martes, 27 de septiembre de 2016

Tenerías. Arqueología urbana a la orilla del río


Tenerías Chouwara de la ciudad de Fez. Marruecos, junto al río Sebu. Toda la Medina, incluidas sus tenerías, es  Patrimonio de la Humanidad


Pellejeros, curtidores y zurradores trabajaban junto a los ríos hasta entrado el siglo XX.
Sus modestas instalaciones, alejadas de la población, extramuros de la villa, albergaban hediondas dependencias donde se sucedían estanques y tinas que convertían los pellejos del ganado en cueros y badanas con aplicación de cal, orines, excrementos y taninos vegetales.
Estos centros de transformación complejos pero humildes, jugaron un importante papel en el desarrollo del perfil urbano y del sector de las manufacturas durante la Edad Media, cuando en las villas se instalan todo tipo de construcciones dedicadas a albergar actividades económicas de transformación de materias primas a lo largo de los ríos y arroyos. De  ellas dan fe las fuentes documentales y hoy, también, las intervenciones arqueológicas desarrolladas en el ámbito urbano.





http://www.salvatierra-agurain.es/fabrica_curtidos_de__salvatierra_ii.html




Tras treinta años de práctica de la arqueología urbana en nuestro país -una cuestión que abordamos en otra entrada de este blog-(pincha aquí si quieres enlazar la información), podemos decir que ha sido fundamentalmente  a lo largo de los últimos quince, cuando se ha comenzado a reconocer e investigar sobre estos espacios ribereños de forma mas generalizada.
Es el caso de las tenerías reconocidas en la ciudad de Zamora, en Avila, Miranda de Ebro, Aranda de Duero, Granada, Vizcaya, Ayllón, Valladolid, Estepona, Lérida, Tárrega etc.
Por tenerías entendemos aquellas instalaciones construidas para transformar la piel de los animales (putrescible y débil) en cuero a través de diferentes procesos, que la convierten en un material perdurable y recio. Todo ese proceso es la curtición y el material obtenido se conoce como cuero.
En la Edad Media todas las ciudades tenían tenerías que transformaban los pellejos procedentes de las carnicerías en material para abastecer al gremio de zapateros, sastres, guarnicioneros, etc
El proceso de transformación requería el descarne, el depilado (que se realizaba en los pelambres con cal viva) y la aplicación , en tinas o noques, de curtientes vegetales, entre los que el mas usado es el zumaque. Su insoportable hedor hizo que las tenerías se alejaran de los barrios residenciales localizados intramuros de las ciudades y que deliberadamente buscaran zonas ribereñas de aguas rápidas y abundantes que eliminaran los deshechos rápidamente y abastecieran de agua pelambres y noques fácilmente.
Pellejeros, curtidores y zurradores intervenían en el proceso dedicándose a las diferentes fases del trabajo.
En Castilla y león, algunas de las mejor estudiadas y conocidas son las tenerías de Zamora, Avila, Ayllón, Cuéllar y Miranda de Ebro.





Fotografía del complejo de tenerías de la Avenida del Mengue.
Estudio histórico-arqueológico de la tenería medieval de la Avenida del Mengue. Junta de Castilla y León. Aratikos Arqueólogos



Al siglo X se remontan las estructuras halladas en el entorno de la parroquia zamorana de Santo Tomé, en la puebla del Valle, junto a la Puerta Nueva. Allí, durante los trabajos arqueológicos realizados hace unos años se localizaron  dos "pilas"construidas con una fuerte argamasa de pequeñas piedras trabadas con mortero
de cal revestidas con dos capas de cal hidráulica, a su vez enlucida con almagra.  Su reutilización como área de enterramientos,lleva implícita la pérdida de su función como centro artesana cuando se construye el templo a finales del XI o comienzos del XII.
Pero en Zamora el catastro del Marqués de la Ensenada del año 1754  enumera que en Zamora había diez pelambres, dos tenerías, treinta zapateros, cinco guardicioneros, dos tratantes de curtido y cuatro boteros, lo que evidencia que a mediados del siglo XVIII había una serie de personas dedicadas al tratamiento, transformación y la venta del cuero.
Otro dato a tener en cuenta es la toponimia de los barrios bajos, como la plaza del zumacal, ya que el zumaque es un arbusto con mucho tanino que se utiliza en el curtido. Allí se han excavado estructuras de una tenería en uso durante los siglos XIII y XIV.
En los solares excavados en la Avenida del Mengue se hallaron unas pilas, unos baños o noques que están hechos con grandes tinajas incrustadas en la tierra. Junto a ellas, se reconocieron unos pequeños espacios para colocar las pieles, hechos con cal, y datados en el siglo XV. 
Tenerías similares se han conservado en la ciudad desde el XV hasta principios del siglo XX. A este momento final responden las halladas en las excavaciones arqueológicas realizadas en el barrio de Olivares.
De los siglos XI y XII son los restos de una tenería medieval recientemente reconocida en Estepona, Málaga, en un solar destinado a la construcción de un hotel. Cinco piletas cilíndricas y otras cuatro de planta rectangular, muy bien conservadas, son los restos de la tenería localizada extramuros de la antigua ciudad de Estebunna, cerca del río Calancha y del mar.
En este caso, las evidencias arqueológicas serán objeto de un proyecto de musealización, lo que exigirá realizar una modificación del proyecto previsto.


Las Antiguas Tenerías del Arrabal de San Segundo, en Avila, fueron excavadas en la ribera del Adaja y constituyen un singular y relevante complejo que estuvo en funcionamiento entre el siglo XIV y finales del siglo XVII. En este caso se conservan los restos de las dependencias y estancias en las que se dividía el conjunto, e incluso sus pavimentos. Una treintena de tinas o recipientes utilizados para el proceso del curtido, así como atarjeas, posibles calles, pasillos interiores, piletas y otros elementos conforman el complejo artesanal avulense, hasta ahora el único de cuya existencia se tiene constancia.
Estas tenerías  estuvieron regentadas por los judíos avulenses desde el siglo XIV hasta su expulsión en el siglo XV , aunque mantuvieron su actividad , hasta mediados o finales del siglo XVII, coincidiendo con una época de crisis económica en España que afectó especialmente a la producción industrial.

Recientemente se ha encargado un proyecto para hacer visitables estos vestigios medievales ya consolidados que fueron declarados Bien de Interés Cultural en junio de 2010. Abertis Autopistas y el Ayuntamiento de la ciudad financian este proyecto (Para verlo pincha aquí)






En el mismo 2010 fueron reconocidas, en Ayllón (Segovia), en la calle Pellejeros, unas tenerías de los siglos XVI y XVII, en la orilla del río Aguisejo. Se trata de una serie de estructuras hidraúlicas construidas con mamposteria de piedra trabada con mortero de cal y revestidas con mortero hidraúlico. Estos noques se hallaban en unas estancias cerradas por muretes, con pavimentos de barro y cantos rodados, que pudieron estar parcialmente techadas. La datación es posible gracias a los restos de cerámica y el material numismático  hallado, aunque también han aparecido estos de herramientas para la preparación, raspado y limpieza de las pieles. Para ver una breve presentación, pincha aquí)




Tenerías de Miranda de Ebro (Burgos)




En Miranda de Ebro se encuentran, en un solar de la calle de San Francisco, junto al barrio de la judería, unas tenerías, activas desde el siglo XV  hasta 1892.
Las excavaciones arqueológicas realizadas en este lugar, para el que existe un proyecto de creación del Museo de la ciudad, han permitido  reconocer una estancia, de unos 26 metros cuadrados con una fuente y un pilón. La evidencia de estructuras medievales y de época moderna supondrá la modificación del proyecto constructivo para incluir su puesta en valor, tal y como se está planteando en Ávila, Toledo y Granada, entre otros lugares.



Para ir terminando, en Cuéllar (Segovia) se ha construido un centro cultural-museístico en las Tenerías donde se puede conocer el proceso de transformación de las pieles, sus tipos y procedencia mediante un recorrido visual, sensorial y experimental. 



Tenerías de Fez
http://biblioteca.ucm.es/blogs/posts.php?idpagina=47296&nombreblog=Fotosconcurso&firmado=Elena+Piedrahita



¡Feliz semana!








BIBLIOGRAFÍA 

Extremera Portela, S. y Cruz Sánchez, P-J. “Un nuevo espacio artesanal en la ciudad de Zamora. La intervención arqueológica en el nº 28-30 de la c/ Zapatería.”. Instituto de Estudios Zamoranos “Florián de Ocampo”. Anuario 2002. Zamora. pp. 141-163.

Reyes Martínez, E. “La cerámica islámica y cristiana de la tenería del Puente del Carbón”. Arqueología y Territorio, nº 2. 2005. pp 109-124.

Anibarro Sánchez, S. “Tenerías, 2 (Balmaseda)”. Arkeoikuska, año 2005. pp-331-333.

Blair, J. y Ramsey N. (Eds). English medieval industries: Craftsmen, techniques, products. Cambridge University Press. 2001.

enlaces

Tenerías medievales de Zamora
Tenerías de ToledoToledo

Tenerías de Miranda de Ebro

martes, 20 de septiembre de 2016

Vikingos aquí. Al- Madjus












En 1990 llegó a España el historiador Eduardo Morales Romero, autor del libro "Historia de los vikingos en España", acompañado de otros dos especialistas del Museo de barcos vikingos de Roskilde, llamados Jan Skamby y Keld Hansen. Su viaje tenía por objeto hallar pruebas del paso de los vikingos por la Península Ibérica. El desánimo cundía por la falta de reconocimiento de datos, pero al llevar a cabo una visita al Museo de la Basílica de San Isidoro de León, observaron una pequeña cajita grabada en la que reconocieron una factura vikinga que puede datarse a finales del siglo X.  La pieza, de forma cilíndrica, es muy pequeña; mide 4,5 cm por 3,3 cm, y está realizada en asta de reno.
Los motivos decorativos de animales desconocidos entrelazados y el ave con la cabeza girada se adscriben al estilo de Mammen. El objeto tenía, en cada extremo menor, una pieza metálica en forma de bisagra que permitía abrir y cerrar la tapa, lo que puso sobre la pista de una funcionalidad como cajita para albergar algo pequeño o bien pudo tratarse de la pieza de un juego parecido al ajedrez, llamado de Hnefatafl.
Su presencia en la Colegiata de San Isidoro puede explicarse por formar parte del botín tomado en alguna de las batallas conocidas por las crónicas, o bien por tratarse del regalo de un monarca musulmán o de un peregrino a San Isidoro.
Casi veinte años después, en el mes de agosto del año 2008, por fin, se produce un hallazgo arqueológico vikingo en la Península. Se trata de un reconocimiento fortuito durante los trabajos de construcción de la Autopista del Bidasoa, junto a Endalatza. El casco del barco, datado en el siglo IX, se hallaba, en el momento de su hallazgo, en un aceptable estado de conservación, si bien necesitaba ser tratado y restaurado.
Javi Kingoa, profesor de Historia Escandinava de la Universidad del Pais Vasco, apunta su posible correspondencia con alguna de las expediciones normandas que saquearon Pamplona en la Edad Media.
El médico e historiador bermeano Anton Erkoreka, ya en 2003 había presentado una ponencia sobre el tema en el encuentro “Los Vikingos en la Península Ibérica” organizado por la embajada de Dinamarca en Madrid y la Fundación Reina Isabel de Dinamarca, en la que sostenía la hipótesis de una presencia vikinga en la costa vasca en una primera oleada entre el 814 y el 825, que acabó con la derrota de los hombres del norte al pie de la montaña denominada Djabal al-Madjus, "La Montaña de los Madjus". 
Esta misma oleada llegaría a Baiona y la ría de Mundaka-Gernika. Desde estos enclaves, relacionados de alguna forma con los reyezuelos vikingos de Irlanda, se lanzarían en verano y otoño del 844  devastadores ataques a Lisboa, Cádiz y Sevilla, seguidos de otros ataques posteriores que sufrieron Al-Andalus, el reino asturiano y, por supuesto, el reino de Navarra.


Drakar vikingo expuesto en Bera (Navarra)

Dicen las crónicas:
"En el 858 los normandos subieron por el Ebro desde Tortosa, lo remontaron hasta el reino de Navarra, dejando atrás las inexpugnables ciudades de Zaragoza y Tudela, suben luego por su afluente, el río Aragón hasta encontrarse con el río Arga, el cual también remontan, llegan hasta Pamplona y la saquean, raptando al rey navarro García Iñíguez. Trás pagar el rescate los vikingos remontaron el río hasta el Bidasoa, através del cual llegarían al mar Cantábrico y retornarían a Escandinavia. Un año después repitieron la expedición volviendo a secuestrar al rey."

Visto el importante hallazgo del Bidasoa,  no parece sostenible la tesis de entrada por el Ebro, Por el contrario, se entiende que se produjera un desembarco en la desembocadura del Bidasoa y desde allí, se transitara por la antigua calzada romana de Oiasso hasta Pamplona, donde los vikingos secuestraron al rey, que hubo de pagar un rescate de 60.000 maravedíes por su liberación. 
Mientras entre los cronistas cristianos medievales la variedad de denominaciones para referirse a los  vikingos es muy amplia y confusa, los historiadores árabes de la Península Ibérica y el Magreb, denominaban a los vikingos con el vocablo madjus,  
Curiosamente, en estos momentos se expone en el Marq (Museo Arqueológico de Alicante) una interesantísima muestra que ofrece la oportunidad de conocer, con rigor científico, la realidad cultural y política de lo que hasta ahora se conocía como violentos guerreros dedicados al saqueo sistemático. Los vikingos, queda patente en la muestra, fueron, además, grandes  navegantes, exploradores, comerciantes, colonos, artesanos, ingenieros, agricultores, ganaderos y arquitectos con un urbanismo propio y un sistema monárquico.


La primera incursión de madjus a Isbiliya (Sevilla) se produce en el año 230 de la Hégira bajo el gobierno del emir Abd al-Rahman II. Fue entonces cuando la población del bajo Guadalquivir sufrió los efectos de su violento saqueo. 

«El mar parecía estar cubierto de pájaros de color sangre» 

«hicieron beber al pueblo el cáliz de la amargura».
 (Ibn Idhari)

Aunque las recopilaciones documentales de los reinos cristianos de la Península Ibérica son mucho mas numerosas que el resto de las europeas, respecto a estas campañas vikingas, lo cierto es que los datos son escuetos y aún no tenemos evidencias fehacientes -salvo el drakar del Bidasoa y la cajita de León- de las incursiones, por mas que existan evidencias de numismática andalusí (dinares) en un tesorillo hallado en Helligholmen, en la isla de Gotland (Suecia).

Se tiende a enmarcar los ataques de madjus en territorio andalusí al ampliarse el espectro de las rutas por el Atlántico hacia el oeste, para lo que era, desde luego, preciso un gran conocimiento de los sistemas de navegación.


Guerreros nórdicos disponiéndose a atacar la ciudad de Angers, en el siglo IX.
 Miniatura de una biografía de San Aubin, del siglo XI.

Ese primer ataque a la vega baja del Guadalquivir se produjo durante parte del verano y del otoño del año 844.
Venían produciéndose ataques de naves vikingas desde un año antes en poblaciones de los ríos de la fachada atlántica francesa descendiendo hasta Toulouse, Gijón y las cercanías de la Coruña ( Farum Brecantium) donde el rey Ramiro I les derrotó, según refieren el Chronicon Sebastiani y las crónicas Rotense y Silense.



Asedio vikingo de París, 885 d.C. 
Fuente: Fine and America


Fuentes islámicas documentan que tras esta derrota se instalaron en el estuario de Lisboa y al no poder tomar la plaza, pusieron rumbo al sur, llegando hasta Cádiz, que convirtieron en su cuartel central, organizándose, enseguida, incursiones remontando el Guadalquivir, hasta llegar a Isbiliya, cuyos gobernantes salieron huyendo para protegerse en Carmona. Grupos de madjus realizaron numerosas incursiones a caballo (primera noticia de que tenían caballería en el IX) y en barco, si bien las tropas cordobesas recuperaron Sevilla e hicieron que los saqueadores se replegaran hastar Coria y Talyata (Tablada), siendo  aquí derrotados el 11 de noviembre del 844:

 «algunos fueron ahorcados en Sevilla, otros colgados de las palmeras de Talyata y treinta de sus barcos quemados », 

 (Ibn Idhari)

El califa envió a sus aliados de Tánger, la cabeza de su jefe y otras doscientas de los principales guerreros normandos.

La mas importante consecuencia de este primer ataque será el intento omeya de creación de una flota, la construcción de atarazanas en Sevilla y el fomento del habitat de las zonas costeras.


Representación de 1130 de un grupo de vikingos daneses arribando a las costas de Inglaterra. The Pierpont Morgan Library, Nueva York.

Una nueva incursión en las costas de al-Andalus  se produciría en el año 858, encabezada por Hasting y Bjorn Costado de Hierro, según se recoge en la Saga de Ragnar Lodbrog y sus hijos y en los anales irlandeses. De nuevo los ataques comienzan en las costas de Francia; bajan hasta  Galicia y remontan penetrando por la ría de Arousa hasta Iria Flavia, sitian Santiago de Compostela, hasta ser derrotados por el conde Pedro, durante el reinado de Ordoño I.
Se desplazan hasta la ciudad de Lisboa, que atacan en varias ocasiones, y llegan hasta la desembocadura del Guadalquivir, donde encuentran la flota del emir Mohamed I, lo que provoca que se desvíen a la zona de Al Yazira (Algeciras) y a Asilah, que aún conserva una rada concocida como la Puerta de los Madjus.
Continuaron sus ataques hacia Nador, pero regresan a Orihuela y acaban saqueando las Baleares. A su regreso al Atlántico, la flota de Mohamed I quemó dos de sus barcos y tomó otros dos en la costa de Sidonia.
Como ya apuntábamos mas arriba, acabaron en territorio navarro donde secuestraron al rey  García Íñiguez, entre los años 859-860.

El tercer gran ataque madjus a al-Andalus  corrió a cargo de un grupo de las tropas de mercenarios daneses que habían  ayudado al duque Ricardo I de Normandía en sus guerras en Francia. Una vez mas el ataque comenzó en Galicia, saquearon  los alrededores de Lisboa y Alcacer do Sal.
Al Hakem II ordenó la protección de la flota, que estaba anclada en Almería, derrotando a los madjus en la desembocadura del río Silves. 
Algunos de aquellos Drakar fueron reproducidos:
«Al-Hakam ordenó a Ibn Fotais que la flota se estacionase en el río de Córdoba y que se construyesen navíos tomando como modelo los barcos de los madjus, que Dios los maldiga.» 
Ibn Idhari.
A finales del siglo X, entre  971 y el 972, se produce una nueva campaña de saqueo neutralizada por la flota y el  ejército de tierra en la Cora de Santaver.
De modo muy tardío, se conoce la noticia de una nueva campaña de saqueo de Olaf Haraldsson, que supuso la destrucción de Tuy y que cita  el saqueo de Karlsa, que según las crónicas, se hallaba junto al Estrecho de Gibraltar (¿Cádiz?), un lugar conocido por las sagas de San Olav y donde precisamente se refugió el santo.

Los madjus tuvieron una presencia muy episódica en la Península y nunca tuvieron, a diferencia de otros territorios mas septentrionales,  relevancia política, económica ni militar.

¡Feliz semana!





Bibliografía

MORALES ROMERO, E., “Historia de los vikingos en España. Ataques e incursiones contra los Reinos Cristianos y Musulmanes de la Península Ibérica en los siglos IX-XI“, Madrid: Miraguano Ediciones, 2004.


Antón Erkoreka: Los vikingos en Vasconia
http://www.ehu.eus/documents/1970815/2421082/2004+Erkoreka,%20A.+Los+vikingos+en+Vasconia

http://www.temporamagazine.com/hay-madjus-en-la-costa-incursiones-vikingas-en-al-andalus/

https://sites.google.com/site/curiosidadesdenavarra/curiosidades/la-invasion-de-los-vikingos

martes, 21 de junio de 2016

Solsticio


Representación del Sol y la Luna en el Beato de San Miguel de Escalada, fol. 112. Biblioteca Pierpont Morgan, Nueva York

Esta noche ha entrado el verano, el nuevo verano del año 2016, en el hemisferio norte, donde yo vivo. A partir de hoy los días se irán haciendo paulatinamente mas cortos en favor de noches mas largas, se celebrarán las fiestas de San Juan, en las que el fuego protagoniza fiestas nocturnas desde tiempos inmemoriales en todos los rincones del mundo. 
San Juan remite a la introducción del cristianismo de una nueva fiesta religiosa que conmemora  el nacimiento del Bautista, seis meses antes del  de Cristo, ambos mas o menos coincidentes con los solsticios de verano e invierno y, por ello, asociados a fiestas preexistentes de las que aún quedan reminiscencias ancestrales.La tradición bíblica cuenta que Zacarías recibió en sueños al arcángel Gabriel quien le notifico que iba a tener un hijo, pero el no lo creyó porque su mujer Isabel, era estéril: En castigo Zacarías quedo mudo, hasta el nacimiento de su hijo Juan que seria después el llamado Bautista. En agradecimiento, repartió por el pueblo hogueras de fuego que el mismo saltaba por encima de las llamas mientras recitaba cánticos de bendición al altísimo y anunciaba el nacimiento de su hijo
En Grecia este día, y coincidiendo con el solsticio de verano, se dedicaba al dios Apolo. Los griegos encendían grandes hogueras de carácter purificador. Los romanos, por su parte, dedicaron a la diosa de la guerra Minerva unas fiestas con fuegos y tenían la costumbre de saltar tres veces sobre las llamas. Ya entonces se atribuían propiedades medicinales a las hierbas recogidas en aquellos días.


Tapiz de la Creación. Catedral de Gerona

Esta tradición se ha continuado a través de los siglos, como si fuera una pauta indestructible. Veintiún siglos después realizamos en las mismas fechas durante esa noche, todo tipo de rituales relacionados con el fuego purificador que destruye el mal prolongando la vida y concediendo la prosperidad. En esta noche, la luz reina sobre las tinieblas, y desde todos los rincones del planeta se encienden hogueras en las calles, la gente baila y salta por encima del fuego donde se quema todo lo dañino y perjudicial con la esperanza y el sueño de un mañana mejor .

Una vez mas se observan comportamientos idénticos por todo el mundo con el mismo objetivo.

En México, los guerreros aztecas estaban dedicados al sol y cooperaban con el en la “renovación de los fuegos”. Durante el imperio de los Incas del Perú se festejaba, el Inti-Raymi (o la fiesta del Sol) en la impresionante explanada de Sacsahuamán, muy cerca de Cuzco. Justo en el momento de la salida del astro rey, el inca elevaba los brazos y exclamaba: “¡Oh, mi Sol! ¡Oh, mi Sol! Envíanos tu calor, que el frío desaparezca. ¡Oh, mi Sol!”, según cuentan B. Ortega y A. Solares.

Siguiendo con la trayectoria global para los indues Indra es el fuego primordial y es adorado de la misma forma y en las mismas fechas. Las cenizas se conservaran por todo un año y algunos de sus habitantes pueden leer el futuro mediante la formas de las llamas de las hogueras.


Paso del fuego en Corrientes

En mi tierra,como en buena parte de la Europa mediterránea, los rituales antiguos comenzaban con la limpieza de las casas quemando todo lo inservible y deteriorado. La  ropa se exponía al relente de la noche, se lavaban en el arroyo e incluso se llevaban a cabo trucos adivinatorios con huevos. Me contaban mis mayores que en la noche de San Juan ,a las doce se echaba un huevo en medio vaso de agua y se revisaba doce horas después analizando la figura que saliera se podía saber el futuro.
En otros lugares era costumbre entrar en el río o en el mar para purificarse de todas sus faltas y después daban tres vueltas en sentido contrario a las agujas del reloj alrededor de la hoguera para “deshacer el mal” mientras se cantaba y tañían instrumentos. 


Esta noche pasado el solsticio se ha producido año  exactamente a las 0:34, coincidiendo, tras 70 años, con una noche de Luna llena.


Hoy celebramos también el día de la música.

Muy feliz verano! 
El blog se despide hasta septiembre.




martes, 14 de junio de 2016

El mecanismo de Antikithera, el primer ordenador del mundo






El mecanismo de Antikithera forma parte de la Colección de objetos de bronce del Museo Arqueológico Nacional de Atenas



"no fue una herramienta de investigación, algo que un astrónomo usaría para hacer cálculos, o incluso un astrólogo para hacer predicciones, sino algo que sirvió para enseñar sobre el cosmos y nuestro lugar en el mismo, como un libro de texto de la astronomía de la época“.

 Alexander Jones, Universidad de Nueva York




Era el día de Pascua del año 1900. El capitan griego Dimitrios Kondos, que gobernaba una lancha de buzos, había dado a sus hombres la orden de sumergirse en busca de esponjas tras haber perdido la nave su rumbo a causa de una tormenta, yendo a parar a la pequeña isla rocosa de Antikithera, al sur de la península helénica.
Uno de los buceadores, Elías Stadiatos, regresó de su inmersión balbuceando que había cuerpos de hombres y animales pudriéndose en el fondo; el capitán Kondos bajó a comprobarlo.
En el mes siguiente, el capitán alertó a las autoridades de Atenas sobre el descubrimiento del naufragio. Los funcionarios griegos respondieron con inmediatez y el buque de la Real Armada griega, Mikali, fue enviado a Antikythera para ayudar a las operaciones de recuperación. Más tarde, el barco de vapor civil Syros y el torpedero de la Armada, Aigialeia,  fueron enviados a la isla como refuerzo.
Los siguientes meses se emplearon en la recuperación del máximo de objetos con la dificultad tremenda de contar con un único traje de inmersión de lienzo y cobre, que debían compartir los buceadores durante diez minutos de inmersión cada uno dos veces al día.


Representantes del gobierno griego, la tripulación y los pescadores de esponjas en la cubierta del barco de la armada griega Mykali en invierno 1900/1901, extrayendo los objetos del naufragio de Antikythera ( Wikimedia ).

Al final de la misión, en el mes de septiembre de 1901, sólo cinco hombres estaban en condiciones de continuar el trabajo pues algunos habían sufrido graves secuelas por descompresión, e incluso uno había muerto.
Todos los objetos fueron enviados al Museo Arqueológico Nacional de Atenas.
Años después, en 1953,  continuaron los trabajos y nuevamente en 1976,  el famoso explorador francés Jacques-Yves Cousteau visitó brevemente el sitio del naufragio de Anticitera para filmar un episodio de su serie documental de 1970, La odisea de Cousteau.
En el mes de septiembre de 2014 se retomó el reconocimiento sobre el lecho marino aplicando la última tecnología. Mediante el uso de gases recicladores de circuito cerrado mixtos y la Exosuit y el uso de un robot autónomo que lleva cámaras de sonido y sonar para realizar un mapa del lugar, los buzos de este proyecto están realizando una amplísima y moderna toma de datos con una puesta al día de las hipótesis del naufragio.


El efebo de Antikithera. Museo Nacional de Atenas.
http://static.panoramio.com/photos/large/111274233.jpg

En 1900, como apuntamos hace un momento, a unos 60 metros de profundidad, los buzos habían hallado fragmentos de esculturas de mármol entre los restos de un antiguo buque hundido, del que se reconocía parte del casco - de tablones de madera de olmo de 11 cm de espesor, probablemente reutilizada, que después ha sido datada entre 177 y 263 a C- , algunos utensilios metálicos, cerámica grecorromana, restos de vajilla de vídrio y una diversidad de utensilios corrientes de navegación de la época. Todo ellos fueron datados, en los años 70 del siglo XX,  entre el año 85 y el 60 a C en virtud de las monedas acuñadas en Pérgamo en 86/67 y en Éfeso, atribuidas al periodo 70/60.

Lo que es incuestionable, es que hace unos 2.200- 2.100 años, un buque viejo y sobrecargado -con un peso de mas 300 toneladas-, que podría haber estado haciendo el recorrido de Atenas o Pérgamo a Roma, se hizo a la mar desde algún puerto situado en el Mediterráneo Oriental. Aún ignoramos quien fue su armador, el puerto de donde partió,  a dónde se dirigía, la fecha exacta en la que se hizo al mar lo hizo y quiénes navegaban en él, pero lo cierto es que se hundió a poca distancia de un cabo al sur de la isla de Anticitera , entonces Aigilia u Ogylos, cuyo puerto era Pótamos Aigilii, un refugio de piratas.  



Mapa de Anticitera,  en el corazón de las rutas marítimas entre el mundo griego y el romano, muy frecuentadas a lo largo de la historia




Fragmento del casco del barco y diversos trozos de cerámica entre los que se distingue el cuello de un ánfora del siglo I a.C. Imagen obtenida a 52 m. de profundidad por miembros del Instituto Egeo, operando desde el barco Calypso del comandante Cousteau, en 1975. 
Foto: Aegean Institute 


Algunos historiadores creen que pudo tratarse de uno de los barcos que transportaban a Roma el botín obtenido por Sila durante la Primera Guerra Mitridática recurriendo aun texto de Luciano de Samosata, dos siglos y medio posterior, que menciona la pérdida de uno de estos navíos, lo que no deja de ser una especulación mas que una realidad pues el paso entre Citera, Anticitera y Creta ha sido surcado por incontables navíos desde tiempos muy antiguos que pudieron naufragar por muy diversas razones.

A la vistosa carga del barco hundido se componía de piezas de cierto lujo, como estatuas originales y copias de esculturas y una lira de bronce, se unía un fragmento de bronce y madera bastante extraño, que inicialmente fue eclipsado por aquellas piezas mas reconocidas. El curioso artefacto broncíneo, que fue extraído por el arqueólogo Valerios Stais en 1902, era una especie de mecanismo complejo del que, en las décadas siguientes se han recuperado un total de 83 fragmentos.

El artefacto mide treinta centímetros de alto, quince de largo y siete y medio de profundidad y estaba dispuesto originalmente en una caja de madera de unos 34 x 18 x 9 cm, con puertas o tapas delanteras y traseras, así como inscripciones cubriendo la mayor parte del mecanismo. 
La caja y los paneles anterior y posterior quedaron aplastados por los restos del naufragio que tenían encima, y probablemente el mecanismo en sí se rompió también por este motivo, pero las concreciones calcáreas sellaron los restos preservándoles para la posteridad.


82 fragmentos recuperados.
Fuente: Rev. Nature

El mecanismo principal  conserva veintisiete de los treinta y cinco engranajes originales y unos tres mil caracteres, de los mas de 10.000 originales que parecen conformar un manual de instrucciones, o mejor dicho, se trataría de unos apéndices de referencia, dando por sentado que el usuario sabe para qué sirve la máquina y cómo utilizarla, las de un científico que lo entendiera.
En otros fragmentos se conservan minúsculas marcas  correspondientes a alguna clase de instrumento geométrico.

El propósito primario del mecanismo era mostrar diversos datos de índole astronómica en una serie de diales circulares o esferas situadas en la cara frontal y posterior, referidos a una fecha. Esta fecha se indicaba haciendo girar una manivela lateral, hoy perdida; la pieza con el orificio para introducirla se conserva. Había una esfera principal en la parte delantera y dos en la trasera, con otras más pequeñas en su interior.



La esfera frontal presentaba dos escalas concéntricas. La exterior indicaba los 365 días del calendario egipcio, basado en el ciclo sótico, que podía moverse para compensar el día bisiesto cada cuatro años. Cabe reseñar que el primer calendario grecorromano con años bisiestos, el juliano, no se instituyó hasta el 46 a C (aunque hubo un intento previo en Egipto, con el Decreto de Canopus, en el 238 aC; pero no tuvo éxito). El mecanismo de Anticitera precedería, pues, a este adelanto en varias décadas y puede que hasta un siglo.

Dentro de esta primera escala en la esfera frontal, hay otra marcada con los signos griegos del zodíaco clásico y dividida en grados. En esta esfera frontal había al menos tres agujas, una para indicar la fecha seleccionada y otra para indicar la posición del Sol y la Luna respecto a los signos zodiacales helénicos. El indicador lunar está compensado para reflejar las irregularidades conocidas de la órbita de nuestro satélite; se supone que el solar tendría algún sistema parecido, pero si existió, ha desaparecido. En esta misma esfera frontal hay un indicador más para mostrar las fases de la Luna.

En las inscripciones en griego se hallan varias referencias sobre Venus y Marte, lo que ha conducido a algunos autores a afirmar que el mecanismo contendría una sección adicional –hoy perdida– para indicar la posición de estos astros e incluso de todos los cinco planetas que conocían los griegos mediante trenes sucesivos hasta un total de 72 engranajes. Conservarse, sólo se conserva un engranaje adicional de utilidad desconocida, desconectado de los demás; por ello, cabe considerar especulativa esta posibilidad.

La esfera frontal contiene también un parapegma, precursor de los almanaques modernos, que indicaba la salida y el ocultamiento de varias estrellas específicas indicadas mediante iniciales en griego. Parece haber referencias cruzadas a este respecto en las inscripciones grabadas por toda la máquina.


Reconstrucción de las inscripciones en el mecanismo de Anticitera, a partir de las imágenes obtenidas por tomografía de rayos X. 
 © 2005 Antikythera Mechanism Research Project


Por la cara posterior tenía dos esferas en vez de una, llamadas “alta” y “baja”. La alta tiene forma de espiral, con 47 marcas en cada vuelta hasta totalizar los 235 meses del ciclo metónico, de 6.940 días, que se estudió en Babilonia y constituye la base del posterior calendario hebreo. Este es una aproximación bastante exacta al múltiplo común de los ciclos del sol y de la luna: equivale más o menos a 19 años tropicales y 235 meses sinódicos a la vez. Debe su nombre a Metón el Ateniense, que observó este fenómeno ya en el siglo V a C e incluso describió una fórmula correcta para corregir la pequeña diferencia entre ambos, con lo que el mecanismo de Anticitera permite esta corrección. 
Sobre esta base, se pueden crear y ajustar calendarios lunares y solares con gran facilidad. 



La esfera posterior baja está también dispuesta en forma espiral, con 223 divisiones para mostrar los meses del ciclo de Saros, originado en la cultura caldea. El ciclo de Saros es excepcionalmente interesante, pues equivale al tiempo transcurrido entre dos momentos en que el Sol y la Luna se encuentran en parecida posición con respecto a la Tierra, y por tanto entre ocurrencias del mismo eclipse. En combinación con el metónico, permite predecir los eclipses con bastante exactitud. Esta esfera posterior baja contiene además una aguja más pequeña que indica el exeligmos o triple Saros de 54 años, para corregir las imprecisiones del ciclo de Saros, dado que éste no es un número entero exacto sino que consta de 6.585 días y un tercio.
En 2008 se ha descubierto también una esfera menor adicional que parece corresponder al ciclo calípico de 76 años, dividida en cuatro secciones con los nombres de los cuatro juegos panhelénicos (incluida la Olimpiada) más otros dos de menor importancia; uno de los cuales permanece sin descifrar.
Los nombres de los meses en la parte frontal están escritos en el dialecto de la ciudad de Corinto, lo que hace suponer que el fabricante o el propietario era originario de esta ciudad o de alguna de sus colonias situadas en las costas de Epiro, en el mar Jónico.
La posibilidad de alguna relación con Epiro se refuerza por la mención -además de los Juegos Olímpicos, los Nemeos, los Ístmicos y los Píticos, donde participaban todas las ciudades del mundo heleno- de unos juegos locales, los del oráculo de Dodoni. 
La mención de otros juegos locales de la isla de Rodas permite suponer también alguna relación con ella.
Así, el mecanismo de Anticitera resulta ser un  computador analógico de la Antigüedad, que suma y aplica los conocimientos de Grecia, Egipto, Levante y Mesopotamia. 
Esa es la clase de conocimiento desaparecido que se encontraba en lugares como la Biblioteca de Alejandría. 
Quien llevara consigo un mecanismo de Anticitera, estaba perfectamente ubicado en el tiempo con respecto al Sol, la Luna y las estrellas, podía predecir las épocas de siembra y cosecha, los eclipses, las estaciones, practicar las formas de adivinación antigua. 
Es un instrumento científico avanzado, la herramienta perfecta para un astrólogo, un astrónomo, un astrofísico de la Antigüedad, como no volvió a ser posible hasta milenio y medio después, durante el siglo XIV, siendo además una miniatura de enorme complejidad y precisión mecánica.
La sofisticada  máquina portátil está contextualizada en la ciencia griega antigua y aunque, a día de hoy constituye un unicum, parecería ilógico no pensar que hubo mas.
tras mas de once años de trabajo, el equipo de investigación, que ha recurrido al análisis de los fragmentos de la máquina mediante un tomógrafo especial, fabricado en el Reino Unido exclusivamente para esta investigación, ha podido leer los textos escritos con letras de tan solo dos milímetros de tamaño, incrustadas en las partes laterales del cajón de madera e interpretar su significado. 
Gracias a esta lectura el equipo de científicos de las universidades de Atenas, Salónica, Cardiff y Nueva York ha podido hacer una descripción completa del funcionamiento del mecanismo, entender su finalidad y ver cuáles son las partes que todavía no se han recuperado de este artilugio.



Radiografía del fragmento A del mecanismo de Anticitera.
 © 2005 Antikythera Research Mechanism Project






Los científicos del moderno equipo internacional de investigación, han datado, en virtud de los patrones de la escritura existente, que la máquina pudo ser realizada entre 150-100 a.C, una cuestión que coincidiría con lo que defienden Carman y Evans en un artículo publicado este mes en la revista Archive for History of Exact Sciences, que proponen, a partir de la forma en que los patrones de eclipses del dispositivo se ajustan a los registros de eclipses babilónicos que el mecanismo sea, entre 50 y 100 años anterior a lo que se creía en los años 70.
El hallazgo que apoya la idea, indican los científicos, es que la estrategia de predicción de eclipses del mecanismo no se basa en la trigonometría griega, que no existía en ese momento, sino en métodos aritméticos babilónicos tomados prestados por los griegos.
Durante años, los científicos han especulado con el hecho de que el mecanismo podría haber estado vinculado de alguna manera a Arquímedes, uno de los matemáticos e inventores más famosos de la historia. 
En 2008, un grupo de investigadores informó de que la lengua inscrita en el dispositivo sugería que este había sido fabricado en Corinto o en Siracusa, donde vivió Arquímedes. Pero este había sido asesinado por un soldado romano en el año 212 a.C., mientras que, como acabamos de exponer, el barco comercial que transportaba el mecanismo debió naufragar con posterioridad.
En cualquier caso, el artilugio podría tener cierta antiguedad cuando se trasladaba en la nave. De ahí a hacerlo conectar con Arquímedes, va un trecho.
Aún quedan sobre la mesa muchos interrogantes que intentarán solventarse con nuevas investigaciones subacuáticas y de laboratorio.


 Alexandros Sotiriou con un detector de metales junto a una jarra de un asa completa
 © RETURN TO ANTIKYTHERA, 2014 / BRETT SEYMOUR



Lanza completa hallada en las inmersiones de los meses de septiembre y octubre de 2014.

Mas de mil años después del hundimiento de la nave que transportaba este mecanismo, del intencionado y desgraciado incendio de la biblioteca de Alejandría, se fabricará el reloj de Dondi, considerado su sucesor natural, a pesar de que Dondi nunca llegó a conocer el antiguo ordenador griego.
Llevamos 14000 años de retraso.



 El  reloj astronómico (Add To Lightbox Planetario o Astrarium)  de Giovanni Dondi (1318-1388).




¡Que tengan una feliz semana!








Fuentes  utilizadas:

http://www.namuseum.gr/object-month/2012/apr/apr12-en.html

http://www.lapizarradeyuri.com/2011/03/05/el-mecanismo-de-anticitera/

http://terraeantiqvae.com/profiles/blogs/los-cientificos-logran-descifrar-las-nuevas-inscripciones-del-mec#.V16Vl9LRi70

http://arqueoblog.com/el-mecanismo-de-antikythera/