martes, 15 de enero de 2019

Francisco de Bretaña y Margarita de Foix eternos en Nantes








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Réveillez vous, coeurs endormis

Le dieu d’amour vous sonne.

Clément Janequin (c. 1485 – 1558)





Entrada al castillo de los Duques de Bretaña, construido en época de Francisco II. Nantes




Interior de la Plaza del castillo de los duques de Bretaña en Nantes.

Un día de lluvia en el mes de marzo llegué a Nantes con el firme propósito de visitar la ciudad, sus barrios, el castillo de los duques de Bretaña, las murallas y la catedral de San Pedro y San Pablo. Fué aquí donde descubrí el mausoleo del último duque de Bretaña, antes de su anexión a Francia.




Fachada de la Catedral de San Pedro y San Pablo en Nantes. S. XV



Puerta de entrada a la Catedral de Nantes desde el interior con las enormes y sólidas puertas de madera y las esculturas de los apóstoles. La escultura de la izquierda  representa a San Donaciano y la derecha a San Rogaciano, ambos mártires venerados en Nantes.







Esculturas sobre ménsulas en un pilar que representan al duque y el obispo de Nantes




Frente a la elección de Vannes como capital administrativa del ducado, Francisco II se había propuesto favorecer a la gran ciudad de Nantes, situada a orillas del río Loira, en la que había sido educado, se hallaba más cerca de Francia y  poseía una actividad comercial importante, convirtiéndola en la capital bretona.
El duque había vivido en la corte francesa y conocía el funcionamiento de sus estructuras administrativas, una cuestión que le impulsó a "copiar" algunas de aquellas para su ducado, en el que ejercía un poder casi soberano. Así, solicitó y obtuvo de la Santa Sede permiso para crear una universidad de Nantes que puso en marcha hacia 1460, favoreciendo la formación de sus propios prelados, oficiales, cuadros y magistrados, alejándose de la tutela de sus poderosos vecinos Inglaterra y Francia. En 1485 creó un Parlamento y una Corte de Justicia soberana para Bretaña. 
Su estatus era el de un poderoso magnate que se consideraba soberano - llevaba corona real-, acuñaba moneda propia y ejercía todas las prerrogativas de un rey aunque entre 1459 y 1461 rindió homenaje simple, por Bretaña, y ligio, por sus posesiones francesas, al rey de Francia Luis XI.
En su intención de dar lustre a su dinastía y contrarrestar la Ley Sálica ordenó a Pierre le Baud redactase una historia de Bretaña, en la que su estirpe apareciese como heredera de los mismos troyanos.
En el crucero de la catedral de Nantes se encuentra su sepulcro. 


Detalle de una de las ilustraciones que representan a Ana de Betaña entre tres santos.
Del libro de "Grandes_Heures_d'Anne_de_Bretagne"_-_f._3r_-Jean_Bourdichon_-_Biblioteca Nacional de Francia.

El conjunto funerario realizado a comienzos del siglo XVI por Michel Colombe (escultor) y Jean Perréal (arquitecto) es considerado como la obra maestra de la escultura renacentista en Francia. Es además un mausoleo simbólico de la dinastía Monfort y de la historia de Bretaña, ya que es un homenaje al último duque de Bretaña impulsado precisamente por su hija, cuyo matrimonio había conducido a la unión del ducado de Bretaña al reino de Francia.
La gran obra de alabastro se había conocido como « tumba de los carmelitas » pues su emplazamiento inicial, por deseo expreso del Duque, debía ser la capilla de los carmelitas de Nantes, junto a su primera esposa, Margarita de Bretaña, a la cual debía su título de duque.



Relicario del corazón de Ana de Bretaña, Catedral de Nantes


En 1499, Ana de Bretaña encarga que se labre la tumba en la que debían sobresalir las estatuas yacentes de sus padres, una obra proyectada por el arquitecto y pintor Jean Perréal y ejecutada por el escultor Michel Colombe entre 1502 y 1507.
En 1506, la duquesa y reina de Francia, por su matrimonio con Carlos VIII, obtiene del papa Julio II la autorización para trasladar los restos de su madre, Margarita de Foix (que había sido inhumada en la catedral en 1487), a la tumba de la capilla de los carmelitas, lo que tuvo lugar en 1507. 
A su muerte, Ana de Bretaña fue inhumada en la basílica de Saint-Denis, como todos los monarcas capetos, permaneciendo su corazón  en la tumba familiar.
En 1791, durante la Revolución francesa, los carmelitas de Nantes fueron exclaustrados y su mobiliario vendido, mientras que los edificios del convento pasaron a formar parte del Patrimonio Nacional. Para entonces los restos de los duques habían sido trasladados a la cripta de la catedral y la gran tumba escondida para evitar su destrucción, hecho del que se responsabilizaron Jean-Baptiste Ogée y Mathurin Crucy. 
Cuando, en 1800, la tumba pudo recuperarse, fue el propio Mathurin Crucy quien propuso que se reutilizara como base de una columna conmemorativa, una cuestión desestimada por el prefecto determinándose que el monumento funerario se colocara en el crucero de la catedral en 1817.
El conjunto es Monumento Histórico desde 1862.






El gran sepulcro, de planta rectangular, tiene unas dimensiones de 3,90 m por 2,33 m y 1,27 m de altura, y se eleva sobre un zócalo de mármol negro de Lieja.
Las dos esculturas yacentes, una al lado de la otra, presentan los ojos cerrados y las manos entrelazadas en actitud de oración, al modo usual de finales de la Edad Media. Llevan grandes abrigos forrados de armiño y una corona con flores de lis. la imagen del duque porta el collar con el distintivo de la "Ordre del Hermine y del Épi.
Sus cabezas descansan sobre gruesos almohadones que  sujetan  tres ángeles arrodillados y a sus pies, junto a Margarita, se sitúa un lebrel, símbolo de fidelidad, y un león, junto a Francisco, símbolo de fuerza. 
El león, símbolo de la heráldica bretona, está girado hacia el exterior y sujeta entre sus patas delanteras un escudo romboidal en el que figuran las armas de Bretaña sobre las que se alza una corona.

El lebrel luce un collar adornado de armiños símbolo de la Orden de la Cordelière, creada por Ana de Bretaña tras la muerte de sus padres. Porta, entre sus patas delanteras,  tanto los motivos del escudo de Bretaña (parte izquierda) como de Foix-Béarn-Navarra (parte derecha), armas heredadas por Margarita de Foix de su padre Gastón IV de Foix-Béarn y de su madre Leonor I de Navarra.




http://www.armoria.info/glosario_heraldico/Armas+plenas.html


Los laterales de la gran caja de piedra están labradas con hornacinas que representan a los apóstoles, santos y reyes. Las paredes están separadas por una ancha cornisa de mármol negro en dos registros superpuestos sobre los cuales figuran delicadas esculturas ubicadas en pequeños nichos. El registro superior está decorado de pilastras en bajorrelieve que enmarcan los nichos de mármol rojo que albergan a los santos patrones de los dos finados, San Francisco de Asís y santa Margarita, Carlomagno y San Luis, así como los Doce Apóstoles, seis en cada de los lados. En el registro inferior se suceden unas plañideras vestidas de negro enmarcadas en pequeños medallones con forma de concha de mármol verde.








https://commons.wikimedia.org/wiki/File:DSCN2087.JPG

El mausoleo combina elementos estilísticos diferentes, las estatuas yacentes en estilo tradicional y una ornamentación renacentista en las paredes laterales en las que se integran las estatuillas de los Apóstoles de estilo gótico tardío y las plañideras, temas plenomedievales típicos.



En las cuatro esquinas de la tumba se colocan cuatro estatuas femeninas, que representan, de forma alegórica las cuatro virtudes cardinales: la justicia, la fuerza, la templanza y la prudencia, indicadoras del camino virtuoso que el príncipe y que todo hombre están llamados a seguir.
La  Alegoría de la Prudencia porta el símbolo geométrico del compás en la mano derecha. Midiendo antes de actuar se toman las decisiones acertadas. La representación se completa con el espejo en la mano izquierda (mirarse desde fuera para actuar con objetividad) y una figura bifronte. La prudente joven piensa como el viejo sensato que se ve en la parte trasera.
En las alegorías de la prudencia solemos encontrar simbolismo matemático, tanto compases como esferas armilares, pero algunas veces pueden localizarse en la templanza. También  la justicia con su balanza hace referencia a la medida.






El busto bifronte de la Prudencia.

https://travel.sygic.com/en/poi/tomb-of-francis-ii-duke-of-brittany-poi:4059276.


http://www.posters2prints.com/nantes-st-peter-and-st-paul-cathedral-tomb-of-francis-ii-du-giclee-print-pr-80182.html



El dragón extirpado de la torre del homenaje


Si tienen la suerte, como yo, de visitar Bretaña, no se lo pierdan. Cada detalle es maravilloso.
Nantes es la capital del departamento de Loira Atlántico y de la región de Países del Loira. Históricamente, la ciudad de Nantes se encontraba dentro de la parte de Bretaña donde antiguamente se hablaba el galó, una lengua románica.
Les dejo en compañía del compositor Johannes Prioris, contemporáneo de Ana de Bretaña y de un video mapping espectacular sobre la fachada de la catedral de Nantes.

¡Que tengan una feliz semana!






martes, 8 de enero de 2019

Eylo Alfonso, condesa




Busto de doña Eylo Alfonso. 
Valladolid: sus recuerdos y sus grandezas de Casimiro González García
Valladolid (1900)


En 2018 ha comenzado en Valladolid la conmemoración del IX centenario de la muerte del conde don Pedro Ansúrez, repoblador de la ciudad de Valladolid y una figura de primer orden en la política ibérica a finales del siglo XI, que continuará a lo largo de este nuevo año 2019 con eventos  culturales en torno a su figura y tiempo.
Con ocasión de la efeméride, además de algunas recreaciones históricas en la propia ciudad y en la Armedilla, en Cogeces del Monte, en la misma provincia, en estos momentos pueden visitarse dos exposiciones temáticas; una en el Museo de Valladolid, situado en el Palacio de Fabio Nelli, centrada en el Valladolid de época ansuriana y otra dedicada a la figura del magnate leonés cuya familia, los Banu Gómez, poseía propiedades desde la Liébana hasta el Pisuerga, ejerciendo el título de condes de Saldaña y Carrión.
Igualmente se ha realizado un ciclo de conciertos de música medieval en torno a la época y el contexto histórico de la época en la catedral de Valladolid que se ha complementado con la celebración de dos simposios en la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción con varias intervenciones en torno a dos temas: la música litúrgica cristiana (gregoriano, mozárabe) y la música andalusí, judía y occitana.




(pinchar para ver) Museo Valladolid



 (pinchar sobre enlace para ver más) Exposición Ego Comes Petrus

Aunque el precioso nombre de Elo, Aylo o Eylo no aparezca en los titulares, comparece como eterna comparsa a pesar de ser una importante mujer de una de las estirpes más poderosas del reino de León, los Alfonso, condes leoneses de Cea, que casó con uno de los magnates mas importantes de Alfonso VI.
No deja de resultar curioso, significativo y ciertamente asombroso, que algunas de las mas notables mujeres de la historia no hayan sido objeto de un reconocimiento honorífico para ellas mismas.
La condesa Eylo Alfonso o Alfonsez (hija de Alfonso), que vivió a caballo entre el los siglos XI y la primera década del siglo XII, había nacido cerca de Sahagún, en la casa de los Condes de Cea, una prestigiosa y poderosa familia leonesa. Hija de Alfonso Muñoz y de  Aldonza González, de Trigueros del Valle, y hermana de Martín Alfonso, el heredero de los títulos familiares, poseía no pocos bienes a su nombre por herencia familiar,  pues la estructuración familiar cognaticia, en la que la condición social, el poder y el patrimonio se transmitían tanto por línea masculina como femenina, le permitía dicho gozar de dicho estatus.


Dibujo de Miguel Díaz Lasangre que ilustra la línea familiar de una heredad medieval.
Exposición Ego Comes Petrus. Archivo Municipal de Valladolid

Contemporánea del rey Alfonso y Urraca, del rey Sancho, del Cid Campeador y Minaya Alvar Fáñez, carecemos de datos sobre su infancia y juventud, pues no existen testimonios escritos ni menciones indirectas de ello, si bien estos se hacen frecuentes tras casarse, con el agrado del rey Alfonso VI, con el conde Pedro Ansúrez, en 1075,  descendiente de otra de la importantes familias del reino, fundiéndose los dos linajes leoneses de mayor lealtad y riqueza. 



Exposición Ego Comes Petrus. Archivo Municipal de Valladolid

Lo cierto es que de la unión de ambos resultó una significativa extensión de los dominios territoriales familiares que englobaban desde la Liébana, a lo largo del Pisuerga, hasta Trigueros del Valle, y la Tierra de Campos, que fué ampliándose a partir de entonces, así como una prole de cinco hijos, tres mujeres: Mayor, María y Urraca, y dos varones: Alfonso, que murió pronto (en 1093, cuando contaba con pocos años de edad), y Fernando.
La política matrimonial seguida en el caso de sus descendientes, como no podía ser de otro modo, no hizo sino incrementar su posición social y mejorar los pactos de León y Castilla con otros territorios.  
Mayor, la primogénita, casó con Minaya Alvar Fáñez, uno de los magnates que acompañaron fielmente a Rodrigo Díaz de Vivar, El Cid. Tras quedar viuda, casó de nuevo, esta vez con el torresillano Martín Pérez.
Con el conde de Urgell, Armengol V, muy bien relacionado con la corte de Alfonso VI de León, casaron en 1095 a María, que muy pronto enviudó, cuestión que supuso el traslado territorial de los condes "desde el territorio de castilla" para tutelar al pequeño nieto y heredero, Armengol VI.
La menor de las hijas, Urraca, se casó con el conde gallego Sancho Pérez y, tras enviudar, con Lope López de Carrión.
Fernando casó con Eylo Rodríguez. Recientemente ha sido hallada su tumba en Santa María de Arbás, en Gordaliza del Pino (León).
A la unión estratégica de sus vástagos y la responsabilidad en el proceso de reorganización política de los territorios del Duero Medio se debería la ampliación de sus territorios hasta llegar a  Cabezón, Simancas, Toro, Zamora, Iscar y Cuéllar.
A la de los hijos propios, a decir de la crónica de Rodrigo Jiménez de Rada, debió unirse la crianza de Urraca, la primogénita del rey Alfonso VI, con quien les unía una entrañable y continuada amistad y lealtad.
Eylo, calificada por los historiadores locales como mujer de virtud y caridad excepcional, honestidad, riqueza y belleza, ejerció un decisivo papel en los asuntos económicos y fundacionales que se le atribuyen a ella y Pedro Ansúrez, como queda atestiguado en su comparecencia expresa en los documentos conservados. Así se constata en la carta de dotación de Santa María la Mayor, conservada en el Archivo de la Catedral de Valladolid (Leg.10, doc. 53) fechada el 21 de mayo de 1095, por la que se consagra la iglesia que había sido fundada unos 15 años antes como sede colegial,  citando a Salto como abad de la comunidad. 



Carta de Donación de Santa María por el conde Pedro Ansúrez junto a su esposa, la condesa Eylo, al abad Salto.
Documento original. Archivo de la Catedral de Valladolid. Leg. 18, doc 2.
Exposición Ego Comes Petrus. Archivo Municipal de Valladolid

Otro tanto ocurre con el documento de la permuta del abad del Monasterio de San Zoilo de Carrión, de sus territorios en la zona de Íscar, a cambio del monastero de Barcial de la Loma, firmado, de nuevo por Pedro y Eylo  en 1101(también en el Archivo de la Catedral de Valladolid, (leg. 10, doc. 56), o en el donación al obispo  Raimundo, de San Atolín de Palencia, de la iglesia de Santa María de Valladolid con todas sus propiedades y derechos, fechado el 7 de noviembre de 1103 (Archivo de la Catedral de Palencia, armario 3, leg 14, doc 2).
En todos estos interesantes textos aparece doña Eylo Alfonso, esposa de D. Pedro Ansúrez, condesa.
La vinculación vallisoletana de ambos comienza cuando el conde es nombrado tenente de Cabezón y su alfoz, incluyendo la pequeña aldea de Valladolid, situada a medio camino entre el castillo y la cabeza de puente leonesa de Simancas.
La ubicación de la aldea, en el antiguo camino de Burgos y la confluencia de los valles Duero, Esgueva y Pisuerga, debió parecer atractiva para plantear una ampliación y engradecimiento, que se tradujo en la fundación de una nueva iglesia, de la otra orilla del Esgueva, dedicada a Santa María, la que se menciona, precisamente, en los documentos citados.






Aspecto con el que se hubiera podido representar a los condes en un códice de la época. Modelos tomados para ilustrar la exposición del Museo de Valladolid: Valladolid y el Conde Ansúrez: verdad, tradición y leyenda.




Ilustración de Miguel Díez Lasangre con Eylo y Pedro delante de Santa María en construcción. Obsérvese la diferencia entre la edad representada para ambos personajes.
Exposición Ego Comes Petrus en el Archivo Municipal de Valladolid



Eylo Alfonso representada en "Origen" Recreación histórica sobre la repoblación del territorio de Cuéllar. 5 de agosto de 2018. Ruinas del Monasterio de la Armedilla, en Cogeces del Monte (Valladolid). Actriz: Emilia Arranz de Diego. Teatro la Solana
Asociación de Amigos del Monasterio de la Armedilla



El conde Pedro Ansúrez y su mujer Eilo Alfonso como fundadores de la colegiata de Santa María de Valladolid en 1095. Valladolid y el Conde Ansúrez: verdad, tradición y leyenda. Museo de Valladolid.



En ella invirtieron, poniendo bajo su protección un elevadísimo número de bienes, protegiendo su patrimonio de los vaivenes políticos reales.
Tras los años de regencia en Urgell, en que la iglesia pasó a ser entregada al obispo de Palencia, los condes la recuperaron junto al señorío, que permaneció, tras la muerte de ambos, en manos de su nieto Armengol VI.



Auxilio del Monasterio de San Salvador de Tavérnoles. 
En el segundo párrafo, segunda línea: Petrus nobile comes et Helo comitessa egressi a Castellana terra.


De nuevo la documentación otorga a la condesa un estatus jurídico igual al de su esposo compareciendo, en 1105, durante el gobierno de Urgell, como firmante en el texto de auxilio del monasterio de San Saturnino de Tavérnoles para pagar a la tropa (Cartulario de Tavérnoles, Archivo de la Seo de Urgel, n. 67, f. 36v). Los condes permanecieron en Urgell entre 1102 y 1009 para hacerse cargo de tutelar a su nieto Armengol y cuidar de sus nietas Estefanía y Mayor.




A su regreso, en 1110, de nuevo aparece Eylo como donante de la villa de Sentinellos, en el alfoz de Peñalba, a la iglesia de Santa María de Valladolid.

La leyenda, las crónicas y los relatos otorgan a los condes un papel decisivo en la construcción de la iglesia de la Antigua y el Hospital de Esgueva y a Eylo el protagonismo con las fundaciones propias de las iglesias de San Sebastian y San Nicolás y varios hospitales.



Lápida del Hospital de Todos los Santos.
En la inscripción, de 1669, se podía leer que fue fundado por P(edr)º Anssures y doña Yelo [su muger]
Museo de Valladolid



Maqueta del Valladolid de principos del siglo XII. 
Valladolid y el Conde Ansúrez: verdad, tradición y leyenda. Museo de Valladolid.






Dibujo interpretativo del Valladolid de la época con el puente de madera desde el norte. 
Miguel Díez Lasangre. 
Ego Comes Petrus. Archivo Municipal de Valladolid.




El Puente Mayor de Valladolid, en una imagen de archivo. VALLADOLID ANTIGUO


La tradición narra que fue también Eylo, mientras su esposo se encontraba negociando en el sur (Sevilla o Toledo, dependiendo de los investigadores), quien  mandó construir el primer puente sobre el río Pisuerga de la ciudad, hoy conocido como Puente Mayor, hacia 1080.
Al hilo de los datos históricos se han venido generando diferentes leyendas  entre la que traemos al hilo la que relata como Eylo  ordenó a su esclavo musulmán Mohamed que construyese un puente, cuestión que suponemos fundamentada en que los musulmanes vallisoletanos eran constructores y alarifes de probada calidad. Sostiene la tradición popular que construyó un estrecho puente por el que pudieran discurrir pocas personas en venganza por que Eylo y Pedro se oponían a su amorío con la esclava Zaida Fátima. El conde, a su regreso, hubo de ordenar su ensanche a Hugo de Moncada, un personaje rival que andaba igualmente enamoriscado de Zaida y que, en premio por ello, fué autorizado a casarse con ella, previa la conversión a la fe cristiana de la novia.

La fecha de su fallecimiento se establece entre los años 1112 y 1114, constando una donación del conde en remedio del alma de Eylo en el mes de septiembre y un nuevo matrimonio de Pedro el 18 de septiembre del mismo año.




Libro de hacienda del Hospital de Esgueva. S. XVII



Se supone que habría sido enterrada en el Monasterio de San Primitivo y San Facundo (hoy de San Benito), en Sahagún, en territorio de Cea,  que era de fundación real y que con Alfonso VI se convirtió en Panteón Real. Allí fue enterrado su hijo Alfonso Pérez, prematuramente fallecido en 1093, sin que quedara de él nada más que la conmemoración de su sepultura, con una sencilla inscripción sobre una lauda que se exhibe en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid: "In era MCXXXI, VI idus decembris, obiit An[fos Petri Assuriz comitis] et Eilonis comitisse carus filius".



Parte del sepulcro de D. Alfonso Pérez.
http://ceres.mcu.es/pages/Viewer?accion=4&Museo=MAN&AMuseo=MAN&Ninv=1932/115&txt_id_imagen=7&txt_rotar=0&txt_contraste=0



Es de agradecer que alguien hiciera la propuesta de poner el nombre de Doña Eylo a uno de los nuevos puentes de la ciudad, precisamente el más cercano al Puente Mayor, así como a uno de los Institutos de Enseñanza Secundaria de la ciudad de Valladolid.

Confío en que siga investigándose sobre Doña Eylo y las mujeres de su tiempo, así como que se le otorgue el reconocimiento personal y propio merecido.

Esta entrada va dedicada a todos los compañeros y amigos que han organizado y ayudado en la programación de los eventos culturales ansurianos. 

En nada comenzará el Congreso El Conde Ansúrez y su época promovido por Instituto Universitario de Historia Simancas.  Este evento, organizado en diferentes mesas temáticas, tendrá lugar en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Valladolid los días 21 al 23 de febrero de 2019, contando tanto con ponencias invitadas como comunicaciones libres. Con esta estructura se pretende favorecer un debate entre diferentes realidades y perspectivas de análisis que enriquezca el conocimiento de la figura del conde y su época, incluyendo una sección dedicada al papel de las mujeres en la época.






¡Feliz Semana!





Bibliografía.

De Castro, M.;: Sobre la Condesa Eylo Alfonso. I. E. S. Condesa Eylo Alfonso

Delfín Val, J.; 2005: «El río y la leyenda del Puente Mayor». En Carrascal, F. Homenaje al Pisuerga y sus diez puentes.  Ayuntamiento de Valladolid.

Fraile Cuéllar, J.M.; 2005: «Puentes de la Ciudad de Valladolid sobre el río Pisuerga». En Carrascal, F. Homenaje al Pisuerga y sus diez puentes. Ayuntamiento de Valladolid

Rodríguez Fernández, J.;1966: Pedro Ansúrez.  Diputación Provincial de León.

Sangrador Vítores, M. (1851). Historia de la muy noble y leal ciudad de Valladolid, desde su más remota antigüedad hasta la muerte de Fernando VII. Valladolid.



Enlaces.

http://www.info.valladolid.es/-/ix-centenario-conde-ansurez

https://museoscastillayleon.jcyl.es/web/jcyl/MuseoValladolid/es/Plantilla100Detalle/1258120723259/_/1284803122475/Comunicacion


https://diogeneschilds.wordpress.com/2018/05/16/en-el-ix-centenario-de-la-muerte-del-conde-ansurez-fundador-de-valladolid-aproximacion-bibliografica/

https://www.valladolid.es/es/ayuntamiento/archivo-municipal/exposiciones/exposicion-ego-comes-petrus-ansurez-caballero-leal-1118-201

https://www.researchgate.net/publication/315665215_Parentesco_prestigio_y_poder_en_la_Alta_Edad_Media_la_antroponimia_aristocratica_en_el_Reino_de_Leon_siglos_X_y_XI


https://revistas.ucm.es/index.php/DOCU/article/download/52898/48566

https://jesusantaroca.wordpress.com/2014/09/12/puente-mayor-un-puente-de-leyenda/

https://www.condadodecastilla.es/actualidad/se-celebra-un-ciclo-de-musica-medieval-para-recordar-al-repoblador-de-valladolid/





martes, 6 de noviembre de 2018

El Sepulcro de Urraca Díaz de Haro en Cañas.








Aunque ahora nos resulte chocante, el nombre de Urraca se asoció al buen gusto y la nobleza durante los siglos XI al XV en Castilla. De todas las famosas Urracas de nuestra historia hoy nos acercamos a Urraca Díaz de Haro, cuarta abadesa de Cañas, monasterio del cister fundado por sus abuelos y donde se conserva su sarcófago tallado.
Urraca Díaz de Haro  o Urraca de Cañas había nacido a finales del siglo XII, en 1192, y era hija de D.  Diego López II de Haro el Bueno y de su segunda esposa Toda Pérez de Azagra. 
Después de enviudar, fue abadesa en el Monasterio de Cañas hasta su muerte, en 1262, exhibiéndose su sepulcro en la Sala capitular del mismo, junto a otras laudas sepulcrales de abadesas del monasterio.
Es impresionante su expresividad y originalidad, con detalles anecdóticos curiosos y llamativos e incluso de una naturalidad cotidiana sorprendente.


En la tapa se representa a Urraca hierática, yacente, vestida de abadesa, con la cabeza cubierta por una toca enorme, apoyada sobre dos almohadones decorados con bandas de bordados, y cubierto el cuerpo por un hábito, cuya parte inferior sujetan tres monjas. En la mano derecha sostiene las cuentas de un rosario y en la izquierda un báculo de cabeza espiraliforme rematado con una serpiente y una base con un dragón.


La caja de piedra del cuerpo inferior se aísla del suelo apoyándose sobre varios lobos que representan los símbolos de la casa López de Haro y todas sus caras están decoradas con escenas funerarias, las laterales representando el cortejo fúnebre y la base y cabecera con escenas del ascenso del alma y su entrada en el cielo.
En uno de los laterales comparecen en la escena del cortejo funerario tres abades, tres obispos, cuatro ministros, un grupo de plañideros y plañideras mesándose los cabellos en actitud de duelo sobre el ataud de la abadesa, cuatro damas nobles con copetes, también mesándose los cabellos y seis monjes, dos de ellos franciscanos, dado que portan cinto de cordón.


En el otro costado de la caja se representa una procesión mortuoria presidida por un abad al que siguen once monjas con enormes tocas, parece dar el pésame a la primera de ellas. La actitud de cada una de ellas es diferente; una  porta el libro de la regla de San Benito, otras pasan las cuentas del rosario y la última, apoyando el brazo derecho sobre el hombro de su compañera de delante, se gira hacia atrás para mirar a otro personaje, tal vez otro abad, que cierra el cortejo. 




En la base del sepulcro se representa la ascensión al cielo del alma de la abadesa, sobre un paño elevado por ángeles. En la cabecera aparecen tres monjas, una de ellas arrodillada ante San Pedro, quien porta las llaves del cielo en la mano izquierda mientras las bendice con la derecha.
El sepulcro, fabricado diez años después del fallecimiento de Urraca Díaz de Haro, se muestra como una obra maestra del arte gótico funerario español y fue esculpido por Ruy Martínez de Bureba.
Ha sido abierto en cuatro ocasiones diferentes, en los años 1898, 1899, 1933 y 1938, habiéndose hallado en su interior el cuerpo incorrupto de la beata. 
Conserva restos de la policromía original en la zona de la escena de la llegada al cielo.
Si viajan a la Rioja no dejen de visitar el Monasterio de Cañas y el sepulcro del que les hemos hablado, es una auténtica maravilla.



¡Que tengan una buena semana!