miércoles, 20 de marzo de 2019

La Villa de Orfeo, en Camarzana de Tera, Zamora




Detalle del mosaico de la estancia 13, el oecus  de la Villa Romana de Camarzana de Tera


Hace mas de treinta años participé en las excavaciones arqueológicas del castro de Camarzana de Tera, un poblado fortificado de la I y II Edad del Hierro con viviendas circulares de adobe y una enorme e imponente muralla.
La ocupación del territorio desde épocas pretéritas es amplia. A un pasado neolítico del que nos han llegado vestigios de sepulcros colectivos de carácter megalítico como el dólmen de San Adrián y el de las Peñezuelas, siguen ocupaciones del territorio hasta la romanización, incluyendo los castros mencionados, de la que es testimonio fundamental el campamento de Petavonium, en Rosinos de Vidriales, y los talleres de cerámicas de paredes finas de Melgar de Tera y la propia villa hallada en la localidad de Camarzana, que junto a otras del territorio configuran el pasado tardoimperial de época hispanorromana.
Si bien, la villa se conocía , por hallazgos puntuales, desde la segunda mitad del siglo XIX, concretamente datan de 1861, cuando al construirse la carretera de  Benavente a Mombuey se localizaron restos de cimentaciones de muros y algunos fragmentos de mosaicos en la conocida como Huerta del Barrero, y, a partir de entonces se producen algunos otros hallazgos relacionados con la misma, como ocurrió en 1939, cuando la Comisión Provincial de Monumentos descubrió un nuevo pavimento, no ha sido hasta el cambio de siglo cuando se ha intervenido de forma sistemática para la investigación y puesta en valor de esta villa.
De hecho, parte de los mosaicos hallados en 1939 habían sido, entonces, destruidos, pudiéndose rescatar tan solo algunos fragmentos que se depositaron en el Museo de Zamora.


Era un hecho comprobado que los muros continuaban hacia el otro lado de la carretera y en dirección a la iglesia, para cuyo ábside Gómez Moreno, en el Catálogo Monumental,  publicado en 1927,  señala un origen hispanorromano relacionado con una de las estancias de la villa. Describe, igualmente, restos de mosaicos bajo alguna alguna vivienda de Camarzana, con dibujo de semicírculos "cabalgados unos sobre otros, y cenefas de trenzas sencillas", y la existencia de otro mosaico "al otro lado de la carretera", en el corral de una casa, que fue soterrado y que "diseña ramas verdes".



Proceso de excavación arqueológica. 2007-2008

Todos estos hallazgos mencionados anteriormente hacen que ante la presentación de un proyecto de construcción en la zona, se adoptaran las cautelas pertinentes para llevar a cabo un peritaje arqueológico. Consecuencia de aquello se reconocieron mosaicos in situ y un capitel. Este fue el comienzo de una investigación arqueológica que propició, por sus características e importancia, con la adquisición del solar por parte de la administración de Cultura.
En la zona intervenida, la del solar, se hallaron los restos de un palacete campestre, la pars dominica, con hasta 15 habitaciones en torno a un patio porticado y los restos de una escalera que conducía a un piso superior. Los pavimentos, decorados con mosaicos geométricos mayoritariamente, se acompañan de paredes enfoscadas con motivos polícromos y algunas molduras en la zona de encuentro con el pavimento.
La habitación central se encuentra decorada con un mosaico figurado presidido por una figura sedente togada rodeada de animales enmarcados en cuadros. Es probable que se trate del mito de Orfeo que, tañendo la lira - que no se ha conservado- amansa las fieras.
Ocho cartelas con cuatro cuadros en las esquinas rodean este emblema encerrando caballos con sus nombres: GERMINATOR, FINIX, AERASIMIS Y VENATOR QUI, los tres primeros con iniciales entre las patas (MBH, MBM Y LBS) mientras que el último presenta sobre el nombre sobre el lomo.


En el medio de los laterales cortos se afrontan cráteras con felinos rampantes y, en los largos,  un cazador alcanzando una gacela.
La zona de acceso a la habitación tiene escenas orientadas al pasillo en tres cartelas representando una parra con perdices,  una escena de caza con caballero y jabalí y un caballero con perro. Es posible que esta estancia estuviera dedicada a Triclinium o comedor.


Pasillo con mosaico geométrico y Triclinium con las escenas central, felinos afrontados con crátera y escenas venatorias.




Maqueta de la zona del triclinium, peristilo y patio de la villa

Otra de las habitaciones, tal vez correspondiente al oecus o sala de recepción y representación del dominus, se adorna con una escena central en la que se reconoce un animal cuadrúpedo enjaezado con una figura femenina sobre el lomo, con la túnica al viento; tal vez el rapto de Europa por Zeus camino a Creta. Sin embargo, para Martín Benito se trata de la representación del “Sueño de Ariadna” hija del rey Minos, que había ayudado a Teseo a encontrar la salida del Laberinto de Creta, tras vencer al Minotauro. El héroe, en su huída la llevó consigo para dejarla, después en una playa de la isla de Naxos, donde fue encontrada por Dionisos, quien la incorporó a su cortejo, la hizo su esposa y la condujo al Olimpo.
En torno al emblema se desarrolla un mosaico cuyo diseño responde a una compleja composición de tres cenefas, dos geométricas y una vegetal en la que se engarzan genios, todo ello realizado en opus vermiculatum; cadenetas de ochos formando svásticas y rombos con motivos vegetales configuran el resto del mosaico.
La villa muestra algunas modificaciones a lo largo del tiempo, como un cambio de eje en las estancias, complementada con algunas obras menores.
Los mosaicos han sido consolidados y se ha realizado una obra de cubierta para la protección y visita pública de esta zona de la villa.





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Genio. Orla musivaria



Proceso de consolidación de los mosaicos de Camarzana de Tera



La villa romana fue declarada Bien de Interés Cultural el 4 de noviembre de 2010.


¡Les deseo una buena semana!





F. REGUERAS GRANDE: Camarzana. Pasado y presente de una villa romana del Tera. 2009.


miércoles, 13 de marzo de 2019

Francesca y Settimia Caccini




La intérprete de laúd, de Orazio Gentileschi. 
Presumiblemente un retrato de Francesca Caccini


En la familia de Chechina, como así llamaban cariñosamente a Francesca, y de Settimia, siempre estuvo presente la música.  Giulio, el padre, era cantante y compositor, muy reconcoido en la corte florentina de los Médici; la madre, Lucía Gagnolanti, también era cantante, así que los hijos recibieron una amplia educación cultural, que incluyó una extensa formación musical,  a caballo entre los siglos XVI y XVII.
Francesca había nacido el 18 de septiembre de 1587 en Florencia. Durante los festejos que tuvieron lugar el 17 de diciembre de 1600 con motivo del enlace entre Enrique IV de Francia y su segunda esposa María de Médicis, una jovencita de apenas trece años encandiló a todos los presentes con su hermosa voz interpretando la ópera Euridice. Aquella niña iba acompañada por su propio padre. Parece que la nueva pareja real  pidió a su padre que permanecieran en la corte francesa, a lo que se negaron las autoridades florentinas quienes reclamaron la vuelta de la familia Caccini junto a los Médici.


Matrimonio de Maria de Medici y Enrique IV de Francia

Al comienzo de su carrera actuaba Junto a sus padres, hermano y hermana con el nombre de Concerto Caccini, pero más adelante formó grupo con su hermana Settimia y el ejecutante romano Vittoria Archilei.
Francesca tocaba varios instrumentos y compuso muchas obras. Es considerada la primera compositora de óperas, de las que solamente una  ha llegado hasta nuestros días.
Fundó su propia escuela de música dedicándose a la enseñanza musical  tanto vocal como de laúd y arpa, y a cantar y componer. En 1607 se casaba con Giovanni Battista Signorini, también músico de la corte florentina, con quien tendría una hija, Margherita.  Francesca se convirtió en una de las músicas mejor pagada en Florencia y en una compositora prolija. Junto al poeta Miguel Ángel Buonarroti el Joven (sobrino nieto del gran artista del Renacimiento), Francesca Caccini compuso varias canciones.
Fué autora de cinco óperas, obras religiosas y seculares, vocales e instrumentales que se conservan, lamentablemente no en su totalidad, en una publicación de 1618 con el nombre de Musiche delle libro del primo.
En  1625 estrenó La liberazione di Ruggiero, considerada como la primera ópera compuesta por una mujer, y la única de las cinco que compuso Francesca que sobrevivió. La obra, compuesta en ocasión de la visita del príncipe Ladislao Segismundo a Italia, tuvo tanto éxito que se convertiría también en la primera ópera italiana en interpretarse fuera de las fronteras italianas, concretamente en Varsovia, en 1628.
Se dice que el propio Claudio Monteverdi quedó impresionado por su canto.
Tras la muerte de su esposo se casó con Tommaso Raffaelli, un noble originario de Luca,  con quien tuvo un hijo, pero enviudó tan sólo cuatro años mas tarde quedando en  en una situación bastante acomodada. 
Regresó a Florencia con sus dos hijos, hacia 1634,  donde volvió a trabajar al servicio de los Médici hasta que en 1641 dejó la corte, perdiéndose para siempre su pista.


Retrato de una joven conocida como "La Bella" - Palma Vecchio

Settimia,  la menor de los hijos Caccini, nació el 6 de octubre de 1591 también en Florencia. Fue, igualmente, una conocida cantante y compositora con una exitosa carrera musical. Muy apreciada por su trabajo artístico y técnico con la música si bien parece que era menos conocida que su hermana Francesca  debido a que no publicó ninguna de sus propias composiciones musicales. Destacaba en ella su enorme talento como cantante.


En 1600, junto a su hermana Ceccina, cantó la ópera de su padre Il rapimento di Cefalo para la boda de Maria de Medici y Enrique IV de Francia.
Pero su carrera como cantante solista despegó en 1608 cuando viajó hasta Mantua para cantar el papel de Venus en la ópera L'Arianna de Monteverdi . En 1609, tras numerosas propuestas de matrimoni, que rechazó, se casó con el también cantante y compositor Alessandro Ghivazzani , abandonando entonces Florencia para ir hasta Luca y desde allí trabajaron por toda Italia, si bien siempre estuvo superditada y subordinada a trabajar junto a su esposo.
En 1611 compuso su propia pieza para el carnaval Mascherate delle Ninfe della Senna, uno de los muchos carnavales enmascarados de Venecia.
Hacia 1613 conocemos su trabajo, junto al esposo, en la corte del duque Ferdinando Gonzaga en Mantua. La familia Gonzaga, una de las mas poderosas familias de la ciudad le contrató con un slario nada desdeñable.
De ahí se trasladaron hasta Parma, donde entraron al el servicio del cardenal Farnese en 1622.
En 1628, Monteverdi buscó a Settimia Caccini en Parma ofreciéndole interpretar sus arias en su ópera L'Orfeo para el Festival de Parma. Tras la representación, Monteverdi declaró que Caccini cantó las arias con "gracia sobrehumana y voz angelical".
Tras enviudar, regresó a la corte de  Florencia donde le habían ofrecido trabajo y donde permaneció hasta su muerte, en un momento incierto entre 1638 a 1640.
El que Settimia no publicara ninguna de sus composiciones supuso que se perdieran en su mayor parte, sobreviviendo tan solo ocho arias de melodías expresivas escritas para su propia voz e interpretadas de forma individual . Su pieza más famosa que se publicó  tras su muerte; se trata de un aria  llamada Gia sperai non spero hor piu  que fue publicada en una colección de música histórica del siglo XVII. 
Francesca y Settimia tuvieron sus propias carreras musicales distinguidas y excepcionales. 

¡Que tengan una buena semana!




miércoles, 27 de febrero de 2019

La fortaleza de Gormaz


De todos los fuertes citados ocupaba Gormaz posición privilegiada,
quizás la más estratégica de todas ellas, pues elevándose
en aislada prominencia, rodeada en su mayor parte por el
curso del río, dominando toda la región en muchas leguas a la
redonda, y en comunicación con otros varios castillos, constituía
una posición tan natural como inexpugnable.

Narciso Sentenach. 1920


El Cerro testigo de 1038 m en el que se levantó el castillo de Gormaz está situado en un meandro que traza el Duero al atravesar los fértiles terrenos de esta zona soriana. Su ubicación y altitud ofrecen un gran dominio visual sobre el valle, las sierras y las vías de comunicación orientales entre ambas mesetas.
Esta situación estratégica y la riqueza del entorno, con abundantes manantiales y terrenos agrícolas y ganaderos, en una zona fluvial vadeable e incluso navegable en la antigüedad facilitaron los asentamientos humanos tanto en el cerro como en su entorno alcanzando su máximo esplendor con la construcción de la fortaleza califal de Gormaz que controlaba la frontera del Duero. De ahí que Juan Zozaya, ya en 1989 lo calificara como la "síntesis de la Arqueología Soriana".

Se asocia el topónimo Gormaz con el indoeuropeo Borm, otorgándole un significado ligado a los manantiales.
En los años 70 se realizan excavaciones arqueológicas dirigidas por Juan Zozaya y P. Banks confirmándose la existencia, ya apuntada por investigadores anteriores, de una ocupación de la Edad del Bronce y la I Edad del Hierro, confirmando, así mismo, un poblamiento importante en la etapa celtibérica, probablemente se trataría de un castro fortificado, concentrado y estratégico como apunta Carmen García Merino.
No se documentaron restos de ocupaciones de época romana ni hispanovisigoda, si bien se reconocieron materiales reutilizados, como un sillar visigodo, sujetando el pie derecho de una construcción posterior, que interpretan como expolia de asentamientos próximos.
Eso no quiere decir que los pobladores de época romana no existieran pero es muy probable que cambiara su sistema de ocupación y el poblamiento fuera mas disperso e incluso pudiera haber existido una cierta ocupación residual en época imperial romana y no tan residual después, como atestiguan los interesantes yacimientos arqueológicos del entorno.




Pero las evidencias mas importantes, como no puede ser de otro modo, corresponden a la enorme e imponente construcción de época califal, con uno de los recintos más extensos de la arquitectura del siglo X.



Se plantea la posibilidad de que fuera construida en diferentes fases: una anterior al siglo X con dos posibles elementos defensivos, uno en la zona del alcázar y otro en el extremo opuesto, donde pudiera haber existido una torre vigía, y una segunda, en la que se habría cerrado el recinto a principios del siglo X, cuando los reinos cristianos toman el valle del Duero, momento en el que se levantaría las 22 torres, la puerta califal y se recrecerían los muros del alcázar.
No obstante puede que sus orígenes fueran cristianos pues la primera noticia documental data de 934. El historiador Ibn Hayyan describe la campaña militar de Osma, que Abderramán III lleva a cabo en el 322 de la Hégira; es decir que en 934 ya existía un castillo levantado por los cristianos a partir de 912 como puesto avanzado de vigilancia y defensa de los castillos de Osma y San Esteban.
Al tratarse de una zona de frontera convulsa, a partir de entonces los cristianos lo habrían perdido y recuperado en diferentes ocasiones y no es hasta 946, cuando Medinaceli se convierte en la capital de la Marca (Frontera) Media del califato cordobés, cuando se crean las condiciones para levantar la fortaleza de Gormaz en su configuración general actual.
Los Anales Castellanos Segundos o Complutenses cuentan como la plaza es perdida por los cristianos un 17 de julio sin que sepamos con certeza el año, pasando a manos del califato definitivamente.
La impresionante fortificación formaría parte de una línea defensiva establecida en el X sobre una importante vía de comunicación romana que discurre entre Medinaceli y San Esteban de Gormaz, contándose los interesantes enclaves musulmanes más inmediatos Barahona, Berlanga, Bordecoirex, Aguilera y Mezquitillas, así como una red extensa de atalayas (sobre el tema pincha aquí).


Lápida original de época de Al Hakem II.
Museo Diocesano de la Catedral del Burgo de Osma

En el reinado de Al Hakem II , en 936 se reforzaría el recinto. A esa época correspondería la lápida que luego se reutilizó en la ermita prerrománica de San Miguel de Gormaz (descarga gratuita para saber más) , en la que se hace referencia a un hecho singular dentro de la fortaleza, probablemente la dedicación de la musalla, un oratorio o mezquita al aire libre.




Recinto torreado (norte) sobre zarpa escalonada en la cumbre del cerro. 
Vista desde la poterna de la alcazaba, arriba, y desde el extremo de poniente, abajo. 

En esta época la fortaleza de la cumbre estaría arropada por una ocupación de las laderas de la que son testimonio los silos rellenos con materiales islámicos que hallamos en las excavaciones de la ermita de San Miguel de Gormaz, excavados sobre el sustrato rocoso.
En la descripción realizada sobre la batalla de Simancas, en 939/327H y la desastrosa campaña de Alhándega, se incluye, entre los partidarios de Ramiro II de León, al conde de Gormaz, lo que podría ponernos sobre la pista de que en ese momento se hallaba en manos cristianas.
Años después, también siguiendo el Muqtabis V de Ibn Hayyan, se cita en 942/330H entre los cristianos muertos en la contienda contra Tudela, al conde de Gormaz Abu-l-Mundir, nombre inequívocamente árabe engrosando las huestes cristianas, si bien esta noticia se contradice con la de los Anales Complutenses en los que figura que Gormaz había caído ya en 940 en manos islámicas.
El hecho de que un conde cristiano tenga un nombre árabe tampoco ha de extrañarnos ya que existe, por un lado, una aportación mozárabe emigrada que está fuertemente arabizada y, por otra puede representar a una población residual arabizada.
De nuevo, en 975 El conde castellano Garci Fernández, aliado con Sancho de Pamplona y Ramiro III de Aragón, asedia la fortaleza sin éxito.
Nuevamente es derrotado por Galib entre 978 y 981 y aunque consigue apoderarse de Gormaz es nuevamente recuperada por Almanzor.
Así se recogen los datos en el Muqtabis V:

"El 12 de mayo del 975 se dio cuenta de un encuentro entre cristianos y las tropas de Galib antes de alcanzar el castillo de Barahona, que se contó con la vida de 20 condes cristianos a quienes fueron cercenadas las cabezas y quienes se cogieron cumplidas lórigas, cascos protectores, almofares defensivos y armamentos completos, todo lo cual fue botín de guerra para los musulmanes".


"El día primero del mes de Ramadán (15 de mayo de 975) comenzaron a salir a bandadas aquellos soldados voluntarios de los habitantes de Córdoba, que se encamiban a la Frontera Superior con objeto de ayudar a las guarniciones asediadas"


"(…) Partieron otros refuerzos para Galib el 26 de mayo del 975. Les precedían una larga fila de acémilas cargadas con diferentes clases de útiles, pertrechos, maquinas de guerra y utensilios sacados del Alcázar de Córdoba".

Ibn Hayyan (1967) El Califato de Córdoba en el Muqtabis de Ibn Hayyn, Anales Palatinos del Califa de Córdoba Al-Hakam II por Isa Ibn Ahamd Al Razi, (360-364, 971 - 975 J.C.). Ed. Y traducción de García Gómez, E. Sociedad de Estudios y Publicaciones, Madrid.

La incorporación definitiva al reino de león la realiza Fernando I en 1060, cuando inicia su campaña hasta Wad-Al Ayara (Guadalajara). Es entonces cuando Gormaz se convierte en fortaleza cristiana.

"Vinieron a Gormaz, un castillo tan fuort; 
I albergaron por verdad una noch"
Poema del Mio Cid

Era entonces un castillo que provocaba el interés de la Taifa de toledo.
La Historia Roderici así lo asegura: 

"Sarraceni vero inerea venerunt et irruerunt in quendam castrum qui dicitur Gormaz ubi paucam prendam acceperunt"

Esto ocurría en 1081 y la respuesta a esta incursión de pillaje fue una aceifa victoriosa del Cid sobre Toledo.
Cuando a partir de la toma de la ciudad en 1085 se "repueble" y "reorganice" el territorio situado al Sur del Duero mediante la fórmula de las Comunidades de Villa y Tierra, Gormaz constituye una de esos 42 nuevos experimentos.
Es entonces cuando el poblamiento fue descendiendo por la ladera.


La ubicación del pueblo de Gormaz responde, con  seguridad a ese descenso paulatino en el que además se reutilizarían elementos puntuales de los lienzos deteriorados. Se levantarían las iglesias prerrománicas, como San Miguel, y mas tarde románicas, como la de San Juan, Santiago y Santa María la Antigua.
El castillo volvió a ser usado como elemento defensivo en la confrontación de los Trastámara cuando se llevaron a cabo algunas restauraciones de los lienzos, puertas de estilo gótico, un taller de acuñación monetal, restos de armamento, graffitti de animales y barcos.
Los últimos usos que se documentan en el castillo son de una cárcel en época de los reyes Católicos y como refugio en las Guerras Carlistas.




La visita al castillo de Gormaz es de acceso libre. 




Las llamadas torre del Homenaje y torre de Almanzor, tras el foso. Adviértase entre ellas el paramento con el recrecido y el almenado fosilizado. La llamada Torre del Homenaje alberga la puerta acodada sobre la que se situaba una ladronera sobre modillones de rollos islámicos.




Una pieza similar fué reutilizada en una tumba de lajas de la ermita de San Miguel, a los pies del recinto.

En una plataforma de mas de 300 m de longitud alberga un recinto de casi un km de longitud flanqueado por torres. Hacia el este se encuentra la alcazaba, el centro de poder, con un acceso sobre foso y un parapeto entre torres. Se accede al espacio a través de una puerta acodada. Una vez en el interior se adivinan diferentes dependencias, estancias, aljibes, poternas y el adarve, que es transitable.


Poterna de la Alcazaba desde el interior


En la Alcazaba encontraremos construcciones de diferentes épocas. En primer término, restos de muros de una residencia de época califal.

Existen diferentes carteles divulgativos que ayudan a comprender cada uno de los elementos y sectores.
La cimentación de la fortaleza se realizó sobre la propia roca de base del cerro y para asentar con mayor seguridad la imponente mole se recurrió a la fabricación de una zarpa escalonada. En cuanto a los sistemas de aparejo de los muros se recurre, al exterior al de sillares alargados dispuestos a tizón, si bien en varios tramos internos del recinto se advierten otros sistemas como la espina de pez para trabar los paramentos.
El almenado junto al adarve conserva trazas en el recinto y la alcazaba, donde además se advierte un recrecido en el paramento de poniente.


Puerta califal desde el interior del recinto con el paisaje al fondo (el dominio visual es extensísimo y de una belleza indudable) y la ermita dedicada al arcángel San Miguel a los pies)
El arco y el dovelaje son califales cordobeses.


Puerta califal flanqueda por dos salientes donde se encontraba el cuerpo de guardia

Es precisamente hacia el oeste donde se desarrolla un enorme recinto longitudinal que albergaba construcciones  para la tropa, incluida una musalla o mezquita al aire libre, dependencias auxiliares, un estanque y una puerta monumental, conocida como puerta califal, con su cuerpo de guardia.
Es igualmente interesante realizar un recorrido exterior, fundamentalmente en este sector occidental, pues sobre el paramento califal se hallan estelas embutidas, romanas y califales, que pueden considerarse elementos protectores.
El paramento tiene un interés extremo por estas piezas y por el aparejo empleado y la zarpa sobre la que se levanta.



Estelas romana e islámicas del paramento oeste



Zarpa escalonada y diferentes aparejos de la fábrica del cierre oeste con las lápidas profilácticas incrustadas en el paramento.

Conozco este lugar desde que empezó mi vida de arqueóloga en 1981 y he visitado este lugar infinidad de veces. Tengo que decirles que sus amaneceres y atardeceres son impresionantes y que el paisaje es sobrecogedor.


Me gustaría dedicarle este entrada a Juan Zozaya, ya fallecido, que dirigió los trabajos arqueológicos en Gormaz en los 80 y con quien me fui reencontrando en la vida. 
No dejen de visitar y disfrutar Gormaz.

¡Les deseo una feliz semana!









miércoles, 20 de febrero de 2019

San Baudelio de Berlanga




Imagino que vivir en la frontera de los reinos del norte y Al Andalus no era fácil para las gentes de ambos lados del Duero. Imagino, además, el cambio que debió suponer para los sureños la conquista de los reinos cristianos del norte. Tras mas de tres siglos de islamización, se pone en marcha una maquinaria ideológica y religiosa diferente que es necesario acercar a la población, súbdita ahora, de un nuevo monarca y un nuevo dios. Por supuesto eso supone fórmulas de asentamiento diferente, nuevos templos y formas de religiosidad y el necesario adoctrinamiento de las gentes.
Es en esta dinámica donde vemos insertarse la construcción de algunas iglesias en esta zona soriana de las que son vivo testimonio conservado las de San Baudelio de Berlanga, San Miguel de Gormaz, La Virgen del Val de Pedro y Santa María de Castro, entre otras, todas ellas datadas en época prerrománica y algunas de ellas objeto de trabajos pormenorizados e investigaciones científicas.
Hoy, por muchas razones, me detengo, que ya tenía ganas, en la de San Baudelio, levantada en un pequeño vallejo excavado por el agua de un manantial. 
La advocación a este santo, sin ser infrecuente, es bastante  excepcional en tierras del interior peninsular. Baudelio, Baudilio, Boal  fue un diácono y mártir del siglo IV,  al que la tradición dice que se enterró en la ciudad de Nimes, en tiempos del emperador Juliano el Apóstata (331-363 d. C.).
Se le representa vestido con dalmática y portando un Evangelio, símbolos ambos de su condición de diácono, y con un hacha en su otra mano, aludiendo a la forma de su martirio. En las xilografías aparece con un árbol en segundo término; es el famoso laurel que creció junto a su tumba y que fue ocasión de portentosas curaciones , sobre todo de hernia,contra la que es abogado.



La conocida ermita de San Baudelio ha sido objeto de atención y admiración desde la perspectiva de los historiadores del arte, clasificada como mozárabe, calificada como "Capilla Sixtina del románico" etc. 
No es mi intención dar un repaso crítico a las interpretaciones y estudios llevados a cabo a lo largo del siglo XX ni presentar las hipótesis interpretativas desde el punto de vista del arte o la simbología religiosa, sino mas bien presentar algunas ideas,a  la luz de conversaciones y observaciones, y algunos de los resultados de las intervenciones realizadas en lo que llevamos del nuevo siglo.
Obviaré, a partir de ahora términos como los citados anteriormente que ni me parecen ajustados ni son la forma de acercarse a la ermita y su significado en el territorio.



En primer término la necrópolis 



Desarrollo en planta y alzado del habitáculo del eremita en San Baudelio y sección de la zona de la escalera y la tribuna
Juan Zozaya:"Algunas observaciones en torno a la ermita de S. Baudelio de Berlanga", en "Cuadernos de la Alhambra", 12, 1976. Patronato de la Alhambra y el Generalife

Una vez mas, la iglesia construida hacia la mitad del siglo XI, se halla sobre la cavidad de un eremitorio y cerca de una fuente de agua. Ignoramos si la advocación original es la que ha llegado a nuestros días sobre el santo mártir hispanogalo o esta procede de una época inmediatamente posterior.
La datación en la mitad del siglo XI es una cuestión importante, primero por que resulta casi imposible levantar allí un templo cristiano de estas características con anterioridad a la toma de Gormaz y Berlanga, poco antes de Toledo (1085, por Alfonso VI) y , sobretodo, por la datación dendrocronológica, que sitúa esa fecha sobre los análisis de varias agujas del encofrado con que se levantó el edificio, una cuestión similar a la analizada en el caso de San Miguel de Gormaz.


Diversas campañas arqueológicas de excavación en el entorno inmediato de esta construcción han permitido reconocer y estudiar una necrópolis de tumbas antropomorfas del tipo conocido como de bañera, con orientación canónica cristiana, excavadas en la peña. En la zona alta de la ladera en la que se erigió el templo quedan restos de los fondos de pequeños habitáculos semirupestres.
En la primera mitad del XII, en 1136, se reconoce documentalmente la existencia de una iglesia liada "ad monasterium" -probablemente poco que ver con nuestro concepto actual de monasterio- que ha pasado a ser una ermita de la diócesis de Sigüenza, en la que permanece hasta el siglo XIX, en que es comprada por un particular.
Como ocurre con otras iglesias de la misma zona y fecha, como  San Miguel de Gormaz, la cimentación se realiza sobre la propia roca que se corta y horizontaliza a tales efectos, e igualmente se levanta con encofrado de mampostería revestido de mortero de cal al interior y el exterior del que han sido precisamente las agujas de madera conservadas los fósiles para realizar la datación, reforzándose al exterior de los muros, las esquinas con sillares. Este tipo de piedra trabajada se usa  en la fabricación de las puertas de acceso y el arco triunfal.
La planta  de la ermita de San Baudelio se sale de los esquemas tipológicos mas habituales y constituye un "unicum", pues a la forma de la nave se une una bóveda esquifada de tipo hispanomusulmán,  que sujeta la cubierta en los muros y sobre un pilar cilíndrico, conformándose 8 arcos de herradura, muy abiertos y un espacio-habitáculo central en la zona alta del pilar, con planta semicircular cubierto con cupulilla de seis nervios cruzados dos a dos, y se comunica al exterior mediante ocho pequeños arcos de herradura entre los nervios.


La nave es un cuadrado y el ábside, al que se accede a través de cuatro escalones, se eleva notablemente sobre el nivel de los fieles. Hacia el oeste se levanta una tribuna, sobre un bosque de columnas que sustentan arcos y cúpulas, que rememoran una mezquita, un espacio, que en su ángulo noreste alberga la entrada a la pequeña cueva del eremita. Todo el espacio de la nave cuadrangular alberga un banco corrido original común en este tipo de arquitecturas.
Para la comunicación de la nave y la tribuna se construyó, en el interior, una escalera adosada al muro norte. El acceso a la tribuna desde el exterior  se realizaba mediante una puerta abierta sobre el muro oeste, situada en la parte mas alta de la ladera.
A qué responde exactamente la existencia de diferentes accesos desde el exterior e interior, cúal era su uso, quienes podían acceder por ellas, son preguntas sin respuesta aún. 
Mientras en otros templos los diferentes accesos se realizan por diferentes vanos ubicados en la misma línea muraria y se relacionan con los fieles y bautizandos, en este caso podríamos especular sin justificación concreta.
En la tribuna un antepecho alto se perfora a ambos lados del sagrario con ventanas y entre ellas, una cella mínima con ventanas al norte y sur, constituye un nuevo y pequeño ábside.
El enlucido interior de mortero de cal de esta construcción del XI presentaba diseños de cruces de consagración idénticas a las conservadas en la ermita de San Miguel de Gormaz.






Los arcos de la puerta de acceso y el arco triunfal son de herradura doblado, el primero levemente peraltado.
Tras la llegada de los almorávides y la respuesta de Alfonso I de Aragón, se conquista de forma definitiva este territorio y es es nombrado señor de Berlanga el aragonés Fortunio Aznárez, a quien se le ha atribuido, no sin razón, la refacción del templo, con la realización del programa pictórico del interior de la ermita, todo ello datado hacia la mitad del siglo XII. La procedencia de este aristócrata ofrece una solución a las concomitancias estilísticas entre la factura de estas pinturas, las de Gormaz, Maderuelo y San Martín de Avila con las pirenaicas del Boí.
Nosotros mismos, tras el estudio de la ermita de San Miguel de Gormaz, consideramos que estas pinturas fueran, muy probablemente, obra de talleres itinerantes con cartones de modelos y conceptos estéticos similares que tuvieran el encargo de aderezar estos templos del piedemonte septentrional del Sistema central hacia la mitad del siglo XII; es más, estamos seguros de que la mano de quien realizó la imagen del propio Baudelio es la misma que hizo los Patriarcas de Gormaz, los ropajes tienen el mismo trazo, así como los cabellos, las arquitecturas son las mismas y los paisajes idénticos.
En el caso de San Baudelio, además, siempre recordando las inteligentes palabras de Juan Zozaya, arquitectura y pintura tenían por objeto la cristianización de una población islámica, de ahí la remembranza de la mezquita y otros elementos crípticos como el halconero, simbolizando a Jesús y las constelaciones (osa, dromedaria, etc), junto a las escenas cristianas.
Como en los templos citados anteriormente, donde se conservan murales pintados del mismo tipo y época, la pintura se asienta sobre capas de un preparado tendido sobre el mortero previo y se realiza mediante el uso de la técnica del fresco para los dibujos preparatorios y los fondos y el fresco seco y el temple para la ejecución de las pinturas.
Los pigmentos naturales utilizados fueron el ocre amarillo y el marrón o pardo, un óxido de hierro para los rojos que mezclado con blanco proporcionaba el rosado cálido de los ropajes, siena tostado, tierra verde, blanco de carbonato de calcio con una pequeña porción de sulfato de calcio y negro azulado de carbón negro y carbonato de calcio, además de un azul verdoso que podría proceder de una mezcla de azurita-malaquita.
En el caso de San Baudelio, la ermita fue declarada Monumento Histórico Artístico en 1917, cuestión ignorada por los vecinos de Casillas que vendieron buena parte de las pinturas murales en la década de 1920; 
Las denuncias de la Comisión Provincial de Monumentos de Soria,  la oposición de la Diócesis de Sigüenza, a la que pertenecía San Baudelio, y los informes del Ministerio de Instrucción Pública y de la Junta de Excavaciones, y la Real Orden suspendiendo la venta, no sirvieron de nada, pues tras un largo pleito, en 1925 se falló a favor de la legitimidad del proceso. Es en este año cuando veintitrés de los frescos fueron  sacados de España por León Levi, quien trabajaba para el marchante de arte Dereppe, que los vendió a diferentes museos norteamericanos. 
En 1954 la Fundación Lázaro Galdiano compró la ermita y la cedió al Patronato Artístico de España. 
En 1957 el director de colecciones medievales del Metropolitan Museum de Nueva York propuso al Estado Español realizar un canje por el que podrían regresar una parte de las pinturas de San Baudelio a cambio del ábside de la iglesia románica de Fuentidueña de Segovia. Estas pinturas se exhiben hoy en el Museo del Prado.
De las pinturas arrancadas, veintitrés fragmentos se pueden contemplar actualmente en varios museos de Estados Unidos y en el Prado de Madrid.
En la actualidad, y después de varias campañas de intervención y restauración sobre el edificio y las pinturas conservadas in situ y una vez repuestas y tratadas las que se conservaban en el ministerio, el aspecto de la ermita no sólo ha mejorado ostensiblemente sino que es mas fácilmente comprensible.




San Baudelio de Berlanga con  las pinturas arrancadas



Presentación de los trabajos de consolidación y limpieza en San Baudelio de Berlanga.
 (para saber mas pincha aquí)


San Baudelio con las partes reintegradas y el tratamiento de improntas


Reconstrucción pictórica de la Ermita de San Baudelio en Berlanga de Duero, Soria
https://www.domestika.org/es/projects/133099



Recreación virtual de las pinturas de San Baudelio




El zócalo se halla pintado con una simulación de cortinajes, bien conocido en Gormaz también, que a intervalos se recogen en unas rodelas o medallones figurados con leones pasantes.
El tema se mantiene en la zona de la escalera que asciende a la tribuna pero se interrumpe con una escena, en la parte bajan de dos bueyes afrontados. 
Sobre todo ello discurre una franja de motivos vegetales de roleos rematados por una flor roja.



Bóvidos enfrentados en la zona baja de los muros, junto a la escalera de acceso a la tribuna.





En la cabecera la decoración pintada de la bóveda de cañón se ha perdido por completo, pero, por paralelos con la ermita de San Miguel de Gormaz y la de la Vera Cruz de Maderuelo, podría haber estado presidida por un Pantocrator y su corte de ángeles.

El testero del altar presenta una ventana de tipo saetera en el centro donde se representa el Espíritu Santo en forma de paloma con la cabeza hacia abajo, al contrario de como se representa en San Miguel de Gormaz. A ambos lados de la misma se representan, sentados, San Baudelio, en el lado de la Epístola, identificado con la inscripción “BAU/DILI” y San Nicolás de Bari, con la inscripción “AVS”.




Ibis pintado bajo la ventana del testero


En el muro norte se pinta la Virgen con San Gabriel y en el sur un eclesiástico con un arcángel identificada con el Noli me tangere, hoy en el Museo de arte de Cincinnati.
El arco doblado presenta, en el intradós, casetones de colores vivos con aves del paraiso o ibis.
Todo el zócalo inferior de los muros estaba pintado representando cortinajes -como en Gormaz- recogidos en tondos figurados, un motivo que se reiterará en la nave y la escalera de acceso a tribuna.
El doble arco de herradura de acceso a la cabecera se adornó con espirales de vid, medallones con cabezas de lobo de frente y perfil y en el centro la mano de dios en actitud de bendición  sostenida por ángeles.
En cuanto a la capilla de la tribuna, la Dextera Dei ocupa la bóveda y también se identifican una Epifanía repartida entre el testero frontal y el del Evangelio, con la Virgen como trono del Niño, los Reyes Magos y un ángel que parece estar indicándoles la dirección correcta, y la Lucha de los ángeles derrotando al dragón, en el de la Epístola, en una posible dedicación a la Virgen y a San Miguel.




Adoración de los Magos




Arriba la mano de  Dios bendice  desde arriba, 
al norte los ángeles, San Miguel seguramente es uno de ellos,  luchan contra el mal en forma de dragón




Tradicionalmente ha venido dividiéndose la temática pictórica románica en los registros inferior, donde se considera que la temática es profana, mientras que el superior albergaría las de temática religiosa.


Halconero. Originariamente pintado sobre el muro este de la ermita y expuesto en la actualidad en el Cincinnati Art Museum (Ohio, EE.UU.)



Escena de caza de liebres. Recuperada y expuesta en el Museo del Prado, Madrid.



Caza del ciervo con arco. Proveniente del muro norte de la ermita y hoy en el Museo del Prado.

Este planteamiento, al menos parcialmente, puede parecer poco razonable, dado el objetivo de evangelización y doctrina que se le presupone a semejante esfuerzo representativo. En las horas de charla compartidas con Juan Zozaya Stabel-Hansen, el abogaba por una temática de raigambre islámica para el registro inferior y algunas piezas concretas que justificaba en una simbología perfectamente reconocible por la población islámica de la zona: el halconero sería la figura de Cristo y el oso no sería sino una osa, y junto al dromedario podrían aludir a las constelaciones.
Hay otra serie de figuraciones de animales de este registro de enorme singularidad y originalidad entre las que destaca un especímen de elefante que porta un castillo de tres torres, perros de caza -lebreles- y un lancero con escudo redondo.



La Osa. Tribuna. Hoy en el Museo del Prado




Dromedario de la tribuna.




Elefante blanco con torre. Museo del Prado



Montero o soldado. Muro norte de la tribuna. Está flanqueado por una cenefa vegetal idéntica a la de Gormaz y por la parte de arriba con una franja en la que se inserta una ventana en forma de herradura con medallones pintados, a ambos lados, conteniendo leones pasantes.
Hoy en el Museo del Prado.


Lebreles andantes, en la tribuna. Hoy expuestos en el Cincinnati Art Museum 



La escena de caza de liebres, como ya he apuntado en alguna otra entrada del blog, es idéntica a la composición de una de las escenas iniciales del tapiz de Bayeux.

En el registro superior de temas bíblicos la pintura utiliza un mayor repertorio cromático -incluyendo la parte superior de la tribuna y separado por una franja en cuadrícula- se distribuía un friso con escenas de la Vida pública y la Pasión de Cristo. 
Siguiendo el orden narrativo, encontramos desde el testero, recorriendo la pared interior norte las escenas de la Curación del ciego y Resurrección de Lázaro , actualmente en El Museo de los Claustros de Nueva York, continúa el friso con las Bodas de Canaan - expuesto en la actualidad en el Museo de Arte de Indianapolis y las Tentaciones de Cristo, en Nueva York.
Recorriendo el muro sur se encontrarían las escenas de la entrada en Jerusalén - Museo de Arte de Indianápolis- y la Última Cena- hoy en el Museo de Artes de Boston-.
En el testero se encuentra, aún in situ, el Camino del Calvario, una crucifixión, casi imperceptible y las Tres Marías en el Sepulcro, también en Bostón.



Resurrección de Lázaro. Los Claustros de Nueva York.


Las Bodas de Canaan. Museo de Arte de Indianápolis




Tentaciones de Cristo. Los Claustros de Nueva York


Entrada en Jerusalén. Museo de arte de Indianápolis.


Última Cena. Museo de Boston

La bóveda está decorada con motivos vegetales, geométricos, animales y humanos ocupando las nervaduras y espacios intermedios, parece que sin una intención narrativa.
Las escenas de la plementería se dedican a la vida de la virgen María e infancia de Cristo:  la Anunciación (perdida), la Visitación, la Natividad, el Anuncio a los Pastores, la Epifanía, el Viaje de los Magos, la Matanza de los Inocentes, la Presentación en el templo (perdida) y la Huida a Egipto.




Les aconsejo una visita con calma en la que aprecien todo lo evidente en su conjunto y pormenorizadamente y en la que puedan detenerse en los detalles. Busquen los grafitti, se sorprenderán de las figuraciones, rótulos, inscripciones y superposiciones.
Espero que disfruten de la arquitectura, la pintura, el paisaje y, sobretodo, del significado de todo ello. Entiendo que es ahí donde radica la importancia de las cosas.



¡Les deseo muy feliz semana!


Horarios:

Del 1 Octubre al 31 Marzo: abierta de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 18:00 horas
Del 1 Abril al 30 Septiembre: abierta de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 20:00 horas
Domingos y festivos: abierta de 10:00 a 14:00 horas
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