miércoles, 26 de junio de 2019

La mezquita alhama de Valladolid del siglo XV



Esquina suroeste de la Sala de Oración de la Mezquita Alhama de Valladolid y su remate sobre el trazado de la segunda muralla de Valladolid levantada en el s XIII.
Se advierte el pavimento de mortero de cal al interior y un enlosado al exterior.
Fotografía Patrimonio Inteligente.


Hasta ahora, la documentación histórica y la arqueología habían puesto de manifiesto la existencia de una mas que notable, aunque minoritaria, comunidad musulmana en la ciudad medieval de Valladolid. Así, los archivos, la toponimia urbana y la excavaciones arqueológicas de la Casa de la Beneficencia -hoy Casa del Estudiante- sacaban a la luz la existencia de un colectivo numéricamente significativo del que además contamos con datos científicos que se derivan del análisis de las propias inhumaciones. De todo esto ya hablamos en el blog hace un tiempo. (Para ampliar información, puedes seguir este enlace)
Los hornos alfareros excavados en la calle de Santa María donde se fabricaban lozas y brazaletes de pasta vítrea completaban el panorama de estudios sobre la comunidad mudéjar de la ciudad de Valladolid, pero recientemente,  fue Olatz Villanueva Zubizarreta,  especialista en mudejarismo y doctora e investigadora de la Universidad de Valladolid,  quien advirtió de que se llevaban a cabo unos sondeos geotécnicos en el interior de unos locales directamente situados sobre el antiguo solar de la mezquita alhama del siglo XV.
Este fue el detonante primero de la puesta en marcha de un trabajo de protección patrimonial por el que el entonces  futuro proyecto - hoy edificio residencial en el número 5 de la céntrica calle de Claudio Moyano- debería, como así se establece en el Plan General de Ordenación Urbana de la ciudad, contar con un estudio arqueológico previo.
De este modo se iniciaron los trabajos arqueológicos bajo la dirección de los arqueólogos de la empresa Patrimonio Inteligente, con Angel Palomino Lázaro a la cabeza, que a lo largo de dos campañas de excavación y estudio, han permitido reconocer las características principales de una singular construcción de la Baja Edad Media en Castilla.
Constituía el principal complejo religioso de los musulmanes vallisoletanos que incluía varias estancias y que fue construído a comienzos del siglo XV, entre 1411 y 1415. Los Ordenamientos de la reina Catalina de Lancaster en 1412, obligaban a «la comunidad de moros de la ciudad» a asentarse en su propio barrio, la aljama, apartándolos del resto de los habitantes de la ciudad. Así pués, arrendaron una zona de huerta cedida por el Cabildo  donde levantaron sus casas, talleres y el edificio más importante, el de reunión y culto: el almají, forma castellanizada del nombre arábigo de mezquita (al-mayīd), todo ello en el extremo sur de la ciudad, junto a la cerca de la villa.
Algo menos de un siglo después, en  el verano de 1506 el complejo era derribado como consecuencia de los ordenamientos de la Pragmática de Bautismo Obligatorio promulgada en 1502. 
Tras la expulsión de los no conversos, la zona siguió ocupada por los recién bautizados, ya sin su antiguo edificio religioso, del que solo quedaban algunas partes derruidas, según textos del momento, manteniéndose en esta zona una intensa actividad alfarera.
El solar, una vez desaparecida la actividad artesanal permaneció vacío hasta la construcción del edificio actualmente existente como puede comprobarse en el plano de Ventura Seco de 1738.



Los restos hallados durante la excavación arqueológica son la constatación material de la existencia, de ahí su excepcionalidad,  de una mezquita en este territorio situado en el centro de la Cuenca del Duero, una zona donde la comunidad islámica vivía en minoría. Un cálculo estimativo revela que este grupo podría haber estado compuesto por unos 500 individuos recluidos en su propio barrio, conocido como la Morería. 
El Complejo del Almají, así es mencionado en la documentación,  se componía de diversas estancias dedicadas a las manifestaciones cultuales y sociales de aquellos mudéjares: la Casa de Oración,  la Casa de bodas,  la vivienda del Alfaquí y una casa para pobres se situaban en tono a un gran patio. Una parte muy importante de este complejo es el que ha sido reconocido y está siendo objeto de estudios pormenorizados.
La sala de oración conserva aún un potente pavimento de mortero de cal, mientras que en el patio el solado es de canto rodado. 
La Sala de rezo, de unos 23 x 13 m, mantiene la orientación canónica, esto es, con el muro oriental en dirección a La Meca.
Se constata la destrucción deliberada del edifico, tal y como  es recogida en documentación histórica de 1506, registrándose alturas máximas de los muros en 1,5 m. No comparece, tampoco, evidencia alguna de los elementos de cubierta ni del  ornato interior de la construcción.
Esta investigación arqueológica forma parte de un proyecto de excelencia que investiga mezquitas y cementerios mudéjares de las villas y ciudades del valle del Duero en las que habitaron los mudéjares, y que constituyen un referente para el rezo y la reunión de la comunidad,  liderado desde la Universidad de Valladolid.
Mientras que en unos casos se trata de simples menciones a su existencia, en otros se acompañan de datos que permiten localizarlas, datarlas y reconocerlas. Así, se conocen las mezquitas de las aljamas más populosas, como Ávila, Valladolid -objeto de esta noticia por su reconocimiento arqueológico- y Arévalo y también de algunas de menor entidad, con una vecindad de varios centenares de mudéjares, como Burgos, Segovia o Aranda de Duero,  o de entorno a un centenar, caso de El Barco de Ávila, Piedrahita o Palencia.



Vestido de paseo de las mujeres moriscas,  en Christoph Weiditz, Trachtenbuch, Germanisches Nationalmuseum Nürnberg, Hs. 22474, fols. 97-98.



La conversión de los moriscos. Retablo de Felipe Vigarny

Completan los datos arqueológicos del sector excavado la cimentación de la segunda línea de muralla de la ciudad, construida a comienzos del siglo XIII, y que en el siglo XV limitaba por el sur el espacio ocupado por la comunidad morisca, muy cerca de la llamada Puerta del Campo,  y los hornos alfareros con los que la  comunidad  fabricaba las producciones cerámicas en lo que hoy conocemos como barrio de Santa María. Se trata de tres hornos cerámicos de los siglos XVI y XVII, así como un gran número de piezas, mayoritariamente vidriadas en blanco, que ponen de manifiesto la importancia de esta actividad en el contexto socio-económico de la ciudad.
El proyecto y la protección del Patrimonio, así como todos los agentes implicados, buscan, sin retraso alguno en las previsiones de obras, sinergias para garantizar su adecuada conservación. La promotora de las obras, la Junta de Castilla y León y el Ayuntamiento trabajan en la línea de la puesta en valor del espacio para su visita si bien parece prematuro avanzar una solución en estos momentos. Tiempo al tiempo.




Horno del siglo XVI realizado sobre el encachado de canto rodado del patio de la Casa del Almají.
Fotografía Patrimonio Inteligente.



Con los arqueólogos Quique Santamaría (equipo de campo de Patrimonio Inteligente), Eduardo Carmona (Servicio Territorial de Cultura de Valladolid), Manuel Moratinos (equipo de investigación) y Oscar Burón (arquitecto del Ayuntamiento de Valladolid), visitando el proceso de excavación de la mezquita y dilucidando con el plano de planta de excavación.


Existen evidencias de la reutilización de piezas procedentes del remate de mezquitas urbana desaparecidas en algunas singulares iglesias de algunas de nuestras ciudades y villas. Así sobre el frontón de la iglesia vallisoletana de San Pablo la veleta y la cruz apoyan  sobre un yamur musulmán.
Este tipo de piezas se levantaban sobre el alminar de una mezquita y están conformados por varias bolas, de diámetro decreciente de abajo hacia arriba, que los musulmanes rematan con una media luna.
Concluida su expulsión las esferas decrecientes se mantuvieron en su configuración -alineadas en vertical-  añadiendo el remate de la cruz cristiana o una veleta.


                

                                                  

                                      Yalmur rematado con veleta y cruz en San Pablo de Valladolid,
                                      yalmur de Santo Domingo, en Arévalo, Avila, sólo con cruz 
                                      y yalmur que corona el campanario de la catedral de Palencia.


Quiero agradecer a mis colegas la oportunidad de visitar y conocer de primera mano el trabajo y las evidencias y registro arqueológico. A ellos y su "oficio" debemos el conocimiento de nuestra historia. A ellos van dedicadas estas líneas.


¡Que tengan una feliz semana!






Enlaces

https://patrimoniointeligente.com/patrimonio-debajo-de-tu-casa/
http://ermitiella.blogspot.com/2015/01/la-maqbara-de-valladolid-mudejares-en.html
http://mezquitas-cementerios-mudejares.uva.es/author/mezcemmud/
http://www.jcyl.es/jcyl/patrimoniocultural/dueromudejar/historia-mudejar/index.html
http://revistas.uned.es/index.php/ETFIII/article/view/12653

miércoles, 8 de mayo de 2019

la Villa de Adriano, en Tívoli






“Animula vagula, blandula, hospes comesque corporis; quae nunc abitis in loca palidula rigida, nudula nec, ut soles dabis iocos”.

“Pequeña alma mía, vagabunda y encantadora, huésped y compañera del cuerpo, ahora andarás por lugares diáfanos, fríos y desnudos, y no bromearás como solías hacerlo”.

Adriano


Desde que leyera, reiteradamente y desde mi juventud, la obra de Marguerite Yourcenar, traducida por Julio Cortázar al castellano, fue una constante el deseo de conocer la villa adrianea de Tívoli. Pude ver cumplido mi sueño en enero de 2016 con una mezcla de expectación, emoción y admiración. Tuve la enorme suerte de visitarlo con tiempo, sin turistas, en un día plomizo y con una amiga del alma.



El emperador Adriano es uno de estos iconos culturales en el que se mezclan los viejos valores de la ciudad latina dando respuesta a las inquietudes de la gente, y otros absolutamente innovadores, un personaje controvertido, lleno de matices, capaz de ejercer el despotismo y, a la vez, de elevar la razón a la categoría de principio rector de su gobierno.
Los versos que inician este texto resultan ser los únicos conservados de una vasta obra poética perdida y son el fiel reflejo de su alma inquieta y romántica, si bien Adriano no fue nunca mas que un poeta aficionado.





Aureus con busto de Adriano en el anverso

Publio Elio Adriano había nacido el 79 d. de C. probablemente en Hispania, en la ciudad de Itálica (Santiponce, Sevilla),  hijo de un simple pretor, en una familia senatorial y adinerada, sí, pero de provincias, lo que no hacía presagiar el destino que le esperaba, si bien es cierto que muy pronto destacó por su carácter y dotes militares.
Adoptado como sucesor de Trajano,  fue aclamado emperador en el 117, mientras ocupaba el cargo de gobernador de Siria. Con el se inicia la consolidación real del Imperio. Entre los años 121 y 134 dirigió las campañas en Germania, la Galia, Britania -donde levantó el Muro de Adriano contra los Pictos- Hispania, Norte de Africa y Oriente.
A su regreso a Roma, en el 134 se dedicó a la reordenación administrativa de la Península Itálica y a la reforma fiscal de las provincias.
Murió en 138, a los 59 años.



Una de sus grandes operaciones constructivas, culturales y representativas  se llevó a cabo en la antigua Tibur, hoy Tívoli,  ciudad que había sido fundada por los latinos al sureste de Roma, cerca de las cascadas del Anieno, y que en época de Augusto se había convertido en una de las localidades de veraneo más de moda entre los patricios romanos: Casio, Mecenas, Horacio, Quintilio, Varo, Cátulo, Salustio, Augusto y, naturalmente, Adriano gozaban de este lugar, en el que se hallaba además el famoso santuario de Hércules, el Oráculo de la Sibila y unas termas de aguas sulfurosas, conocidas como Acque Albule -hoy Baños de Tívoli- , sumamente apreciada por el emperador.
Para ello se ocupó una meseta orientada entre dos valles, el del agua Ferrata al este y el de Risicoli o Rocca Bruna al oeste. Para crear un complejo tan grandioso, Adriano decidió trasladar su residencia fuera de la capital, Roma, eligiendo para ello un territorio verde y rico en agua por la que  pasaban cuatro de los antiguos acueductos (Anio Vetus, Anio Novus, Aqua Marcia y Aqua Claudia).
Situada a unos 28 km de Roma, era accesible tanto desde la vía Tiburtina como desde la vía Prenestina, así como por vía fluvial a través del río Anio.







Las fuentes literarias nos dicen que Adriano, con una personalidad extremadamente versátil, amó especialmente la arquitectura, a la que se dedicó personalmente. Las características de la planta de la Villa Adriana difieren de las costumbres arquitectónicas de la época y demuestran esta participación y competencia fuera de duda. 
El complejo constructivo de unas 120 hectáreas levantado sobre una villa familiar de época republicana, y que se compone de un conjunto de 30 edificios, se halla perfectamente insertado en el territorio en una estudiada programación de modo que ha sido definido por el arqueólogo   B. W. Cunliffe  como “un estudiado paisaje arquitectónico”.
La construcción del enorme complejo, que comenzó un año después de la llegada al principado, duró más de diez años, coincidiendo con el período en el que el emperador se hallaba recorriendo las diferentes provincias romanas, por lo que la Villa representa, de forma simbólica, el variado y extenso territorio romano para el que Adriano buscaba tenazmente la unificación.
Basó, así,  el proyecto, como conocedor y amante de la tradición helenística, en modelos, lugares y monumentos que le habían resultado impresionantes.
Los inicios, que se habían limitado a la restructuración y ampliación de los edificios preexistentes, enseguida fueron ampliados con instalaciones termales, la construcción de un gimnasio y una sala para los banquetes oficiales,  almacenes, pórticos, piscina e incluso un teatro- fue construido a medida que el lugar iba adquiriendo sus dimensiones monumentales definitivas, que puede decirse que se completaron solamente en el 133.


La Villa incluyó edificios residenciales, termas, ninfeos, pabellones, jardines que se alternan según una distribución completamente inusual e innovadora.
Los distintos edificios estaban conectados entre sí, tanto por caminos en superficie como por una red de caminos subterráneos para vehículos y servicios.
Villa Adriana estaba concebida como un complejo representativo en el que confluían todos los requisitos necesarios para completar e incluso sustituir el Palacio imperial de Roma. Podía sumir todas las funciones pública inherentes a la figura del emperador, pero garantizaba al mismo tiempo una cierta privacidad y amparaba a Adriano de las contiendas de la corte y del control ejercido por el senado. 
En Tívoli el emperador pudo poner en práctica sus personales concepciones arquitectónicas, a medio camino entre el riguroso clasicismo y la experimentación barroca, rodeado por audaces intuiciones escenográficas y por el empleo libre de prejuicios de nuevos métodos de construcción. De hecho, Villa Adriana es famosa también por el frecuente empleo de las superficies curvas y en particular por la gran variedad de cúpulas –semiesféricas, gajos, ojivales- acompañado por una búsqueda constante de los efectos visuales.




El acceso principal de la villa se situaba al norte, a través de un ramal de la Vía Tiburtina que rodeaba el llamado valle de Tempe, llamado así por su parecido a un célebre lugar del mismo nombre de Tesalia.  En este lugar se encontraba la Hospitalia, un edificio destinado a residencia-dormitorio de los pretorianos de guardia en la entrada. Era un edificio de dos pisos con 10 habitaciones, cada una de las cuales tiene tres alcobas para tres camas. El pavimento era de mosaico blanco y negro con diseños geométricos y florales y los muros se cubrían con frescos pintados con escenas mitológicas.

Hacia el interior se halla el Teatro Marítimo, uno de los elementos más sugestivos e íntimos del complejo, formado por un murallón anular, porticado hacia el interior, y rodeado, al interior, por un canal que delimita una islita circular, en su tiempo dotada de dos pequeños puentes levadizos, sobre la que se alzaba  una villa en miniatura destinada al reposo y al aislamiento, dispuesta alrededor de un patio con fuente y completada con unas pequeñas instalaciones termales.




http://italicaromana.blogspot.com/2010/04/teatro-maritimo-villa-adriana.html


Pinterest


Pasado el Teatro Marítimo se extiende la parte central de la villa, que comprende las termas (Mayores y Menores),  el patio de las Bibliotecas -en realidad,  dos triclinios de verano, o  salas para comer, que forman parte del núcleo más antiguo del palacio- , el Palacio, el Ninfeo, la Sala de las Columnas Dóricas con el Cuartel del Cuerpo de Guardia al lado y finalmente la Plaza de Oro, rodeada por un peristilo y un pórtico con dos naves.







Plaza de Oro



Biblioteca

Desde la Sala de las Columnas Dóricas, en realidad una basílica, se accede a la estancia llamada Sala del trono, que muy probablemente constituía una especie de aula palatina, destinada a las sesiones solemnes de la corte imperial. El lado norte de la Plaza de Oro se caracteriza por un vestíbulo de planta octogonal cuya cobertura constituye uno de los más notables ejemplos de cúpula a gajos, mientras que en el lado sur se halla un gran y complejo ninfeo semicircular, quizá un triclinio de verano.


Enorme muro con acceso al Pecile



Jardines y gran estanque del Pecile

En la pared occidental de la Sala de los Filósofos, cerca del Teatro Marítimo, se halla adosado uno de los lados cortos del Pecilo, una gran plaza rodeada de pórticos que formaba una especie de xystus de inspiración griega, es decir, un lugar destinado a pasear y a charlar. 
Hacia el este se encuentran el edificio del Estadio y la Cenatio de verano, destinada a los banquetes oficiales. El grupo de estancias que sigue comprende las Pequeñas y las Grandes Termas, el Vestíbulo y finalmente el Canope.



Canope







El Canope es un proyecto paisajístico arquitectónico de primer orden que posee un jardín aterrazado de 160 m con un canal - de 119 x 18 m- a lo largo de su eje principal. Alrededor del canal corría una columnata, que estaba curvada en el lado norte, sola en el lado oeste y doble en el lado este. En el medio del lado occidental había cuatro "Cariátides" y dos Silenos en lugar de columnas. Estos aluden a Atenas: el primero al Pórtico de las Doncellas en el lado sur del Erecteión en la Acrópolis; el último para los silenos de Adriano que decoran el escenario del Teatro de Dionisio. Las estatuas en el lado norte, de trazado redondeado, incluían dos amazonas, ua Hermes y un guerrero, tal vez Teseo.
Las amazonas son copias de estatuas en el Templo de Artemisa en Éfeso.
Aquí también se han encontrado cabezas con retratos de un joven Adriano y un varón Julio-Claudio - quizá Julio César-, como estatuas de un cocodrilo y personificaciones del Nilo y el Tíber.
En una plataforma en el agua cerca de ambos extremos del canal se erigieron grupos de estatuas con Scylla.




Serapeum

En cualquier caso, el Canope era un auténtico museo al aire libre que ofrecía un espectáculo visual a quienes tenían el privilegio de cenar en el Serapaeum, una gran exedra semicircular cubierta por una semicúpula a gajos, alternativamente cóncavos y planos; en realidad, un enorme lecho triclinal en forma de letra Σ identifica el edificio como una imponente cenatio de verano. Su planta se inspira en la de los templos egipcios y armoniza con el depósito de agua vecino: más bien un canal, de hecho, unía en la antigüedad Alejandría con la ciudad de Canope, donde se hallaba un célebre templo de Serapis. El canal y la ciudad eran célebres por las fiestas y los banquetes, un eco de los cuales se refleja en el famoso mosaico nilótico de Palestrina.
Fué en Canope donde murió ahogado Antinoo, el amante del emperador, que a causa de este hecho cayó en la más profunda depresión. No es pues por azar que aquí hayan sido halladas las estatuas más hermosas del joven efebo, junto con las imitaciones de las Cariátides del Erecteion.
Muchas otras copias de célebres obras escultóricas, como la Venus de Cnido, obra maestra de Praxíteles, adornaban los distintos sectores de la ciudad, haciendo eco del gusto coleccionista del emperador. 



Estructuras de la zona residencial de la villa.

Durante la Alta Edad Media Villa Adriana fue expoliadas para reutilizar los materiales en los edificios del nuevo Tívoli. 
Afortunadamente, en el siglo XV, Biondo Flavio, historiador y humanista del Renacimiento italiano, identifica las ruinas como la villa del emperador Adriano que mencionaba la “Historia Augusta” y el papa Alejandro VI Borgia promueve las primeras excavaciones del Odeón. 
La moda del coleccionismo entre los nobles y los eclesiásticos hizo que en el siglo XVI se retomaran las excavaciones, pero no será hasta la intervención de Hipólito d’Este, hijo de Lucrecia Borgia, gobernador de Tívoli, cuando estas sean financiadas y planificadas.
Entra, en ese momento, en escena el arquitecto Pirro Ligorio que dirige las excavaciones con el único fin de recuperar objetos y mármoles con los que decorar Villa d’Este de Tívoli, y dejó escritas sus intervenciones junto con leyendas y descripciones de los antiguos romanos en los Códigos Ligorianos.
Las excavaciones continuaron; por encargo de la familia Bulgarini se removieron tierras y los hallazgos acabaron en los Museos Vaticanos. El cardenal Alejandro Furietti, obteniendo el permiso para excavar por encargo de la familia Bulgarini, sacó a la luz célebres obras como la estatua de los Centauros de Aristeas y Papias y el Fauno Rojo que se encuentran en los Museos Capitolinos o los candelabros Barberini conservados en los Museos Vaticanos.
También proceden de aquí las ocho musas de Cristina de Suecia, actualmente en el Museo del Padro de Madrid,  y la Diana de Versalles , en el Museo del Louvre de París.


www.museivaticani.va
Reconstrucción del Serapeum del Canopo de Villa Adriana en Tívoli

En el siglo XVIII la propiedad de la zona pasa al Conde Fede quien  hizo plantar los famosos cipreses y excavó activamente buscando tesoros para su colección, dispersa después de su muerte.
Desde entonces Villa Adriana fue expoliada por parte de los aristócratas ingleses, quienes trasladaron los hallazgos a Inglaterra y sólo a finales del siglo XIX, en 1873,cuando con la reunificación de Italia el estado se hizo cargo de la propiedad de los restos, es cuando se inician los trabajos de  excavación arqueológica y restauración que duran hasta hoy.
Desde 2003 existe un programa permanente de intervenciones.
En 2013 se produjo el descubrimiento tras la Plaza de Oro, de un  conjunto de cinco edificios monumentales de rara elegancia arquitectónica, decoradas con estatuas colosales, diseñado por Adriano para ofrecer recorridos privilegiados, creando fondos paisajísticos de carácter idílico, fruto de la larga y compleja campaña de excavaciones llevada a cabo por la Universidad La Sapienza bajo la dirección científica de Patrizio Pensabene en estrecha colaboración con la Superintendencia para los Bienes Arqueológicos del Lazio y la directora de Villa Adriana Benedetta Adembri. 
En 2016, mientras realicé la visita que acabo de describirles, el teatro marítimo estaba siendo objeto de una intervención restauradora y la Universidad sevillana Pablo Olavide bajo la dirección del doctor Rafael Hidalgo, realizaba la excavación del stibadium, el salón circular de banquetes en el que el propio Adriano realizó numerosas recepciones. Se cree que los apartamentos privados del emperador se encontraban muy cerca de este recinto, lo cual nos permite hacernos una idea de la importancia de estas excavaciones.
La Villa Adriana en Tívoli es uno de los lugares  incluidos por la Unesco en la Lista de Bienes del Patrimonio Mundial en 1999.
A día de hoy, es uno de los destinos turísticos favoritos de los amantes de la Cultura Clásica que viajamos a Italia.
Como parte de la reforma del Ministerio de Patrimonio y Actividades Culturales, a partir del 1 de septiembre de 2016, los sitios monumentales de Villa Adriana , Villa d'Este y el Santuario de Ercole Vincitore se unieron bajo una sola administración autónoma.






Para los mas curiosos hay un enlace muy especial en el que pueden trastear con planimetría actualizada  y 3d aquí




Recorrido de visita



Pila de mármol situada en la entrada de la villa

El recorrido de la visita se inicia en la entrada hasta llegar a los muros del Pecile una enorme construcción porticada entorno a  un estanque impresionante y jardines. Se continúa por la vivienda de la servidumbre, las llamadas   Cien habitaciones,  para llegar a  las Pequeñas Termas y las Grandes Termas, que posiblemente estaban destinadas para mujeres y hombres respectivamente.
A la derecha dejaremos los restos del Vestíbulo, justo antes de divisar el recinto del Canopo.
Volviendo hacia atrás accedemos al Praetorium, para continuar hasta el edificio de la Peschiera. A su izquierda el stadium, en este punto torcemos a la derecha para dirigirnos a la Piazza d’Oro, llamada así por la cantidad de objetos que salieron a la luz con las excavaciones, pero que pudo cumplir funciones públicas.
Retrocediendo llegamos al Palacio Imperial y a los barracones de la cohorte del emperador. El camino circular bordea la villa republicana, el Hospitalia, el Triclinio imperial y la biblioteca para desembocar en el impresionante Teatro marítimo.
Ya volviendo a la entrada visitamos finalmente los restos del templo de Venere Cnidia y Ninfeo y el Teatro griego, este último por desgracia bastante arruinado.


¡Les deseo una feliz semana!





Enlace:

http://www.villaadriana.beniculturali.it/index.php?it/204/villa-adriana


AREA ARCHEOLOGICA DI VILLA ADRIANA

 (Largo Marguerite Yourcenar, 1. 00010 Villa Adriana - Tivoli)

e. mail: villaadriana@beniculturali.it

Web: www.villaadriana.beniculturali.it

miércoles, 17 de abril de 2019

Las residencias de Nerón en Roma: Domus Transitoria y Domus Aúrea. Innovación y lujo en la arquitectura romana.





Su vestíbulo "era lo suficientemente grande como para contener una estatua colosal del Emperador de ciento veinte pies de altura: y era tan extenso que tenía un pórtico triple de una milla de largo". También había un estanque, como un mar, rodeado de edificios para representar ciudades; además de zonas de campo, variadas por campos de labranza, viñedos, pastos y bosques, con gran cantidad de animales silvestres y domesticados 

Cuando se terminó el palacio....
 al fin estaba empezando a vivir como un ser humano

Suetonio 


Ayer mismo se publicaba la reapertura a la visita pública de una parte de la primera residencia del emperador Nerón fuera del Palatino, la conocida como Domus Transitoria, de la que han llegado a nuestros días algunas dependencias, en un estado de conservación relativamente bueno -teniendo en cuenta que se trata de ruinas enterradas a varios metros de profundidad- y un conjunto de letrinas dedicadas a uso de los operarios que trabajaron en su construcción, curiosamente las mejor conservadas.
Al hilo de la noticia decidí dedicar un espacio en el blog a los palacios romanos de este emperador que innovó la arquitectura romana  en la segunda mitad del siglo I d. C.




A pesar de la mala imagen de Nerón, algunos textos hablan de su increíble popularidad, por eso es muy difícil separar realidad de ficción.


Lucio Domitio Claudio Nerón - Anzio, Lacio, 37 - Roma, 68- , conocido como Nerón, era hijo de Agripina, última esposa de Claudio y fue emperador de Roma entre los años 54 y 68. 
De personalidad ecléctica y creativa y profundo admirador de lo griego quiso construirse un palacio acorde con su rango trasladándose desde la colina del Palatino, donde se hallaban las residencias imperiales hasta entonces, al Esquilino, donde levantó la Domus Transitoria, un palacio que conectaba ambas colinas, de ahí su denominación. 
Cumplía así su plan para unir los edificios imperiales del Palatino con la propiedad que poseía en la colina Esquilina, y levantar un palacio verdaderamente grandioso que vinculara los dos espacios, incluyendo la colina Velia, localizada en la zona alta del Foro Romano. 
Así,  antes del 64 d. ​​C. se levanta Domus Transitoria sobre un eje este-oeste en planta pararectangular entorno a un peristilo con una gran fontana, y numerosas estancias presididas por un gran ninfeo. Completaban la estructura por el norte un pasillo cubierto o criptopórtico.




Planta del primer palacio neroniano incendiado en el 64 d.C.




Entrada principal para la visita a la Domus Transitoria.


Vista de las letrinas de la Domus Transitoria


Estancia visitable de la Domus Transitoria donde se puede visionar, con cascos, mediante la realidad aumentada, cómo eran originalmente las estancias hoy enterradas a mas de 10 m de profundidad.




La realidad aumentada permite hacerse una idea al visitante de cómo era la domus en su esplendor.



El inmenso fuego que arrasa Roma el 18 de julio del año 64 d C.  permite a Nerón llevar a cabo uno de sus mas ambiciosos planes: crear una nueva Roma de trazado ortogonal a costa de algunos de los barrios incendiados y ocupar, para levantar una nueva residencia imperial, el monte Celio, Velia y Oppiano para lo que hubo de expropiar una superficie urbana de unas 80 ha.



Terreno de Roma que pudo expropiar Nerón tras el incendio del año 64 d. C.





Ubicación del palacio dorado en Roma





Planta de las residencias privada y pública de la zona alta de la Domus Aúrea, en el Esquilino






Reconstrucción de la zona palaciega residencial sobre el Esquilino con los jardines y, a la izquierda, el estanque y el foro porticado con el Coloso. Al fondo, las construcciones del Palatino.

La Domus Transitoria pasa a formar parte de un complejo mucho mayor, la Domus Aúrea, de uso representativo y lúdico, que incluye además de las zonas construidas jardines, estanques, bosques. Animales traídos de los rincones más lejanos de su imperio completan el panorama de sofisticación y representación del poder imperial.
Jamás se destinó a un uso estrictamente residencial dedicándose de forma exclusiva al descanso, el relax, la diversión y la ostentación de su poder.
La Casa Dorada, en la que el lujo era una máxima,  era muy extensa - más de 80 hectáreas para todo el complejo palaciego- y sólo una parte de aquella se hallaría en la colina Esquilina de Roma. Poseía ingenios y sistemas constructivos innovadores y de tan alta calidad que los nombres de los ingenieros y constructores romanos que lo posibilitaron han llegado a nuestros días: Severus y Celer.



Reconstrucción del palacio residencial, 
según Katatexilux para la exposición sobre Nerón de abril-sep 2011 en Roma.


Fachada palaciega desde el exterior



El mismo acceso desde el interior del vestíbulo de la residencia del emperador




La entrada a la Domus se realizaba a través de un enorme vestíbulo, una especie de recinto columnado con un gran patio en cuyo  centro se levantaba, sobre un enorme pedestal marmóreo,  una estatua en bronce del emperador Nerón representado como el dios del sol-Helios que fue realizada por el griego Zenodoro







El acceso desde la ciudad al palacio se realizaba a través de la vía Sacra, la más importante y ceremonial de Roma, que partía del foro republicano. 
La calle, ligeramente empinada por el collado de la Velia, creaba un efecto de perspectiva ascendente hacia las dependencias palaciegas de las que sobresalía la colosal estatua de mas de 35 m de altura que imitaba al Coloso de Rodas.


Traspasado este espacio se accedía a un enorme estanque rodeado de una columnata y habitaciones  en las que, a menudo, se realizaban banquetes y celebraciones a los que eran invitados los ciudadanos, entre los que el emperador se sentía preciado.
Desde esta zona podía accederse, a través de los jardines que escalonaban la ladera hacia el Palatino,  a la zona alta, donde se hallaba la residencia imperial, un enorme complejo, en el que, por no ser excesivamente prolijos, destacamos la coenatio principalis una estancia circular con una cúpula que giraba a través de un mecanismo hidraúlico y permitía girar con los cuerpos celestes y observar el firmamento, como en un moderno planetario y una habitación octogonal con nichos que el sol ilumina dependiendo de la hora del día a través de un gran óculo sobre la bóveda.





Restos constructivos de la Sala Octogonal cubierta con una cúpula giratoria. Arriba recreación de la misma.







Pinturas del palacio de Nerón hoy en el Parque Arqueológico del Coliseo. Algunas habían sido trasladadas por los Farnese hasta Nápoles.



Reconstrucción de Altari4  según los dibujos de Mirri en el siglo XVIII. Corresponden a las salas 33 y 25 del ala occidental que eran simétricas y se orientaban hacia el patio interior.



Otras innovaciones técnicas permitían que cascadas de agua  se deslizaran al interior o hacían posible que  fragancias y pétalos de flores cayeran del techo del comedor mientras los comensales del triclinium  tomaban su comida, y se podía elegir si se tomaba un baño de agua de mar o de agua azufrada proveniente de los manantiales de Tívoli.
La sala octogonal de la Domus Aurea es, para la arquitectura romana, de una importancia mas que notable pues representa una ruptura con la tiranía del rectángulo conocida desde la arquitectura griega y etrusca. Esta nueva forma constructiva permite crear vistas en todas direcciones desarrollando plenamente la potencialidad técnica y expresiva de la construcción de hormigón romana.  Es el espacio interior, no los muros, lo que adquiere importancia y en esta nueva arquitectura interior la luz natural juega un papel clave.
Todo ello anuncia una auténtica revolución arquitectónica romana y asienta las posibilidades que ofrece el uso del opus caementicium, el famoso y perdurable hormigón romano.



Pintura en la bóveda con la escena de Aquiles en Skyros escondido entre las hijas del rey para no ir a la Guerra de Troya.



Las paredes de la Domus se revestían de estucos con pinturas, mármoles  de colores traídos de Asia Menor, África y Grecia, oro, marfil,  nácar, objetos y estatuas procedentes de Grecia, todas ellas  representaciones artísticas de artistas de gran talento. Nerón, que era un profundo conocedor y admirador de las leyendas de la guerra de Troya, había hecho pintar los techos de su palacio con escenas míticas de la epopeya troyana, como la escena de Aquiles en Skyros, de las cuales algunas están expuestas en el Museo Palatino. Esos frescos son atribuidos al pintor Fabulus. 

Un equipo de arqueólogos acaba de descubrir una nueva estancia, aún semienterrada por los sedimentos acumulados,cuyos muros se decoran con pinturas de recuadros en rojo sobre fondo blanco que contienen en su interior figuras mitológicas. Una de ellas representa un guerrero armado con espada, escudo y una aljaba para transportar flechas que combate contra una pantera, y también aparecen representaciones de centauros y del fauno Pan, deidad silvestre y de los pastores en la mitología helénica, criaturas acuáticas reales y fantásticas, un paisaje con pájaros, dibujos de columnas, todo decorado con motivos vegetales, guirnaldas, y estelas de colores como el verde, el amarillo o el rojo, si bien la pintura más representativa es la que precisamente ha dado nombre a la habitación, una solitaria esfinge que se erige sobre lo que parece ser un betilo, un objeto sagrado de forma cónica.





Tras su muerte por suicidio  a la edad de 30 años, y sólo después de cuatro de haber construido la Domus Aúrea, comenzó su declive sufriendo incendios, expolios y destrucción. 
El emperador Trajano (53-117 d. C.), en una damnatio memoriae de magníficas dimensiones, decidió borrar la obra de su predecesor para siempre demoliendo  por completo el piso superior del complejo palaciego y rellenando de los propios escombros los inferiores, con la finalidad de levantar un gran complejo termal en el fueron reutilizados buena parte de las columnas, piedras y muros de mármol del palacio.





Planta superpuesta de los Baños de Trajano sobre la Domus Aúrea.



Restos arquitectónicos de las Termas de Trajano,
 construidas sobre los restos de la Domus Aúrea en el Esquilino.

Profundas transformaciones se produjeron, de igual modo, en la zona del gran estanque y el pórtico de entrada, que daba acceso al gran complejo neroniano, que fue ocupado por el gran anfiteatro Flavio, que por la enorme escultura del emperador, al modo del Coloso de Rodas, que se hallaba previamente colocada allí pasó a ser conocido como Coloseo, hoy Coliseo, devolviéndole, de alguna manera, al pueblo de Roma los espacios expropiados por Nerón. 
La estatua de bronce, trasladada de lugar parece que fue finalmente destrozada en el siglo IV d C.
La ruina del imperio sumió todo este espacio en un olvido secular hasta que en el renacimiento, la caída de una persona en una grieta permitió realizar un "cierto" reconocimiento  de las pinturas que, entonces, creían dentro de cuevas o grutas - la profundidad de muchas estancias está en diez metros bajo el subsuelo-, por lo que pasaron a reconocerlas como Grottesco, hoy Grutesco, copiados hasta la saciedad en villas renacentistas de la ciudad y el entorno. 
Estas obras del pintor romano Fábulus en el I d. C en la Domus Aurea tuvieron una profunda influencia en artistas del Renacimiento como Rafael, Miguel Ángel y Pinturicchio.

Sin embargo no fue hasta finales del siglo XVIII cuando comienzan a tomarse interés por los restos arqueológicos que pronto se identifican con la Domus Aúrea de Nerón. 
Las campañas arqueológicas comienzan a inicios del siglo XX, compareciendo las salas del patio pentagonal entre 1912-14 y, más tarde, tras la Segunda Guerra Mundial, se incian las excavaciones de la zona oriental, que continúan hasta la actualidad. 
La década de los 80 supuso una interesante reactivación de las intervenciones arqueológicas que se amplió a otras zonas del complejo, incluyendo el área situada entre el Coliseo y el Palatino donde recientemente se han producido interesantes hallazgos del palacio neroniano.

En la zona alta del Esquilino la fachada del palacio poseería unos 400 m de longitud y 60 de anchura. De este enrome complejo conocemos algo mas de la mitad de la estructura interna de los muros de ladrillo y las bóvedas de hormigón ya que el material lujoso fue arrancado y reutilizado a lo largo del tiempo, al igual que muchas de sus pinturas.


Los graves problemas de humedad provocaron sucesivas aperturas y cierres para la visita pública de todo el complejo pero hace unos años se realizó una inversión importante de modo que pudieran visitarse las estancias mas significativas de la domus: la Sala Octogonal, la Sala decorada con la escena de Aquiles escondido en la isla de Skiros y otras estancias pintadas.

Después de 15 años de estar cerrado, la Domus Aurea reabrió al público en 2014, aunque con un acceso muy limitado pues el horario de apertura se ciñe a los fines de semana mediante una visita guiada que dura entre 75 y 90 minutos y sólo pueden adquirirse las entradas on line. (Para comprar o informarte haz clik aquí) Todas las visitas son guiadas por uno de los arqueólogos que trabaja en las obras y que enseña cómo era el edificio y lo que queda de él. Hay guías en español, italiano, inglés y francés en horarios diferentes. En español, los horarios para entrar a la Domus Áurea son a las 11.45 y a las 15.30 horas y el precio es de 16 euros. Para visitar el lugar se recomienda ir abrigados.
Los problemas a los que se enfrenta su conservación son complejos. de un lado, el clima interno de la domus soterrada por la construcción de la  termas hace que no se sobrepasen los 12 grados y la humedad es de mas del 90%. La iluminación artificial provoca la existencia de líquenes que suponen un grave problema para la conservación de los estucos pintados. La situación se agrava además por el efecto de la plantación arbórea realizada sobre la plataforma del Esquilino en época del Duce, pues las raíces están reventando las bóvedas enterradas de la Domus Aúrea.
A ello se une una altísima necesidad de inversión (calculada en más de 30 millones de euros) que el estado italiano no está en condiciones de abordar íntegramente por lo que se busca el mecenazgo privado e incluso se ha abierto la posibilidad del micromecenazgo considerando que cada aportación es imprescindible (puedes hacerlo aquí).




 





Lo que hoy se halla bajo metros de tierra fue una brillante construcción en la que las innovación arquitectónica y tecnológica se unía al lujo, la diversión y el solaz. Para no perdérsela en una visita a Roma, desde luego.

¡Les deseo una feliz semana!









Enlaces:

https://unaderomanos.wordpress.com/2013/03/06/la-domus-aurea-la-extravagancia-de-neron/

https://brewminate.com/the-julio-claudian-architectural-legacy/

http://www.rtve.es/noticias/20190412/primera-casa-del-suntuoso-sueno-neron-abre-visitas/1922405.shtml?fbclid=IwAR15otJtzR2iP85tyH_7m73xX_rJJVXun0o3MxpggTSGsnpwGBRzcndNBEI