martes, 18 de noviembre de 2014

El árbol del Bálsamo


Libro de los remedios sencillos, Book of Simple Medecines. Biblioteca Nacional de Rusia, en San Petesburgo. Folio 162v Extracción del bálsamo del fresno

Cada cual precisa de momentos dedicados a aliviar el peso de nuestras ocupaciones, de personas que nos proporcionen bienestar y afecto, de un bálsamo que alivie las heridas y, como por casualidad, uno encuentra calmantes, esencias, perfumes y barnices que hacen mas ligera la existencia.
La palabra griega Bálsamón proviene del semita Baal Shemen o aceite del Señor, una exudación que procede de un árbol o un arbusto, conocido como Bálsamo o Balsamero, con utilidades tanto médicas, fundamentalmente analgésicas, como aromáticas y para la fabricación de barnices. Esta resina verde amarillenta, ligera, amarga, olorosa y astringente fluye de un árbol oriundo de Siria, Somalia y Arabia, de ahí que se le conozca como bálsamo de Judea o de La Meca.
Dioscórides afirma que se encuentra en Babilonia y es, desde allí, desde donde lo transportan y lo plantan en otros lugares. 
Los orientales lo trataban como fortificante, exagerando sus virtudes en tal modo que su fama hacía que estuviera presente en los regalos que hacían a los soberanos.
A este vegetal leñoso se le realizan unos cortes en las ramas durante el verano y se le colgaban bajo las incisiones unos frasquitos de vídrio, que recogían en su interior ese polifuncional jugo.
Se aprovechaban, de igual forma, ramas y frutos; las primeras se cortaban y secaban pudiendo utilizarse, sin que perdieran sus propiedades, hasta dos años después, no mas. Sus frutos podían guardarse hasta tres. 
Ramos y frutos, según se decía, poseen la capacidad de calentar y confortar, pero no llegan a las virtudes del opobálsamo que son variadas: mezclada con vino y tomada limpia la matriz; aplicada en la vagina de la mujer expulsa la placenta y el feto abortado; mezclada con aceite macacerino o muscelino desobstruye la orina y ayuda a eliminar las piedras; con agua tibia mejora el dolor de estómago; calma los dolores de cabeza; mezclada con vino baja la fiebre cuartana y la cotidiana, así como los de oídos, introduciendo unas gotas y los dolores de dientes. Además, se usaba para mejorar las cicatrices si se le aplicaba, junto con cera, sobre la herida ya cerrada durante cuarenta días. Finalmente se utilizaba para embalsamar los cadáveres.
Al ser un producto exótico y de lejanas tierras, era caro, así que se falsificaba de muchas formas, mezclado con trementina, haciendo pasar el jugo del limonero o el aceite de nardo por el bálsamo aleándolos, también, con azafrán de oriente. Siendo las falsificaciones tan frecuentes se articularon pruebas de comprobación , algunas realmente fantásticas, para certificar si el ungüento o pócima se componía de auténtico opobálsamo o de uno falso.
Tengo bellas redomas con el preciado bálsamo, el caro, el auténtico, colocadas en una alta alacena pero siempre a mano. Gracias!


¡Que tengan una feliz semana!




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