martes, 24 de junio de 2014

La Cueva de Chauvet es Patrimonio de la Humanidad.







Una brizna de aire puede ser, si andas listo, el motor de un viaje a través del tiempo a 30.000 años en el pasado. 
La mente atenta y el cuerpo dispuesto ponen en marcha una nueva aventura que puede acabar, como es el caso, en un descubrimiento novedoso, sorprendente, magnífico. 


El Comité del Patrimonio Mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), anunció la inscripción en su lista de La Cueva de Chauvet, donde se encuentran las pinturas rupestres más antiguas conocidas. La gruta, situada 25 metros bajo tierra, en el interior de una meseta calcárea del sur de Francia, constituye "un testimonio único y excepcionalmente bien conservado". Los dibujos descubiertos en esta caverna incluyen un bestiario constituido por 435 representaciones, que muestran 14 especies entre las que destacan osos, rinocerontes, leones, una pantera, bisontes, etc
En las paredes  pueden apreciarse también unas 10 manos en negativo y positivo, representaciones de vulvas y, justo al fondo, el dibujo excepcional del cuerpo de una mujer al lado de un bisonte.
El Comité de la Unesco ha valorado especialmente “la calidad artística” de estas pinturas y el dominio en el uso de los colores, la asociación de la pintura y el entallado, la precisión de las representaciones anatómicas y la capacidad de dar una impresión de los volúmenes y el movimiento. Así, el 22 de junio de 2014, El Comité de Unesco, reunido en Doha (Qatar), ha decidido la inclusión de la Cueva de Chauvet-Pont d´Arc como Patrimonio de la Humanidad.



La Historia de un reciente descubrimiento

El domingo 18 de diciembre de 1994 Jean-Marie Chauvet , Éliette Brunel y Christian Hillaire se acercaron al acantilado de la meseta caliza. Una inesperada y suave  corriente de aire  que procedía de una fisura en la roca les sorprendió hasta el punto de incitarles a dar una explicación a aquella brisa procedente de una mínima cavidad ya conocida.
Pertrechados por las necesarias herramientas de escalada y apartando rocas accedieron a una gran oquedad conscientes de estar adentrándose en una nueva experiencia inesperada. Concrecciones calcáreas y huesos esparcidos por el suelo acompañaban su recorrido en una red de galerías hasta que, de vuelta ya, apareció ante sus ojos el primer animal pintado en la pared. Fue el comienzo del hallazgo de centenares de pinturas y grabados.



Solo unos días mas tarde, el 18 de enero de 1995, con ocasión de una conferencia de prensa del Ministro de Cultura de la época, Jacques Toubon, se da a conocer al mundo su existencia.
Tras unos primeros estudios para su catalogación y una vez reconocida la existencia de tres propietarios de los terrenos, el estado francés comenzó el proceso de expropiación que culminó en febrero del año 1997.
Siendo su protección uno de los principales quebraderos de cabeza, se decidió llevar a cabo una vigilancia permanente del acceso hasta la colocación de un sistema de cierre con estricta vigilancia mediante cámaras.
Para entrar en la cueva hay que solicitar una autorización expresa y una vez recabada proverse de ropa y calzado especial para evitar la contaminación biológica.

Una vez dentro, un dispositivo de vigilancia climatológica y bioquímica, instalado por el Laboratorio Subterráneo del CNRS (Laboratoire Souterrain du CNRS) de Moulis y por el Laboratorio de Investigación de los Monumentos Históricos (Laboratoire de Recherches des Monuments Historiques), controla permanentemente la higrometría y la temperatura así como la bacteriología y los concrecionamientos. Finalmente existe un programa, actualmente en curso, de acondicionamiento de los accesos a la cueva así como del interior de la misma.




La cueva es inaccesible al público permitiendo la entrada solo de investigadores.

Este complejo kárstico se selló hace 20.000 años habiendo permanecido en aislamiento del exterior, lo que ha permitido una excepcional conservación que ha de protegerse.
La cavidad se estructura en dos conjuntos de dimensiones relativamente equivalentes. En el primero de ellos hay una aparente ausencia de dibujos negros, que contrasta con la relativa abundancia de dibujos rojos. Entre esta primera zona y la siguiente se encuentra la conocida como Galería de la Vela, cuyas paredes se encuentran casi despobladas de dibujos salvo la entrada y  la salida de la misma, en cuya bóveda se marcan  puntos o trazos rojos. En la segunda parte de la caverna se distinguen varios conjuntos de figuras. Es en su primera y vasta sala donde se encuentra el panel de los Caballos. Un corredor largo (Galería de los Megaceros) conduce a la Sala del Fondo, que encierra numerosos restos de actividades humanas y de hogares, y cuyas paredes están adornadas por numerosas figuras de animales. La Sala del Fondo encierra numerosos restos de actividades humanas y de hogares, y sus paredes presentan numerosas figuras de animales.



Los descubrimientos, desde las primeras exploraciones, habían señalado dos huellas que fueron atribuidas a un pie humano; se trata de huellas humanas de un pie izquierdo de niño y de un trazo dinámico del mismo. Estas evidencias constituyen el inicio de una verdadera pista unidireccional que conduce hasta el fondo de la Galería de los Travesaños, a la entrada de la Sala del Cráneo. Alrededor de ella, se pueden observar trazas anteriores de pisoteos de oso así como una pista de lobo. Los pies presentan una combadura y morfología comparables a las de los Europeos actuales. Las huellas, dadas sus proporciones, pertenecerían a un individuo masculino, de aproximadamente ocho años de edad y estatura de 1,30 m.










Gracias al sistema fotográfico elaborado por Yanick Le Guillou, un nuevo descubrimiento esclarece una vez más el arte de la Cueva Chauvet. En el corazón de la Sala del Fondo, un colgante calcáreo, un verdadero cono de roca, desciende del techo para terminar en punta a 1,10 metros del suelo. Su parte baja, la que es accesible, está adornada. Desde el camino únicamente era visible una cara, por lo que la interpretación que se realizó entonces fue muy diferente. Una fotografía tomada en el extremo de una garrocha ha permitido descubrir una venus vista de frente dibujada en negro. El trazo se limita al triángulo pubiano y a las piernas. Un trazo grabado, que destaca en blanco sobre la superficie difuminada, revela el surco vulvar. La parte superior del cuerpo está ausente, aunque posiblemente no haya sido así siempre. Las nalgas podrían haber sido nimiamente esbozadas para ser eliminadas posteriormente. Estas supresiones voluntarias están asociadas al diseño de representaciones contiguas. Dos felinos y, un poco mas alejado, un mamut, parecen seguir a un pequeño buey almizclero.


Sobre la Venus de Chauvet se encuentra un ente posiblemente compuesto que fue con anterioridad denominado "el brujo" u hombre-búfalo. Ésta relación Venus- hombre-búfalo no es anecdótica.
Una primera evidencia es la anterioridad de la Venus con relación a los trazos colindantes. Que se trate de los dos felinos situados a la izquierda, del hombre-bisonte o de los múltiples trazos situados a la derecha, pinturas o grabados. Su realización ha entrañado localmente la destrucción voluntaria y selectiva de elementos del cuerpo de la venus. El lugar más evidente se localiza en una de las extremidades altas del triángulo pubiano. 
Más sorprendente resulta la ausencia voluntaria de superposición, ni el hombre-bisonte ni el gran felino de la izquierda recubren la venus, y ambos han sido realizados con anterioridad al diseño del otro felino y al del mamut.



A unos cincuenta metros de la entrada actual en la Sala Brunel, aparecen dos conjuntos de puntillado rojo. La observación de estos puntos ha revelado su técnica de ejecución. En realidad, se trata de huellas de la palma de la mano derecha. Ciertos detalles anatómicos son visibles, como la separación del pulgar sobre el lado izquierdo, pequeñas manchas circulares en la parte superior de la huella, el rastro dejado por la primera falange del medio y el perfil ligeramente cuadrangular de la prominencia tenar. Por otra parte pueden ser apreciados restos ligeros de ocres lineares y paralelos, consecuencia de marcas digitales involuntarias registradas en la pared. Las huellas del conjunto más pequeño, dada la modesta dimensión de la mano, son probablemente fruto de una mujer o un adolescente, mientras que el otro panel, fue relleno por un individuo de mayor tamaño. La talla y posición de las huellas más altas podrían corresponder a un hombre de aproximadamente de 1,80 de estatura. En ambos casos, el colorante de consistencia pastosa, debía ser aplicado en capas suficientemente espesas sobre la palma. Los trazos dejados por los dedos permiten orientar cada huella así como imaginar la posición del artista. Esta técnica original, que no había sido encontrada hasta ahora en el arte parietal, confiere una dimensión simbólica al puntillado por ser a la vez, punto y mano parcial positiva.



Importancia y excepcionalidad


El descubrimiento de esta cueva supuso una auténtica revolución en el mundo del arte parietal prehistórico por su originalidad e importancia por diferentes motivos. El primero de ellos es el bestiario figurado con rinocerontes, leones y osos. Mientras, generalmente, los animales representados en las cavernas paleolíticas son animales de caza,  aquí los animales representados son los mas peligrosos. 



Las técnicas utilizadas en las representaciones, es decir la forma en la que los animales han sido representados, son también poco comunes, especialmente por el constante uso de difuminado y la búsqueda de perspectiva, técnicas que suponen una originalidad respecto de las imágenes a las que estamos habituados.



Las dataciones directas efectuadas en 1995 añaden una dimensión inesperada al descubrimiento. Tres de las muestras tomadas en dos rinocerontes y un bisonte pintados con cargón han sido datadas entre 30.340 y 32.410 años. Teniendo en cuenta los márgenes estadísticos, esto significa que las pinturas fueron realizadas en una fecha muy antigua, aproximadamente hace 31.000 años, correspondiéndose con los momentos en los que la prehistoria coloca el periodo Auriñaciense caracterizado por una cultura material muy extendida y que sitúa su ámbito espacia entre la región del Alto-Danubio (Alemania), en Austria, en la región de Moravia (Eslovaquia) y Santander (España).



Hemos de exponer aquí que hasta el descubrimiento de Chauvet las representaciones mas antiguas conocidas correspondían al Solutrense, hacia el 20.000 a C, siendo las Magdalenienses las mas extensas y mejor conocidas (Lascaus, Altamira...) con una antigüedad que se remonta al 17.000 a C.



En Francia, las gentes auriñacienses se instalaron en  pequeños valles, en la región de los Eyzies-de-Tayac en Dordoña y en el Piemont pirenaico siendo muy discreta su presencia en la zona de Ardèche, exceptuando las cuevas de la Higuera, los pescadores y la cueva Chauvet. 



El Auriñaciense se distingue de las culturas precedentes por las numerosas mejoras obtenidas en la talla del sílex, por una diversificación de los útiles y por las innovaciones introducidas. El trabajo se realiza sobre hojas y no sobre lascas. Los tipos líticos son numerosos y especializados: raederas para preparar las pieles, buriles para trabajar el hueso y grabar. Las cornamentas de cérvidos, el hueso y el marfil son utilizados en la fábrica de armaduras de caza.  Dentro de sus innovaciones figura el desarrollo del adorno corporal mediante el uso de conchas y dientes perforados, así como de otros colgantes en hueso, brazaletes y perlas de marfil. 

Sin embargo, la súbita expansión del arte que atestigua la cueva de Chauvet es, con toda seguridad,  la mayor invención de esta cultura. 

Proyecto de réplica de la cueva para la visita pública

Al contrario que la de Lascaux, descubierta en 1940 y deteriorada por el dióxido de carbono generado por la respiración de los visitantes, como Altamira,, la cueva de Chauvet nunca ha estado abierta al público. 
Una copia creada en la región y bautizada “Caverna del Pont-d'Arc”, situada a unos 7 km de distancia de la cueva, permitirá admirar las riquezas de la cavidad original. Para este proyecto el equipo científico en colaboración con arquitectos, pintores, escultores, escenógrafos y empresas de construcción han colaborado para recrear a escala real y en 35 mil metros cuadrados lo mejor de la gruta verdadera.
Con el fin de conservar la sensación mas cercana posible a lo que sería una visita a la cueva original se simularan las condiciones de temperatura, humedad, silencio, oscuridad y de olor.
En un espacio de 29 ha albergará la reconstrucción de la caverna, un centro expositivo dedicado al Auriñaciense y el arte parietal, un espacio de exposiciones temporales, otro lugar pedagógico destinado a los mas jóvenes, etc.
Parece que el proyecto tiene prevista su finalización para finales de 2014













Les dejo por un tiempo. Nos veremos a la vuelta, en septiembre. 
Disfruten de un merecido verano lleno de visitas culturales. La oferta es infinita.

¡Feliz verano!




No dejen de visitar la página oficial
http://www.culture.gouv.fr/fr/arcnat/chauvet/es/index.html

2 comentarios:

  1. Fantastico relaioto del descubrimiento, desarrollo y estudio de la cueva, asi como de los espacios nuevos para reproducirla y fantastico el documental que añades a continuación que, aunque me ha tenido media mañana aqui sentado, me ha parecido corto y magnifico.
    Enhorabuena por algo muy bien presentado, Consuelo
    Anton

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    1. Gracias Antonio. Es uno de los grandes descubrimientos de la Prehistoria reciente. Un placer tenerte ashí. siempre al quite.

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