martes, 12 de noviembre de 2013

El tapiz de Bayeux. Una película del siglo XI.






Se dice que Eudes (Odón) arzobispo de Bayeux y hermanastro de Willelm (Guillermo el Conquistador) mandó bordar hacia 1075 este inmenso tejido que narra la batalla y victoria de Hastings con el fin de legitimar el poder normando en Inglaterra, hasta entonces en manos anglosajonas.





Odo eps :Willlelm: Rotbert :(El obispò Odón, Guillermo y Roberto)

El conflicto se había producido a raiz de la falta de descendencia directa del rey Eduardo el Confesor y su apoyo a Willelm conde de Normandía y no a Harold Godwinson su cuñado.





Inicio del bordado. El rey Eduard da intsrucciones a Harold para que viaje a Normandía y comunique a Willelm que será el heredero de la corona.


El sajón Harlod fue enviado a Normandía para que comunicara la decisión de sucesión real; desembarcó al otro lado del estrecho, realizó una campaña militar, fue apresado  y acabó teniendo que jurar lealtad al normando. De regreso a su tierra, el rey Eduardo muere repentínamente y, bajo el buen presagio de una estrella (El cometa Halley), acaba ciñendo la corona.



Hic re sidet Harold rex anglorum Stigant archieps. (Aquí está  Harold coronado rey de Inglaterra en presencia del arzobispo Stigant).









Isti Mirant Stella (aquí están mirando la estrella). En realidad una clara representación del cometa Halley, visible en el año 1074.






La noticia de la coronación de Harold  llegó a Guillermo,  quién reunió a sus vasallos, se armó, construyó y botó sus naves, desembarcó en Sussex y venció en 1066 a Harold en los campos de Hastings.






Representación de un felino


Hay quienes han propuesto que fue la propia esposa de Guillermo, la reina Matilda , junto a sus sirvientas, quien, para conmemorar esta hazaña, bordó semejante obra, de ahí que se conozca también con el nombre del tapiz de la reina Matilde.
El historiador Howard B. Clarke sostiene, sin embargo, que el diseño del tapiz se debe a Scolland, abad del monasterio de San Agustín de Canterbury y que fue elaborado alrededor de 1075, por orden del propio Odón, tras el análisis de aspectos diversos derivados de la escena de Mont San Michel, de donde fue abad el propio Scolland durante unos años y de algunos nombre inclusos en el texto en latín utilizado en el bordado, entre otros aspectos. Se apuntan también datos a cerca de la existencia de talleres de bordado en  la zona de Canterbury.
Lo cierto es que este elemento honorífico y propagandístico, es prácticamente una película de la época y los hechos bélicos, como en su día lo fue la columna de Trajano.
El paño, en realidad varios lienzos unidos, que se ha conservado es de 68.8 metros de longitud por 50 de altura y unos 350 kilos de peso, se expone en el centro dedicado a Guillermo el Conquistador situado en la ciudad de Bayeux, siendo considerado uno de los elementos textiles de mas interés del siglo XI europeo, lo que hizo que se propusiera su candidatura como Patrimonio Mundial ante la Unesco.
Su conservación, bien conocida desde el siglo XV, hace del lienzo de bayeux un unicum, a pesar de no mostrarse completo, ya que sabemos que  las escenas finales de la coronación de Willelm, no han llegado a nuestros días.
Para su fabricación se usó una hilatura de lino y los bordados se realizaron con lanas de los cuatro colores básicos y sus gamas correspondientes. Los colores se obtuvieron de tintes naturales y el bordado se realiza con dos técnicas diferentes, una para los bordes de cada elemento y otra para el relleno.

Mas allá de la presentación de grandes acontecimientos históricos, el lienzo presenta el valor añadido de que las escenas se acompañan, como ya hemos apuntado mas arriba, de textos en latín salpicado de términos anglosajones, que explican cada hecho, batalla y ciudad tomada, cada personaje y cada acción representada.

El paño bordado de Bayeux aporta, además, novedades en el conocimiento de algunos episodios que ningún documento recogía hasta entonces,  como la campaña de Bretaña -ilustrada en las escenas 18 a 23- y el juramento de Bayeux.

Pero es que el grado de detalle del tratamiento de las imágenes es tan completo que permite entender una forma de ver la vida y las costumbres, de concebir la arquitectura militar, religiosa y civil, de preparar, hacer la guerra y navegar  de las sociedades normanda e inglesa a fines del siglo XI.





Mont San Michel (eius:venerunt: admonte Michaelis) en la campaña sobre Bretaña.






Cada detalle es cuidado hasta un punto que se hacen facilmente reconocibles los aspectos relacionados con  los movimientos de tropas, la fabricación y botadura de naves, su tipología , la armamentística y vestimenta guerrera, la construcción de las fortalezas, las ciudades asediadas.







El conde Conán huye de su castillo descolgándose por una cuerda. La torre, construida sobre una mota está rodeada de un foso (vista en sección en el bordado)


Decenas de anécdotas son incluídas ofreciendo una información sobre aspectos concretos de la vida cotidiana medieval : la representación de la tala de árboles para la fabricación de naves, el valor de la cetrería entre los nobles, la construcción de una mota medieval en el momento en el que se excava su foso, el aspecto de la misma abadía Westminster, las ciudades,  torres y fortificaciones de las ciudades son una fuente inagotable de información histórica y de contrastación arqueológica.




Fabricando un foso en  Hastings


Mota y foso de Villavieja de Muñó, Burgos.




Imposible no reparar en los datos que  se extraen de cada escena: el aspecto de un campamento militar, la preparación de la comida, la forma de servirla, el modo en que las armaduras de los caballeros se transportan hasta los barcos antes de entrar en batalla, el aprovisionamiento de los carros, la colocación de armas durante el transporte, el ajuar guerrero en toda su magnitud y variedad.



Tienda, cocina y servicio de nobles en un campamento militar





"Isti portant...." Sirvientes embarcando cotas de malla, cunas y armas en las naves.




El movimiento es cuidadosamente dinámizado en las cargas de la caballería y en la escena del desastre en el foso de una de las ciudades atacadas y una muestra evidente del control sobre los recursos de presentación del mismo.



Y aún mas, se observa la existencia de ciertos convencionalismos en  la forma en la que se componen algunas de las escenas;  la escena de campo del primer lienzo en la que se representa el traslado a una ciudad y la formación de  la caballería antes de entrar en combate y , nos permiten establecer algunas mas que interesantes comparativas con otras manifestaciones artísticas de territorios alejados y otros tiempos.

1ª Comparativa



Caballero con halcón,  con tres lebreles en formación que parecen perseguir dos liebres. En el extremo un árbol. Finales del siglo XI


Caballero con lanza precedido por tres lebreles que corren dos liebres entre árboles. San Baudelio de Berlanga, 
2ª mitad del siglo XII.





2ª Comparativa




Caballería al paso, en formación. Bayeux


Caballeros en formación con cascos normandos y escudos lanceolados. San Miguel de Gormaz. Siglo XII






A simple vista los convencionalismos hacen que se minimice esta distancia territorial y cronológica ¿No les parece? 
Me atrevería a decir que no queda otra que plantear la existencia de modelos establecidos en cartones y patrones que serían bien conocidos por los talleres itinerantes de artesanos y pintores y  se trasladarían, reinterpretarían, copiarían, desvirtuarían y variarían a lo largo del espacio y el tiempo. 
Y los caballeros castellanos ¿utilizaban estos escudos lanceolados y estos cascos con nariguera llamados "normandos" en la segunda mitad del siglo XII? o por el contrario ¿Se trata de otro convencionalismo?
Sabemos que existe una conexión entre los pintores de las iglesias sorianas de San Baudelio y Gormaz, la segoviana de Maderuelo y muy probablemente San Martín de Ávila con los modelos de las pinturas pirenaicas, lo que viene a ponernos sobre la pista de conceptos comunes, modelos establecidos, e incluso hasta puede que las mismas manos autoras, por lo que el contacto real y simbólico era un hecho. 
A la espera de ir investigando y entendiendo, les dejo en la compañía de dos fabulosas apuestas por la animación del tapiz de Bayeux, con el deseo de que las disfruten en lo que valen, que es mucho.











 ¡Buen día!

Mas datos sobre el tapiz

http://www.medievalists.net/2013/10/29/designer-of-the-bayeux-tapestry-identified/


http://www.tripadvisor.es/Attraction_Review-g187181-d230739-Reviews-Museum_of_the_Bayeux_Tapestry-Bayeux_Calvados_Basse_Normandie_Normandy.html

http://losviajesdeaspasia.blogspot.com.es/2016/11/Bayeux-2.html



Motas medievales.


Análisis del macrorelieve en arqueología medievallas fortificaciones del Arlanzón, Pisuerga y Duero, de Burgos a Simancas
Consuelo Escribano Velasco, Arturo Balado PachónAna Carmen Pascual Díez
V Congreso de Arqueología Medieval Española : actas: Valladolid, 22 a 27 de marzo de 1999Vol. 2, 2001 (V Congreso de arqueología medieval española), ISBN 84-9718-011-9, págs. 775-790



Pinturas románicas citadas


http://viajarconelarte.blogspot.com.es/2013/07/las-pinturas-de-san-baudelio-de.html

http://iconosmedievales.blogspot.com.es/2013/06/desde-el-cielo-de-san-baudelio.html




martes, 5 de noviembre de 2013

La Armedilla, Cogeces del Monte (Valladolid).









Restos del Monasterio de Nuestra Señora de la Armedilla vistos desde la zona de Portería.  





Agosto. Vista de la Armedilla desde la plataforma superior del monasterio Jerónimo.

Para la presentación de este blog que he decidido llamar Ermitiella y que no es ni mas ni menos que el nombre con el que en el siglo XII se conocía el lugar que hoy es La Armedilla, he seleccionado una muestra de fotografías con un sencillo texto que permite un primer contacto con la realidad histórica y antropológica de este lugar, sin haber renunciado a mencionar, si quiera por encima, las emociones y vínculos personales que me unen a este lugar.



Mortero del XVI . Esgrafiado original y fingido de ladrillos.


Si paseas la Armedilla, si observas los detalles de su arquitectura, de la naturaleza que arropa la ladera y el valle, si sigues con los ojos la cerca del convento, el arroyo y sobre la línea del páramo, ves el chozo de los Pedrines, si tienes la suerte de ir al alba y ver a los corzos beber el agua fresca, todo o alguna de estas cosas, habrá merecido la pena visitar este lugar. El silencio se rompe, a veces, por los vehículos que transitan la carretera de Quintanilla, pero si sigues teniendo suerte pasarán muy pocos. Afinando el oído puedes escuchar un silencio que solo rompen las hojas de los chopos, el chillido de las rapaces y el discurrir del agua.


Veo amanecer algunos días, otros disfruto de la anochecida. Paso horas observando detalles, superposiciones, descubriendo cosas nuevas a cada paso, pero también disfrutando de una paz que da el saberse en soledad muchas horas.

En pocos lugares se siente uno tan a gusto. Me concentro e intento imaginar como habría sido la vida allí hace 3000 años, hace mil, hace quinientos, hace doscientos, cien....

Dejé de lamentar el abandono, la incuria , el implacable destino de sus ruinas; yo que empeñé horas y horas en su recuperación para el disfrute de todos, la conservación y protección. Haber promovido un impulso definitivo para su declaración como Bien de Interés Cultural, auspiciar -directamente y en la sombra- cada una de las intervenciones en la investigación, señalización y socialización de su uso cultural, y llegar a ser una voluntaria impenitente durante mas de una década en su tratamiento como un bien patrimonial no ha sido muy fácil, la verdad.

Me quedo con las ganas de seguir en ello, en la medida de mis posibilidades y quién sabe si un día se harán realidad los deseos de ver este lugar realmente bien protegido, valorado y disfrutado por los ciudadanos.








Claustro reglar con sus tres plantas







Interior de la nave de la iglesia jerónima. 




Imagen románica de la Virgen de la Armedilla.


Recoge la crónica del Padre Sigüenza que la leyenda viene a decir que unos pastores encuentran una imagen muy milagrera de la Virgen María en una cueva, escondida de moros.
Este covacho es aún reconocible hoy y el germen del complejo cultual que se erigió en el entorno.
La pequeña cueva, un abrigo labrado por el agua en una visera caliza muy porosa, sirvió de lugar devocional convirtiéndose en una ermita, "la ermitiella", que custodiaba el concejo de la Villa de Cuellár, en cuyos límites jurisdiccionales septentrionales se encuentra.






Iglesia medieval semirrupestre levantada junto a la cueva.






Recreación de la cueva y ermita semirupestre de época plenomedieval. La Ermitiella de la crónica histórica.
Dibujos de José Ramón Almeida para Sercam.



Alzado oeste de la iglesia jerónima del XVI.



La ubicación del monasterio no es baladí. Se halla sobre una fuente de agua, en la misma cañada que conduce al Duero, dominando un estrecho valle húmedo donde el pasto está garantizado prácticamente todo el año.
Los de Cuéllar pronto se cansan del mantenimiento del lugar, que era atendido por un ermitaño, y en el que habían levantado ya algunas dependencias para albergar a los peregrinos, así que le ofrecen al monasterio cisterciense de San Joaquín y Santa Ana, de Sacramenia, el lugar para que se hagan cargo de él. La callada debió ser la respuesta, pues no existe fuente escrita alguna que permita asegurar que existió una fundación cister en la Ermitiella. Es más, ni entre la documentación de Sacramenia se menciona el lugar, ni hay, entre toda la documentación custodiada en Poblet, un solo documento sobre la Armedilla. Esta cuestión fué abordada en la tesis doctoral de Antonio García Flores, quien, en su día, la puso a nuestro alcance, asegurando que fue una de las conocidas como fundaciones fallidas del cister en Valladolid.
El concejo de Cuéllar mantiene en esta zona importantes disputas con el de la Villa y Tierra de Peñafiel. Ambas litigan por el control de esta zona, rica en pastos y agua, y fundamental en el control territorial y económico de los enormes rebaños de ovino y su acceso al agua del Duero.
A comienzos del siglo XV, el extremo conflicto que ocasionaba pleitos e prendas e muertes pasa a manos de Don Fernando de Antequera, infante real, quien ejecuta dos iniciativas importantes en esta zona. invita a los jerónimos de la Mejorada, en Olmedo, a fundar un monasterio en la antigua Ermitiella, ya una iglesia semirupestre, formalizándose en 1402 este extremo, aunque ya llevaban los monjes allí unos años; y apeando el territorio, creando una zona de todos, los llamados Comunes, de ambas Villas.
Poco o nada debió gustar al Concejo Cuellarano que sobre la misma fuente de agua y cañada al Duero se instalara un monasterio iniciándose una fase de desavenencias que se siguen durante siglos.









Hito medieval de comunes, del apeo de 1402 ordenado por Fernando de Antequera.
Hoy dentro de la finca La Planta.



A finales del siglo XV, el señorío de Cuéllar es de los Cueva. Serán los marqueses de Cuéllar y duques de Alburquerque quienes promuevan obras tan importantes como la construcción de un palacete y, a su pesar y tras arduas negociaciones con los jerónimos, de la iglesia, rematada, a comienzos del XVI, con una de las primeras portadas renacentistas de Castilla.
La vida jerónima transcurrió con normalidad hasta que el proceso de desamortizaciones, que culminó con la de Mendizábal, sometieron este lugar al expolio, abandono y olvido.





Fotografías de Francisco Antón, de hacia 1920, en la Armedilla y su comparativa con la actualidad, en la foto de un panel divulgativo. (Sercam)



Hace mas de 25 años se retomó la romería que traslada un día al año la imagen de la virgen a su lugar primigenio (el sábado que cae entre las fiestas de San Roque de Peñafiel y la de Toros de Cuéllar).

La recuperación cultural del espacio parte de su estudio y valoración social habiéndose promovido iniciativas muy interesantes.

Asientos de la sillería de Nogal del coro de la iglesia jerónima de la Armedilla, conservados en la iglesia de Rueda (Valladolid)


La novena y rogativas a la Virgen de la Armedilla siguen formando parte de nuestra vida.

¡Les deseo una feliz semana!