martes, 20 de octubre de 2015

Para Euterpe. El epitafio de Seikilos




Aprovecha la vida, no la malgastes, disfrútala, brilla, pues es fugaz y el tiempo pasa rápido





Tal vez Euterpe era joven cuando le sorprendió la muerte, pues solo a la pérdida prematura de los seres amados siguen lamentos sobre la brevedad de la vida y la banalidad de los pesares. Siguiendo la costumbre, su cuerpo habría sido enterrado y su tumba señalada con una estela funeraria, una columna de mármol, encargada por quienes la amaron. Es posible que hubiera gustado, en vida, de la música y que hubiera sido amada por un compositor de éxito, que, evidente, puso todo su empeño en dejar escrito un canto funerario sobre tal recordatorio, ofreciendo a la vez un consejo certero sobre la necesidad de disfrutar de nuestro tiempo. 
Pero, quizá, esta historia jamás se produjo y Sicilo mandó poner en una tumba la columna escrita y musicada en honor de Euterpe,  la diosa griega de la canción y la poesía elegíaca.
Sea como fuera, el tiempo pasó y dos milenios después, en 1883, cerca de la ciudad de Trales, hoy Aydin, a unos 30 km de Efeso (Turquía), el arqueólogo escocés William Mitchell Ramsay, descubría la pequeña pieza, de 60 cm de longitud,ser en una obra de construcción del ferrocarril, invitando inmediatamente a otros especialistas a estudiarlo. 
La columna es conocida desde entonces como el Epitafio de Seikilos y ha sido datada entre los siglos II y el I a C.



La inscripción griega que se había tallado tanto tiempo atrás encierra una composición musical, la más antigua en lengua griega conservada completa, que fué dedicada por un personaje masculino, llamado, Seikilos, tal vez el propio compositor, a una mujer llamada Euterpe o a la propia diosa.
Desde su hallazgo y reconocimiento, a finales del siglo XIX, fué reclamada para la colección privada del sobrecargo de las obras y, tiempo después y ya deteriorada, pues había perdido la última línea y se había fragmentado en un extremo, se recuperó del jardín de la vivienda particular de este empleado, donde había sido utilizada de apoyo a una maceta.
De allí pasó a la colección De Jonge en Buca, cerca de Esmirna (hoy Izmir, Turquía), donde permaneció durante la Guerra Greco-Turca (1919 hasta 1922). Después de la destrucción de Esmirna, en septiembre de 1922, la piedra quedó bajo la protección del Consulado holandés; desde allí fue trasladado a manos privadas en La Haya, vía Estambul y Estocolmo. Durante 40 años se presumíó perdida otra vez, pero reapareció en diciembre de 1967, cuando el Museo Nacional de Dinamarca en Copenhague anunció que la había adquirido la para su exposición permanente.
Recientemente,  en 2010, el Director turco de Cultura y Turismo en Aydin, comenzó una batalla por recuperar la pieza, que evidentemente había  sido sacada de forma ilegal de Turquía en la década de los años 20 del siglo XX.




Soy una imagen de piedra.
Sícilo me pone aquí,
donde estaré por siempre,
en señal de eterno recuerdo.

Mientras vivas, brilla,
no sufras por nada en absoluto.
La vida dura poco,
y el tiempo exige su tributo


La inscripción,que conserva la notación musical griega antigua, emplea un sistema de signos alfabéticos colocados sobre el texto cantado, de modo que se indica al intérprete la altura y la duración aproximada de cada uno de los sonidos y de la melodía completa. 
Algunos griegos creían que este modo frigio tenía un efecto curativo en los oyentes.
La notación musical había existido en Grecia desde el siglo VI a C, pero se trataba de un conocimiento reservado a los músicos profesionales, sacerdotes y filósofos, mientras que la mayor parte de la población aprendía música a través de la tradición oral o de oído, y  rara vez se produce la anotación.
La pieza que contiene la inscripción tiene una duración de unos 30 segundos


Hoy se encuentra en el Museo Nacional de Dinamarca, en Copenhague.



Museo Nacional de Dinamarca Copenhague Kobenhavns Kommune Hovedstaden, Dinamarca Terreno: Sala 11, Anexo No.35



¡Que tengan una feliz semana!


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martes, 13 de octubre de 2015

La Puerta de la Majestad de la Colegiata de Toro, la música del cielo y la sexta arquivolta.



Domingo Pérez, maestro pintor, se rebela con su firma bajo el repinte secular del Pórtico de la Majestad de la Colegiata de Toro en Zamora. Los trabajos de restauración de la portada gótica, realizados entre 1980 y 1990, ponen en evidencia la existencia de una inscripción, que atestigua su autoría bajo el mecenazgo de Sancho IV y María de Molina, quienes habían promovido elevar la categoría de la antigua iglesia a Colegiata y ordenado erigir la puerta para exaltar la coronación de la Virgen María en el acceso principal al templo, situándolo al oeste, sobre las trazas preexistentes de una puerta románica de 1230, de la época de Fernando III. De aquella restan dos cuerpos, el inferior de siete columnas a cada lado sin policromía alguna, y otro superpuesto, con columnas mas estilizadas, intercaladas con espacios decorados con motivos geométricos, y capiteles vegetales combinados con escenas de la Infancia de Cristo.





Sobre el orden de columnas se colocan ocho figuras en bulto redondo que apelan a la genealogía (masculina) de José, esposo de la Virgen, con un arcángel a cada lado. El grupo situado al norte, encabezado por un arcángel aún sin identificar, se completa con dos profetas y el rey Salomón. 


El rey Salomón y los profetas



El rey David

Del otro lado del vano, el rey David tañe el arpa, y precede a dos profetas y el arcángel Gabriel, protagonista de la Anunciación. 
En el centro un parteluz con la Virgen, que sustenta una alcachofa, símbolo de la iglesia y al niño, en actitud de bendición,  en el otro brazo, todo bajo un chapitel en forma de ciudad.



En cada uno de los huecos que configura el parteluz de la puerta dos músicos afrontados acompañan una entrada triunfal. 


Parteluz


Decoración en relieve de la jamba sur de la puerta e inscripción interior pintada



Músico haciendo sonar una pareja de trompas


En el dintel, sobre la inscripción que menciona al pintor de la obra, se representa la muerte de la Virgen,  al modo de la época, con los ángeles elevando su alma y un cortejo funerario, conformado por los apóstoles.






La Virgen dormida, amortajada en su lecho y su alma elevada por ángeles

Encima del dintel aparece, la coronación celeste de la Virgen por Cristo flanqueada por dos ángeles portadores de cirios y otros dos que inciensan la escena.




Coronación de la Virgen María


En torno a ella se configuran siete arquivoltas figuradas de forma simétrica respecto de un eje central, la primera de ellas representando ángeles que portan incienso, la segunda a reyes o sabios portando libros entre San Pedro y San Pablo, la tercera a mártires y santos, la cuarta a obispos y abades, la quinta a vírgenes y mártires, la sexta a músicos y la séptima, mas ancha que las otras y presidida por Cristo tras su Pasión,  al Juicio final.


Sucesión de arquivoltas. La Séptima con los tormentos del infierno.


Ángeles haciendo sonar sus trompas a ambos lados de la escena central superior que representa a Cristo flanqueado por la Virgen y San Juan.Detrás dos ángeles sujetan sus brazos mientras otros dos, uno a cada lado portan los clavos y la corona de su Pasión. 




Las seis arquivoltas en el extremo septentrional de la puerta. En la sexta y de abajo hacia arriba: laúd, zanfonía, arpa y salterio de brazo.


De abajo hacia arriba: laúd, viola, arpa y salterio

La música cobra un especial significado en esta puerta. Junto al rey David, que tañe su arpa,  los cuatro músicos que flanquean el acceso, los ángeles que anuncian el final de los tiempos, y la escena musical del Paraíso, se representan, en la sexta arquivolta 18 músicos. Los instrumentos, analizados por el músico Luis Delgado, en el primer nivel son de cuerda pulsada,  en el segundo de cuerda frotada, arpas en el tercero, psalterios en el cuarto, cuerda pulsada en el quinto, aerófonos en el sexto, percusión en el séptimo, de nuevo aerófonos en el octavo, para terminar con cuerdas frotadas en el último. Todos ellos están emparejados simétricamente, consiguiendo traducir un efecto estereofónico a la medieval, tal y como observó en su día Jesús Reolid.


Pandero, flauta y viola


Psalterio


Arpa


Esto nos dice mucho de la preocupación musical de la representación, que no se limita a distribuir aleatoriamente los instrumentos sino que cuida  la colocación estandarizada de los músicos de modo que el sonido deseado estuviera perfectamente equilibrado.




Arpa de la sexta arquivolta. Al lado, en la entrada del Paraíso se representaron los tres músicos: laúd, salterio y viola

Junto a la sexta arquivolta, a ambos lados de Cristo, sendos ángeles llaman al infierno y al Paraiso tocando una trompa, mientras en el paraiso, representado en este caso con una clara influencia islámica, comparece un trío musical de cuerda pulsada, salterio y cuerda frotada. 

En el Pórtico se encuentran instrumentos "atípicos", una cuestión que explica la especialista Mary Remnant en su "Historia de los Instrumentos Musicales" (1989),  como licencias del artista o errores. Puede que el instrumento funcionara tal y como es representado, pero en el caso de que no fuera así se debería a que el escultor careciera del conocimiento suficientes o a una falta absoluta de interés en ser fiable.

Aunque para esta sexta arquivolta, con su música sonando, se ha propuesto una relación posible tanto con con la ceremonia de Coronación de la Virgen como con el juicio final, basado en la relación iconográfica con representaciones de los 24 ancianos del Apocalipsis tañendo instrumentos musicales,  yo prefiero pensar que la música de este viaje en el tiempo, por el que nos conduce la puerta de la Majestad de Toro, era gozosa y anuncio de fiesta y celebración.
 


¡Les deseo una feliz semana!



martes, 6 de octubre de 2015

Simancas 939. La batalla del Supremo Poder


 

Huestes regresando de una batalla con prisioneros con cepo. Alhambra de Granada

Parece que el enfrentamiento entre las huestes del califato y los ejércitos convocados por el rey de Léon era inevitable. La tortura y asesinato de un alto funcionario árabe a manos de Abderramán III hizo que su hermano, Omaya, el gobernador de Santarem,  ofreciera una alianza a Ramiro II  y este invadiera y saqueara el territorio portugués,  
La respuesta del gran califa sonó en todos los alminares en la voz de los muhecines de la Península Ibérica y el Norte de Africa, que llamaban a la guerra santa, el precepto islámico del que se valió para juntar un ejército de mas de 100.000 soldados procedentes de Al-Andalus, Mérida y Al Garb, Zaragusiya, el norte de Africa, y contingentes eslavos.
Miles de fieles acudieron para alistarse en el ejército y  aportar dinero, comida, armas, caballos con los que combatir al infiel  leonés, mientras cada día en la mezquita de Córdoba se daba las gracias por la segura victoria.


Palacio Rico de Medina Azahara, residencia de Abderramán III

La campaña estival distaba mucho de ser una aceifa; en realidad se gestó como una gran campaña militar contra la ciudad de Zamora,  puerta al interior del corazón del reino; un castigo que los cristianos del norte no pudieran olvidar  y que fue publicitado como la Campaña del Supremo Poder.
El califa, refieren las fuentes escritas, salió, a fines del mes de junio, hacia Toledo, una de sus ciudades de la frontera norte y atravesó el Sistema Central por el Puerto de Tablada, en Guadarrama.
El imponente contingente se dirigió a la ciudad de Coca, el hisn Skar (Iscar, Valladolid), una morada que había sobre el río Cega, el hins Burtill´Assim (Portillo, Valladolid) y Al kas rain (Alcazarén, Valladolid), saqueando, aprovisionándose, quemando y forzando el abandono de los pobladores del sur del Duero.


Ramiro II de León, Tumbo de la Catedral de Santiago de Compostela

Si Zamora, que había sido conquistada al califato en 901, volvía a ser tomada, se habría dado al traste con el programa de reorganización cristiana del territorio, por lo que Ramiro II, sabedor de lo que se avecinaba, decidió ofrecer resistencia en la plaza fuerte de Simancas, convocando un  numeroso ejército de leoneses, castellanos (con Fernán González y Asur Fernández), asturianos,  gallegos, aragoneses y navarros de la reina Toda. 


Formación de combate. Beato de Escalada

La ciudad se asentaba sobre la antigua civitas indígena y romana de Septimanca,  En esta  plaza avanzada, situada en un cerro sobre el mismo río Duero, se aunaban unas condiciones naturales en altura y un sistema de fortificación que la convertían en un lugar inexpugnable, constituyendo uno de los baluartes estratégicos mejor defendidos de León.



Beato de San Miguel de la Escalada o Beato Thompson (año 960 aprox.)


Beato de Urgell. Toma de Jerusalem por Nabucodonosor

A finales del mes de julio, el día 19,  ambos bandos concentraban sus efectivos en torno al lugar y entonces un fenómeno natural, desconocido por aquellas gentes se convirtió en designio. El sol se oscureció por un eclipse en medio del día, dando lugar a toda una serie de augurios en ambos bandos que valió una tregua de dos días.

Defensa de una fortaleza. Beato de Turín,  hacia 1100.

El califa abrió la batalla el día 1 de agosto con un ataque frontal que duró cinco días. Tras avances y retrocesos, la mala coordinación del enorme ejército musulmán, hizo que este empezara a ceder. El califa decidió levantar el campo ante las muy numerosas bajas infligidas a sus huestes y en una retirada a tiempo justificó lo realizado como una victoria sobre el orgullo cristiano de León, cuyas pérdidas eran, también, cuantiosísimas.
No fue, sin embargo un viaje fácil, pues el rey de León, decidió perseguirlo hasta aniquilarlo.



Simancas

Tomando el Duero hacia el este, Abderramán decidió dirigirse a tierras de la Marca Media andalusí pasando por el castillo de Mamblas (en Tudela de Duero, Valladolid), Rubielos (en San Martín de Rubielos, Burgos) siguiendo camino oriental hasta la zona del Burgo de Osma hasta llegar a una zona de barrancos en la que su ejército fué definitivamente vencido en la que se conoce como la derrota de Alhándega (los barrancos, precisamente) que se presume situada mas allá de Ayllón, en las proximidades de la fortaleza de Atienza, situada en la calzada que unía Siguenza y el Burgo de Osma, hacia donde se dirigía al tratarse de una fortaleza capaz de albergar y dar cobijo a sus tropas.


Atienza

La campaña del Supremo Poder no solo no había quebrado a los cristianos del norte sino que supuso la mayor derrota sufrida por los ejércitos maltrechos de Abderraman III y la mayor victoria de Ramiro II.
Del campamento califal se obtuvo un botín extraordinario, incluyendo algunas pertenencias del propio Abderramán III que no volvió a dirigir sus ejércitos. El desastre militar supuso el ajusticiamiento de los generales supervivientes en Córdoba
Todo el mundo conocido supo la derrota, desde Roma hasta Aquisgrán.
Las consecuencias de esta campaña militar no se hicieron esperar. La frontera de la reconquista descendió al río Tormes y las campañas  cristianas se multiplicaron, pero eso es otra historia.
Los datos arqueológicos, por el momento, sin ser ajenos a esta historia, son muy parciales. La búsqueda e investigación de estos escenarios queda pendiente por el momento.
La batalla de Simancas y la derrota de Alhándega son hitos de una confrontación medieval en una frontera histórica que hoy es no es sino un río por el que discurre una cultura ancestral que nos une y enriquece.

¡Feliz semana!






martes, 29 de septiembre de 2015

Ana Comneno, la princesa que no pudo reinar mas que en la historia




Alejo de Bizancio

Las cosas pueden salir como uno espera o no parecerse en nada. Así, cada  día, cada vida, inexorablemente, se marcan por la voluntad pero también por las circunstancias y el azar. De este modo, es el propio devenir el que nos sorprende y obliga a bandear, convivir, amoldarnos a cada nuevo reto y aún así puede que lleguemos al puerto seguro y deseado o no. Con suerte, es posible que trabajemos en lo que nos formamos y gustamos de hacer, tal vez nos ame y apoye quien amamos, y haya días de reconocimiento que compensen aquellos en los que nos olvidan.



Ana Comneno

Cuanto mas se, mas evidente es la falta de reconocimiento de la capacidad de las mujeres a lo largo de la historia y aún cuando ha sido valorada, no es completa ni justa.  
No hace tanto,  empecé a atisbar unas pocas estrellas femeninas de lucidez intelectual, un punto de inflexión que ha devenido en ir descubriendo muchos mas puntos de luz rutilante, que resultan conformar la parte que va siendo visibilizada de lo que permaneció invisible por causas espúreas.
Sólo en época tardoantigua y medieval, desde Egeria, la hispanorromana viajera, Kassia de Bizancio, Hildegar de Bingen, Trótula de Salerno, La Condesa de Día, Cristina de Pizan, y otras muchas que he ido descubriendo y admirando, el goteo es incensante y me siento muy motivada a compartirlo desde estas páginas por lo que supone de justicia hacia su trabajo y como acicate y apoyo a las aspiraciones intelectuales de las mujeres en el mundo.
Una de aquellas es la cultísima princesa  Ana Comneno, que vivió en Bizancio a finales del siglo XI, a la que tampoco le salieron las cosas como ella prevía y que, como tantas otras, nunca conocemos por los libros de texto.


Irene Ducas, madre de Anna

Entre magníficos aposentos, galerías y salones, solemnes recepciones, fiestas magníficas, procesiones y comitivas, salas de mosaicos resplandecientes y tapices de colores imperiales, vivía la familia de Ana. Había nacido allí, en la cámara de pórfido en la que parían las emperatrices de Bizancio. Conocía bien las terrazas y pasillos del majestuoso palacio imperial, levantado al mas puro estilo oriental, imitando los de los califas; pero los avatares de la política cortesana habían acabado llevándola, junto a su madre, hasta un retiro "digno" en un monasterio próximo.
Había asumido ser casada con un hombre de estado a los 14 años y albergaba, como hija mayor, aspiraciones al trono, al carecer de hijos varones su padre. Aprovechó la posibilidad, como princesa heredera de Alejo e Irene,  de formarse en historia, literatura bizantina, geografía, mitología, matemáticas, ciencias y filosofía griega. Estaba, entonces, muy mal considerada la poesía antigua por sus contenidos paganos e inapropiados para una joven mujer; mas su deseo de conocimiento le hizo cómplice de un eunuco imperial que a escondidas de la familia, le ayudó en este empeño.
Con una formación tan completa acabaría siendo considerada una de las mujeres mejor educadas de su tiempo. 


Representación del Palacio Sagrado de Constantinopla, según una miniatura de Skylitzés (Biblioteca Nacional, Madrid)


Lamentablemente, sus aspiraciones de dirigir el imperio junto a su esposo, se vieron truncadas al determinar su padre como sucesor a su hermano Juan. 
Esa efue la causa, no su incapacidad, ni su falta de formación, ni su carencia de sentido del gobierno. Apartada de los designios iniciales, de sus sueños de emperatriz, ya cumplidos los 50 años y habiendo enviudado, con la dignidad debida,  junto a su madre, la emperatriz Irene, se hallaba viviendo en un retiro monasterial. 



La Virgen entre Irene Ducas y el emperador Juan


Fue precisamente entonces cuando se hizo cargo de escribír los 15 libros  que configuran su gran obra, la  Alexiada, un compendio de la historia del reinado del emperador Alejo I, por la que aún hoy se le reconoce y en el que narra la carrera política de su padre desde que tomó el trono hasta su muerte. Esta obra, fue, en principio, una continuación de la historia que su propio marido, Nicéforo Brienio, general e historiador, había comenzado y dejado inconclusa al fallecer.
En esta obra no ahorra en sus propios recuerdos, llegando a transformarlos y aumentarlos.  Su voluntad de narración de las gestas alexianas  ha permitido conocer  el devenir de la política bizantina de finales del siglo XI y principios del XII, pues describe, desde el punto de vista griego, la Primera Cruzada,  las relaciones políticas con occidente,  las tácticas militares y el armamento, contribuyendo, además a conocer la mentalidad y perspectiva  de la sociedad bizantina de la época, incluyendo, ineludiblemente, el punto de vista femenino.


Representación del fuego griego, según una miniatura de Skylitzés (Biblioteca Nacional, Madrid)

La lectura de la Alexiada nos permite reconocer la alarma que la cruzada produjo entre los gobernantes y habitantes de Bizancio, a la llegada de las huestes y señores procedentes de occidente. Recoge una caracterización pomenorizada de algunas de las figuras mas significativas de la élite griega como Nicéforo Brienio y de los dirigentes  militares foráneos como el jefe cruzado Godofredo de Bouillón y el, también caballero cruzado Bohemundo de Tarento, normando del sur de Italia, quien bajo la jefatura de su padre Roberto Guiscardo, había invadido parte del territorio bizantino en los Balcanes en 1081 y de quien, parece ser, estuvo encaprichada. Además, ha permitido identificar a los valacos de los Balcanes con los dacios y los búlgaros con tracios. La datación de los hechos narrados es ajustada, excepción hecha de aquellos que transcurren cuando ya está recluida en el monasterio, un periodo en el que ya no accede de modo directo a los archivos imperiales. De hecho y para su desgracia, su retiro espiritual no era mas que un exilio encubierto impuesto por quienes la querían lejos de la corte.


La Primera Cruzada



Puesto que tengo conciencia de eso, yo, Ana, hija de Alejo e Irene, vástago y producto de la púrpura, que no sólo no soy inculta en letras, sino que incluso he estudiado la cultura griega intensamente, que no desatiendo la retórica, que he asimilado las disciplinas aristotélicas y los diálogos de Platón y he madurado en el quadrivium de las ciencias (debo revelar que poseo estos conocimientos -y no es jactancia el hecho-, todos los cuales me han sido concedidos por la naturaleza y por el estudio de las ciencias, que Dios desde lo alto me ha regalado y las circunstancias me han aportado), quiero por mediación de este escrito contar los hechos de mi padre, indignos de ser entregados al silencio ni de que sean arrastrados por la corriente del tiempo, como a un piélago de olvido; serán éstos todos los hechos que llevó a cabo tras tomar posesión del cetro y los que realizó al servicio de otros emperadores antes de ceñirse la diadema. Ana Comneno



Una mujer culta que había alcanzado “las más altas cimas de la sabiduría, tanto laicas como divinas”. (Jorge Torniques, obispo metropolitano de Éfeso)

¡Feliz semana!




martes, 22 de septiembre de 2015

Romerías y romeros


No es patrimonio de ninguna religión ni de ninguna sociedad el fenómeno de la peregrinación. Asociamos la idea a la visita a una ermita, un santo, a una fiesta en romería un día concreto por que vivimos en un determinado territorio bajo una devoción concreta pero ser romero, sensu estricto, vendría a referirse al que va en peregrinación a Roma y, por extensión, viene a utilizarse en la visita a cualquier lugar sagrado a pie, en carros, ya sea en una jornada o en varias.
El origen de las peregrinaciones devotas se remonta a tiempos ancestrales. Nada inventan las grandes religiones actuales y así lo ponen de manifiesto los hallazgos arqueológicos. Santuarios de época clásica ligados a cuevas y surgencias de agua, lugares sagrados ibéricos colmatados de exvotos (idénticos a los que pueden hallarse realizados en cera en ermitas y santuarios cristianos de nuestros días) jalonan cada territorio y soportan creencias actuales.



Exvoto ibérico en arcilla, de Úbeda, Jaen


Exvoto ibérico de bronce, Despeñaperros.




Exvotos contemporáneos en cera

Todo santuario, por definición, posee el significado de un espacio central donde la divinidad se ha manifestado, convirtiéndose en una fuente de salud física y en un reducto de restauración espiritual, cuyos límites sagrados en el espacio son delimitados por las gentes por medio de una serie de construcciones de referencia e insertados en el tiempo mediante una serie de ceremonias y rituales de coparticipación como las peregrinaciones, romerías, procesiones, actos litúrgicos, entrega de ofrendas, etc.
Gentes procedentes de lugares diferentes se reúnen allí con unos intereses comunes tanto materiales como simbólicos y trascendentes desde épocas remotas con la esperanza de purificar su vida a través del esfuerzo realizado y el peligro o penalidades que supone el viaje.
El santuario se convierte en un espacio que congrega a los fieles creyentes, una intersección de rutas y un nudo de contactos comerciales.
En el mundo cristiano se entiende además, como un lugar seguro ante las epidemias, las catástrofes, las hambrunas, las guerras y las calaminades individuales.
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Peregrino con su hijo según una miniatura del Psalterio de Lutrell




Romeros y peregrinos a los pies de la Virgen de Montserrat. Miniatura iluminada del libre Vermell que recoge, entre otras cuestiones, danzas y cantos de aquellas gentes. S. XIV.

Durante la Edad Media, se celebran ampliamente estas manifestaciones que conocemos a través de los documentos conservados, tanto de carácter litúrgico como musical, la escultura,  las miniaturas y pinturas murales.
En el recién conquistado territorio del Duero, desde comienzos del siglo XII, se suceden los hallazgos de imágenes milagreras a las que acuden, de inmediato, romeros y peregrinos, manteniéndose las devociones particulares y las congregaciones devotas hasta la actualidad, en muchos casos.



Procesión en la Romería del Henar a principios del siglo XX



Ir a una romería, era en mi infancia, una fiesta, un día especial en el que muchísima gente de la comarca se reunía para hacer una misa en el campo, una procesión acompañada de la danza -masculina fundamentalmente- una fiesta familiar y social que aún hoy suscita emociones arraigadas e inexplicables a la razón.
El domingo antes de San Mateo, hacia la mitad del mes de septiembre, se celebra en tierras de Cuéllar,  la romería del Henar, en honor a la Virgen, una advocación de raigambre y solemnidad que congrega a decenas de miles de personas todos los años, manteniéndose una convocatoria de enorme devoción y significado hoy en día.
Llegados de muchos rincones de la Comunidad de Villa y Tierra de Cuéllar, los romeros se congregan desde la noche anterior en la pradera del Henar, en torno al santuario, el arroyo y la Fuente del Cirio, de donde se obtiene un agua sagrada que cura a los peregrinos, si bien es cierto que la mayor parte de los peregrinos llegaban de madrugada y a lo largo de la mañana.


La Virgen del Henar ostenta los títulos de patrona de los resineros de España, patrona de la Comunidad de Villa y Tierra de Cuéllar y alcaldesa honoraria de Cuéllar.


La Virgen de El Henar, a quien se deben tantos nombres de mujer en esta zona, es una imagen mariana que se venera en el Santuario de Nuestra Señora de El Henar, junto a Viloria, a unos 5km de la villa de Cuéllar, en  Segovia. Es una talla románica, datada en el siglo XII, que se custodiaba en una pequeña ermita del despoblado del Henar y de la que la tradición contaba que fue traída de Tierra Santa por San Geroteo, primer obispo de Segovia (s. I d C)
Según la leyenda, inventada al parecer por D. Juan de Rodrigo, párroco de Cogeces del Monte en el siglo XVII,  hacia el año 714, al objeto de protegerla de la amenaza que suponía el califato, la imagen fue enterrada en un lugar indicado por los hermanos segovianos San Frutos, San Valentín y Santa Engracia, junto con un cirio encendido, permaneciendo oculta durante ocho siglos hasta que, en 1580 se apareció a un niño pastor del cercano municipio de Viloria del Henar, mientras pastaba su rebaño, y le dijo: "Soy Santa María de El Henar que he estado oculta aquí muchos años, hallarás debaxo de unas losas mi Imagen, la qual pondrás en una casita que harás en el mismo sitio que antes estuvo mi Iglesia hasta que venga tiempo en que se fabrique mayor templo y diciendo estas palabras desapareció". Se repite, como ocurre con la imagen venerada de la Armedilla, el hecho legendario de la imagen escondida de moros, el hallazgo por el pastor y la vinculación a una fuente de agua.
Sin entrar en grandes detalles, sólo expondré brevemente que no existe constancia alguna de la existencia de esculturas de María anteriores al siglo IV, después del Concilio de Éfeso celebrado en el año 430, que proclamó la Maternidad de María, y que en España no se comenzó a imitar las primeras imágenes bizantinas hasta el siglo X, siendo abundante su representación y talla en los siglos XI y XII.
No hay duda alguna de que la imagen existente se realizó en el siglo XII, cumpliendo los cánones románicos, una cuestión que hace imposible que fuera traída por San Geroteo en el siglo I d.C. y su posterior enterramiento en el siglo VIII.
De lo que si existen datos es de que a comienzos del siglo XV, concretamente en el año 1430, el arcediano de Cuéllar Gómez González compró los libros litúrgicos de la ermita en ruinas de Santa María del Henar, para llevarlos a la capilla del Hospital de la Magdalena, una de sus fundaciones. Esto nos indica que no podía estar enterrada en aquellos años si recibía culto en la citada ermita, y tampoco hace veraz su descubrimiento en 1580.
A lo largo del siglo XVII la devoción fue alimentada por una serie de milagros atribuidos a la imagen. La  antesala del Camarin de la Virgen sigue, aún a día de hoy, abarrotada de imágenes, exvotos de todo tipo y fotografías en agradecimiento a sus favores.




Fuente del cirio. Santuario del Henar


Desde la Edad Media y hasta hoy, dejando aparte reconocimientos, méritos y ceremonias, se trata de una manifestación de hondísima raigambre social y territorial incuestionable, que en mi mas profundo sentimiento,  y en el de mis convecinos, va ineludiblemente unida a la historia de mi familia y mi colectividad agraria.



Misa en la pradera del Henar con los romeros

Ir de romería al Henar es, como les decía hace un momento, una manifestación del sentir colectivo, de ritos antiguos que van mas allá de las creencias religiosas convenidas, es la necesidad de ser parte de una colectividad, es subir a los niños a las andas de una virgen que los proteja y ampare,  de sentir el rito, de bailar ante la imagen en una danza marcada por las dulzainas, la caja  y los pitos, es comer en el campo con amigos y familiares, es comprar y vender, es, en definitiva acudir a un punto de encuentro de las gentes de un territorio que se repite cada septiembre vaya usted a saber desde cuando, como en tantos otros casos y lugares del mundo.


http://cuellar7.com/fiebre-romera-en-la-romeria-de-el-henar/20817/



¡Feliz semana!