martes, 3 de mayo de 2016

Mayo de levas y flores







Ya está aquí mayo, el mes que en la antigüedad se dedicaba a la diosa Maya, esposa de Vulcano y madre del enviado de los dioses, Hermes.
La adopción del cristianismo superpuso la dedicación a María, madre de Jesús, a quien se ofrecían tradicionalmente flores. ¡Imposible no recordar los cantos de mayo florido!
La bonanza del tiempo del mes de mayo pudo ser el origen del traslado del reclutamiento de soldados del mes de marzo al de mayo, que parece que fue realizada por Pipino El Breve. Tal vez sea  esta la explicación de la representación del mes de mayo, en el Panteón Real de San Isidoro de león, con un caballero que enjaeza su caballo y va provisto de un escudo lanceolado, preparándose para las campañas guerreras, si fuere preciso. 


En el calendario medieval de Izagaondoa, en Navarra, se recoge esta misma tradición con la salvedad de que se trata de un noble que practica la cetrería, pues lo a compaña su halcón. 


Maya de Colmenar Viejo, Madrid
http://proof.nationalgeographic.com/2016/02/23/an-ancient-rite-of-spring-showcases-local-color/

Costumbres tradicionales europeas del mes de mayo son las fiestas de las mayas, personajes femeninos, casi siempre niñas o jovenes, ataviadas con coronas y adornos florales, que se sientan en altares improvisados, cantan y danzan por las calles pidiendo propinas; los mozos o mayos las rondan participando de estas celebraciones. 
Las primeras menciones a las mayas en la literatura datan de la Edad Media y sus festejos, con ligeras variaciones, se celebran aún en tiempos modernos en bastantes localidades repartidas por gran parte de España.


Quintos de Calatorao (en blanco y negro) transportando el mayo el 30 de abril de 1963 (Archivo fotográfico de la asociación cultural “Barbacana”)


Pingar o poner el mayo es otra de estas celebraciones primaverales que se hacen coincidir con los inicios del mes.

"Mayo es...un árbol adornado de cintas, frutas y otras cosas que se pone en un lugar público de alguna ciudad o villa, donde  durante el mes de mayo acuden las mozas y mozos a holgarse y divertirse con baile y otros festejos"

La celebración de las fiestas mayales es común en muchos países de Europa donde existen variantes similares de la misma festividad.
En la península Ibérica se celebran en casi todas las regiones y suelen celebrarse la noche del 30 de abril al 1 de mayo en numerosos pueblos de la península Ibérica. 
El mayo -a veces la maya- es un tronco o palo alto (árbol de mayo) que se alza o se alzaba en algunas regiones de Europa, en la plaza o lugar público durante el mes de mayo y donde concurrían los mozos y mozas a divertirse con bailes y festejos. Los jóvenes competían por trepar por el árbol hasta llegar a la parte superior donde debían coger una bandera, mientras las muchachas les animaban desde abajo bailando y cantando en torno al árbol.


Pingada del mayo en Vinuesa, Soria


El mayo es una costumbre bien conocida por las fuentes desde la baja Edad Media, participando de unas connotaciones paganas que derivan del ciclo vital de la naturaleza y que entronca con la adoración ancestral del árbol como ser animado y representación simbólica de la fecundidad y la vegetación.

Pingar o poner el mayo se hacía en el centro de los lugares poblados.
Según las Ordenanzas de la Comunidad de Villa y Tierra de Cuéllar, hoy en la provincia de Segovia, de 1499 es una costumbre festiva  de carácter público en la que participaba toda la población en torno a un álamo, tanto en la villa como en las colaciones y concejos,  desde el primer día de mayo
El espíritu del árbol está presente de este modo y se ha conservado en otras tantas tradiciones populares muy cercanas. 
La corta de ramas, la enramada de los quintos que adorna los espacios comunes y las peñas de mi niñez, el olor fresco que rememoro, a decir de James George Frazer no es sino el intento de atraer las bendiciones del espíritu del árbol.
El mismo árbol que conmemora la fiesta de la cruz, en la que los niños hacían cruces de madera llenas de flores y cantaban.


Enramada de mayo en Pedrajas de San Esteban, Valladolid, adornando la entrada a la iglesia para el día del Corpus Cristhi.



Fiesta de la Cruz de Mayo en Valladolid

Ha venido mayo, Feliz semana!


Beban vuestras bocas
de la alegre fuente,
coronad las frentes
de piedras preciosas.
Y cortad las rosas
del jardín prohibido,
pues es permitido
que hoy gocemos de ellas.

Que mayo os adorna con sus flores bellas,

Escuchad el son
de la flauta suave,
de los gavilanes
no tengáis temor.
Y al dios del Amor
festejad palomas,
danzando a la sombra
de auroras y estrellas.

Que ha venido mayo con sus flores bellas,

No perdáis los días
en duda y tormento,
cuando vuestro cuerpo
pide compañía.
Que el amor y el tiempo
mala tregua tratan,
y Horas desbaratan
lo que Amor intenta.

Como siempre el verde ha vuelto por mayo,
todas las locuras van a festejarlo.

Se aman las alondras
en lo alto del cielo,
ante el desconsuelo
de las amapolas.
Y en la verde hierba
los caballos corren,
siguiendo las voces
de la Primavera.

Todo lo creado proclama en la tierra
que ha venido mayo con sus flores bellas.

Mayo, del álbum "La última dama", 1981
María Salgado




martes, 26 de abril de 2016

Arqueología urbana. El pasado bajo nuestros pies

Interior de la cripta de Notre-Dame con los restos del pasado histórico de Paris. 
(Foto: Thiago Neto.)


Pasados los tiempos en los que los arqueólogos adscritos al ámbito de la investigación en la Universidad o el Museo, no comprendían la necesidad y seriedad de la gestión del Patrimonio arqueológico, no hay nada, en nuestros días, que escape al ámbito de la gestión administrativa; autorizaciones, financiación de proyectos, informes, programación, declaraciones de Bienes de Interés Cultural, Impacto Ambiental de actividades y proyectos, ordenación del territorio, planificación urbanística y un largo etc.


Maqbara de Valladolid, el cementerio mudéjar situado bajo la Casa de la beneficencia, actal Casa del estudiante; y lote cerámico de los alfares medievales de la Cal de Olleros, hoy Duqye de la Victoria, en Valladolid.

Tuve la suerte de comenzar mi vida profesional en la segunda mitad de los años 80. En la mochila tenía un título de formación académica suficiente para comprender la necesidad de seguir estudiando, dos decenas de participación en excavaciones arqueológicas y la firme voluntad de intentar vivir de esta profesión.
Eran años de construcción de las Comunidades Autónomas, de creación de las plazas de arqueólogos adscritos a las Consejerías de Cultura, de aplicación de las nuevas normas estatales y regionales y de un trabajo de establecimiento de las bases de la arqueología social.
Una de las cuestiones que debieron ser abordadas fue la Arqueología Urbana. Corría 1991 y se inauguraba en Valladolid, la ciudad en la que vivo y trabajo, la primera exposición sobre el tema al tiempo que se presentaba el libro que bajo el mismo título, publicaba los primeros resultados de los trabajos arqueológicos del ámbito de la ciudad.
Entiendo por Arqueología Urbana la realización de actividades arqueológicas que permitan conocer, proteger, conservar, legar, difundir e integrar el Patrimonio Arqueológico de las ciudades y los pueblos, su pasado como entidades vivas en constante transformación.



Excavación arqueológica en El Consultivo de Zamora. Fotografía del Gabinete arqueológico Strato



Pasaré de puntillas por el excepcional caso de Roma, la ciudad en la que el pasado siempre estuvo presente, las campañas de una arqueología incipiente en el XVIII en Pompeya, Herculano y Stabia y la Creación de los Gabinetes de Antiguedades para centrarme en el nacimiento de una auténtica disciplina y lo haré centrándome en la Europa continental.





Foro de Roma desde el Campidoglio.

Hacia 1970 se inicia una arqueología de salvamento arqueológico en algunas ciudades inglesas con voluntarios que realizaban, a tiempo parcial, un seguimiento de las obras. Los planteamientos que en los 80 realizó Martín Bidle en Winchester modificaron la forma de entender el pasado urbano otorgándose el mismo protagonismo a cualquiera de las etapas de ocupación de las ciudades. Se trascendía así la idea de que solo el pasado histórico de época clásica era reseñable.
Las acogida entre los arqueólogos  medievalistas fue excelente, obviamente.



Excavación de una fosa de la Gran Peste que sufrió Londres en 1665 y que permanecen en una fosa común cercana a la céntrica estación londinense de Liverpool Street.
La excavación es coordinada por el Museo de Arqueología de Londres. FOTO Reuters

Toda esta actividad iba a suponer un cambio sustancial en la figura del arqueólogo, que comienza su profesionalización, la creación de equipos pluridisciplinares, la búsqueda de recursos presupuestarios, la aparición de nuevos métodos de excavación arqueológica, el establecimiento de una zonificación a efectos de intervención y protección, la elaboración de documentos que permitieran mostrar la importancia de lo que se pretendía eliminar.



La New Archaeology y las propuestas de análisis estratigráfico en área abierta entraron con fuerza en las propuestas de arqueología urbana.

Los primeros documentos y equipos se gestaron en ciudades inglesas a comienzos de los 70 y ya en el año 73 se gestará en Tours, Francia,una experiencia de arqueología urbana que procura seguir los ejemplos ingleses más avanzados en su definición. Se creó el Laboratorio de Arqueología Urbana de Tours, como organismo investigador sobre el desarrollo de la ciudad en sus más amplias facetas, caso único en la Europa continental de la época  En sus inicios, la financiación pública, local y regional,no permitía otra cosa que el funcionamiento mediante voluntarios y amateurs, pero con posterioridad se conseguirá mantener un arqueólogo con dedicación exclusiva al proyecto. 
Tours contó con la primera evaluación sobre su potencial arqueológico, realizada con una metodología muy similar a los trabajos ingleses. Esta documentación, integrada en el plan de salvaguarda de la ciudad, permitió la designación de áreas de interés arqueológico en riesgo de ser edificadas, así como adoptar un sistema de prevención adecuado a los cambios en la promoción inmobiliaria. 
Desde la década de los ochenta, y tras la reunión de mas de doscientos arqueólogos en Tours, la arqueología urbana europea se va consolidando e iniciando una andadura exitosa basada en la realización de excavaciones arqueológicas previas a las obras de construcción de los nuevos edificios e infraestructuras. 

Fragmento del anfiteatro de la ciudad de Legio en un solar en excavación, en la Calle Cascalerías de León.

Este incremento de actividad puso de manifiesto la necesidad de aumentar los recursos humanos de carácter técnico tanto entre los profesionales libres como en las Administraciones Públicas. Un paulatino crecimiento de las plazas de arqueólogos ha favorecido el mejor y mayor conocimiento de las ciudades y establecer relaciones con los órganos municipales de gestión urbanística. A la par que se iniciaba la profesionalización y se iniciaba una nueva salida laboral, se arbitraban nuevas formas de financiar las intervenciones arqueológicas en la que los promotores públicos y privados se implicaban.


Casa de la I Edad del Hierro en el Cerro de San Vicente. El origen de la ciudad de Salamanca


Para cerrar el círculo, es preciso citar el importante papel del  planeamiento urbanístico que fue estableciendo, en sus normas sectoriales, la necesidad de conocer y proteger el Patrimonio Arqueológico urbano, aceptando que algunos restos pudieran ser integrados en las  ciudades convirtiéndose en productos turísticos y patrimoniales.


Sótanos de Astúsica Augusta, que albergan los restos de la ciudad romana bajo los edificios de Astorga y forman parte de la ruta Romana

En la actualidad la Arqueología urbana es una disciplina bien asentada y planificada, si bien es necesario tener en cuenta que los presupuestos de las actuaciones suelen ser insuficientes para realizar auténticos trabajos de investigación, que al fin y al cabo, son el objetivo primordial de la actividad arqueológica.


Fosas de la necrópolis judía de Avila, situada tras el Convento de la Encarnación

Todo es mejorable, pero en muy poco tiempo, se ha producido un avance en el conocimiento histórico de las ciudades y en la salvaguarda de sus evidencias materiales, tanto las que fueron soterradas por la superposición urbana, como las que fueron escondidas por estructuras sobre la cota 0.
Que hayan aparecido arqueólogos adscritos a las administraciones locales, fundamentalmente municipales, no hace si no mejorar la planificación de la actividad.
La introducción de catálogos arqueológicos y la normativa correspondiente en las figuras de planeamiento supone un avance sustancial en la programación, investigación y protección de nuestro pasado urbano, de modo que nada o casi nada queda al pairo.
Ya no es posible decir que los arqueólogos paramos las obras en las ciudades.
No obstante, no olviden que siempre pueden producirse hallazgos inesperados.

¡Que tengan una buena semana!

martes, 5 de abril de 2016

Mayrit emiral. Un campamento militar del siglo IX






Muralla islámica de Madrid en la zona de la Almudena





“A su reinado (Mohamed I, hijo de Abderramán II) se deben hermosas obras, muchas gestas, grandes triunfos y total cuidado por el bienestar de los musulmanes, preocupándose por sus fronteras, guardando sus brechas, consolidando sus lugares extremos y atendiendo a sus necesidades.
 El fue quién ordenó construir el hisn  de Talamanca, y el hisn de Maytir y el de Peñafora. Con frecuencia recababa noticias de las marcas y atendía a lo que en ellas ocurría, enviando personas de su confianza para comprobar que se hallaban bien”

Ibn Hayyan. Muqtabis III






La arqueología permite incrementar el conocimiento de nuestra historia, ponerlo al día, revisarlo y hacer avanzar en el mismo. En el ámbito de las ciudades históricas, la superposición de las ocupaciones, ha sido objeto de nuevos tratamientos desde los años 70 en el ámbito europeo. Las experiencias francesas e inglesas , fundamentalmente a partir de la reunión de 1980 en Tours, permitieron la entrada de esta nueva forma de entender la gestión arqueológica en nuestras ciudades. La arqueología urbana ha devenido en un instrumento necesario, imprescindible en el tratamiento del subsuelo y alzado histórico y poco a poco en el planeamiento urbanístico. 
Hoy traigo a colación un excelente trabajo que ha  revisado los orígenes islámicos de Madrid ordenando y reinterpretando, bajo el prisma de la ciencia, muchas de las noticias documentales, historiográficas y arqueológicas con las que se contaba hasta la realización de este trabajo.
No obstante, la propuesta de otros investigadores sobre la existencia de un núcleo de población civil, sirve una polémica y controversia que perdura en la actualidad.
De seguir realizándose investigaciones arqueológicas en la zona, a buen seguro, se obtendrán datos que aproximen y decanten la realidad emiral de Madrid. La arqueología urbana es imprescindible.




Cuando a finales de los 90 se planteó la construcción de un gran edificio museístico destinado a albergar las colecciones reales que no podían ser expuestas al público por falta de un espacio destinado a ello - entre ellos la mejor colección de tapices de España y Europa y la de Carruajes-, en la zona situada entre la verja de la plaza de la Armería, la Catedral de la Almudena y el Campo del Moro, nadie sospechaba que las excavaciones arqueológicas que se llevarían a cabo en  la plaza de la Armería y el ala oeste de la Catedral de la Almudena modificarían el conocimiento que hasta entonces se tenía sobre el origen de la ocupación islámica y de la ciudad de Madrid.
La aparición de dos tramos de muralla islámica de unos sesenta metros de longitud y cuatro torres de planta cuadrangular en la primera zona, y otras tres en la segunda, una de ellas entera, así como de un camino de ronda hasta seis viviendas, pusieron las bases para que la arqueóloga directora de las intervenciones arqueológicas, Esther Andreu, estableciera nuevas tesis, contrastadas, sobre el establecimiento de Mayrit, borrando de un plumazo cuatro siglos de historia de la supuesta ciudad islámica.

A excepción de una fuente musulmana, el resto afirma que Mayrit fue fundada a mediados del siglo IX - entre los años 852 y 886-  por Muhammad I como un hito de la red de castillos y atalayas de vigilancia sobre los movimientos de las tropas cristianas del Norte y con el fin de proteger las vías de comunicación que unían Córdoba y  Zaragoza asentadas sobre los antiguos trazados de época romana. 
Por el contrario, en el Muqtabis III, Ibn Hayyan afirma que el castillo fue mandado construir por Mundhir ibn Huray ibn Habil, descendiente de hispanovisigodos, quien se habría convertido al Islam y cuyo objeto era establecer una plaza que permitiera sofocar con mayor facilidad las continuas revueltas de Toledo contra al Emir de Córdoba.
En cualquiera de los casos estas referencias árabes al hisn (fortificación) y a la fundación de la ciudad están hechas siempre por geógrafos o cronistas muy posteriores que recogen lo escrito en las compilaciones autores como al-Bakri , a finales del XI y de al-Idrisi, de mediados del XI, que eran considerados como contemporáneos de los hechos. 
En definitiva, hasta hoy en día no hay un sólo documento que permita asegurar la fundación de Mayrit en el siglo IX.




Entre 1534 y 1535 J. Cornelius Vermeyen realizó este dibujo del alcázar y sus alrededores














Existe, a día de hoy,  total unanimidad por parte de los investigadores, a la hora de considerar la fundación de Madrid dentro de la política de gobierno de Muhammad I, con respecto al reforzamiento de la Marca Media. Dicho emir, continúa el programa de fundación de núcleos militares tales como Talamanca del Jarama o Huesca, iniciado por su padre Abd-al-Rahman II, con el principal objetivo de consolidar el incipiente poder del Emirato de Córdoba.
En relación con esta cuestión, resulta muy significativo el hecho de que en las fuentes árabes citadas hace un momento, se mencione a la población de Mayrit como hisn castral en los momentos más antiguos, mientras que aparece como medina -muy pocas veces- mencionándose Madrid casi siempre, referido a actividades militares.
Los elementos arquitectónicos descubiertos en el transcurso de las excavaciones que nos ocupan, son vestigios que han de vincularse, sin duda, a la arquitectura militar tanto emiral como califal, estando estos restos arqueológicos profundamente relacionados entre sí conformando un todo: Una primigenia fortaleza andalusí en Mayrit, tipo hisn, que no una ciudad, de unas 8 hectáreas aproximadamente que se desarrollaba en un espacio comprendido entre el lado occidental de la plaza de la Armería y los Altos de Rebeque  de oeste a este, y entre la verja de la plaza de la Armería  y la muralla árabe de la cuesta de la Vega, de norte a sur.
Los sectores de Armería y Plaza de Oriente, excavada hace dos décadas, han permitido exhumar y documentar cuatro elementos arquitectónicos de carácter indiscutiblemente militar, que son el germen de lo que sería Madrid: muralla, albacar, atalaya defensiva y por último, una estructura destinada al alojamiento de las tropas de guardia y que incluso contaría con tierras de labor dentro del recinto.



Así, existiría un núcleo original con la zona mas alta, la del Palacio real, en que se situaría el alcázar, unos terrenos intermedios situados dentro del recinto amurallado- el albacar- que estarían ocupados por soldados y tierras de labor y un incipiente núcleo civil. En cualquier caso, siempre estaríamos hablando de un campamento militar, que no una ciudad, que contaba con una mezquita principal del alcázar  que se situaría bajo la iglesia de San Miguel de la Sagra, una de esas mezquitas de los campamentos militares de implantación, término a cuñado por Mikel de Epalza.







Madrid  con la muralla del alcázar  islámico. Vista desde el Manzanares (actual M-30)
 Anton Van den Wyngaerde, 1562

Parece que aneja a este complejo hubiera podido existir, una pequeña medina.



La excavación arqueológica realizada en  la plaza de la Armería nos permite conocer una antigua orografía. La  primitiva ciudadela se asentaba sobre un relieve con un acusado desnivel hacia el Campo del Moro, siguiendo un modelo bien conocido en otros asentamientos islámicos que aprovechaban el desnivel para favorecer el arrastre de desperdicios fuera de la muralla. Las calles de este primer asentamiento urbano se desarrollaban, tras un estrecho camino de ronda con pequeñas rampas y escaleras, de forma concéntrica.



Fotografías procedentes del proceso de excavación.  Detalle del aparejo de la torre, vista general de excavación del nuevo edificio planteado y candiles.

La muralla tiene un espesor de entre 3,10 y 3,30 metros y se calcula una altura original en torno a los 14 metros, si bien solo se  conservan restos de los 8 primeros metros. En este sector giraba de oeste a noreste, aunque el resto del itinerario del tramo norte aún se desconozca. Sorteando el foso o cava situado al sur del Alcázar, apareció un tramo de muralla en dirección norte que se interpreta como el lienzo de unión de la almudayna con el Alcázar.
Los tramos de fábrica de la muralla reconocidos en el proceso de excavación están configurados por paramentos de mampostería compuesta de bloques de piedra caliza y silex de mediano y gran tamaño,  con relleno de cal y canto, aunque el aparejo no parece que sea regular en todos los paramentos, si bien una de las torres, conocida como torre 1 está construida con grandes bloques de granito.
En la cara interna de la cerca aparece un forro de ladrillo que conserva algún resto de enlucido, mientras que en dos tramos la muralla se hallaba revocada por una capa de argamasa y cal.
En la muralla se abre un portillo sobre un arroyo encauzado que se conserva en la obra de Wyngaerde, quien lo pintó con forma de media herradura. De este vano aparecieron únicamente las jambas y, lamentablemente, no  pudo excavarse por cuestiones de seguridad de la Catedral de la Almudena. 
Junto al portillo o postigo apareció un cuerpo de guardia, datado en el siglo IX, encargado de su vigilancia  que está construido con aparejo islámico. Tiene planta rectangular y conserva, como ocurre habitualmente en este tipo de construcciones fortificadas, tres estancias (para dormir, cocinar y una para estar durante el día) comunicadas entre sí. Es muy posible que los soldados a los que se destinara dicha guarnición pertenecieran al cuerpo de militares místicos, lo cual fortalece la idea de la posible existencia de un primitivo ribat de Mayrit.
Al exterior del portillo apareció un muladar con restos humanos mezclados con basura y capas de cal.
Todo ello fué cegado en el siglo XVI por una rampa para carretas.




Las seis casas excavadas parecen haberse desarrollado solo en planta baja, conservando una altura de muros que varía de 2 a 0.50 m y poseían una superficie entre 80 y 90 metros cuadrados. Desde la calle se accedía, a través de un zaguán que hacía las veces de establo, a un patio central con  pozo. Este espacio articulaba dos grandes habitaciones enfrentadas. Estas casas se levantaron con un aparejo datado entre los siglos XIII-XIV que combina filas de ladrillos y de piedras intercaladas.
Todas estas casas del siglo XIII tienen un muro que sobresale junto a la puerta de acceso a las viviendas y que no llegaba a tocar la muralla y en la parte superior el mismo muro sobresaliendo pero prolongado y apoyando sobre la muralla.
Es posible que estas viviendas constituyeran una primera aljama donde se mantuvieran los mudéjares conviviendo con los judíos, lo que explicaría que apareciera un alfiz, posiblemente de una puerta, con la inscripción  “el poder pertenece a Alá”  en árabe de finales del siglo XII o principios del XIII y que, además, se encontraran fragmentos de vajilla relacionadas con la celebración del shabat judío del XIII o XIV. 
Posteriormente la morería fué trasladada a la zona de las Vistillas, mientras que algunos judíos, aunque hay constancia de su diseminación por otras zonas de la ciudad, permanecieron en el mismo lugar, el más cercano al Alcázar, como es habitual.
Estas casas no se cimentaron sobre otras anteriores, si bien se han reconocido restos islámicos en diferentes silos basureros, así como un alfar excavado en el suelo y revestido de piedra y ladrillo revocado, así como varios pozos de agua que, en algunas ocasiones conservaban el brocal de piedras y los peldaños excavados en la propia tierra. 



Plaza de la Armería: Pozo de cronología islámica con pates 
(por cortesía de Ester Andréu y Equipo Arqueomedia)


En la zona del paso de ronda, aparecieron unas ventanas geminadas desplomadas que conservaban su forma sobre el suelo. Están construidas con ladrillo y argamasa y se tiene la intención de que sean reconstruidas para ser exhibidas en el Museo de las Colecciones Reales. También caído en la calle,  se encontró el alfiz que mencionamos unas líneas mas arriba.



Teniendo en cuenta que los alfares no se encontraban al interior de los recintos, es posible que nos encontrásemos en espacios extramuros del asentamiento del IX que fueron reocupados para instalar las casas en el XIII.

Queda claro así que el origen musulmán emiral de Madrid en el siglo IX es indiscutible pero con la matización de que tan solo fue un asentamiento militar, no una ciudad, pues ésta se formó en el siglo XIII, ya en época cristiana, un tiempo después de la conquista de Alfonso VI. 
No se conocen en esta zona viviendas del asentamiento del siglo IX . La propia Esther Andreu propone que en época islámica fuera una zona extramuros, lo que nos lleva a pensar que si hubo ocupación con viviendas, del tipo que fueran, esta se encontraría en la zona mas alta, quizá en la conocida como Altos del Rebeque. Sería allí, en todo caso, donde vivirían  los soldados, mientras que el personal civil a su servicio como hortelanos, guarnicioneros, etc. lo harían cerca, pero en la zona baja de la vega, donde se encontrarían también  los establecimientos artesanales de forma diseminada, fuera del campamento militar, de modo que en situaciones de peligro pudieran refugiarse dentro del recinto amurallado de época islámica.
El Mayirit del siglo IX se instaló sobre un lugar estratégico en el que se han reconocido restos de un pequeño asentamiento carpetano del siglo I a C y un enterramiento de época hispanovisigoda
Las actuaciones de restauración y consolidación arqueológica han permitido la conservación in situ de la atalaya, muralla y cuerpo de guardia, si bien  esta cuestión no ha sido posible en el caso del cimiento del albacar
Por el contrario, los restos de la atalaya pueden contemplarse en el aparcamiento subterráneo de la plaza de Oriente.
Los lienzos de muralla y los restos del cuerpo de guardia exhumados en las excavaciones de la plaza de la Armería, son objeto de musealización  en el edificio del Museo de Colecciones Reales.




Que pasen una feliz semana!








Bibliografía

Andréu Mediero, E. y  Paños Cubillo, V.;  Arquitectura militar andalusí en Madrid capital: Nuevas perspectivas teóricas a raíz de las intervenciones arqueológicas de la plaza de Oriente y la plaza de la Armería (1999-2010)
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martes, 29 de marzo de 2016

Roswita de Gardesheim




Abadesa bendiciendo a una monja. Salterio de la reina María



Justo en la mitad del invierno levantan sus blancas cabezas pero mueren mucho antes de la llegada de la primavera y no hay nadie que las recuerde





En la Edad Media que una mujer fuera una gran literata era bastante excepcional. Casi todas las escritoras o estaban dedicadas a la vida religiosa, o tenían el tiempo y la libertad suficiente que otorgaba la lejanía de los maridos y los deberes familares tradicionales.
Una de esas soluciones mas frecuentes para que una fémina medieval gozara de independencia respecto del hombre  era entrar en una comunidad monástica. Aquellas que, además, gozaban de una alta posición, entraban en los monasterios como monjas, canonesas, abadesas e incluso diáconas. Es este el caso de Roswitha,  que había nacido hacia 935 en una familia noble del condado de Sajonia (en la Alemania actual) y que tuvo acceso a una educación excepcional. Leía los clásicos latinos y los autores cristianos y poseía una mas que abundante obra escrita bien reconocida.
Había profesado como como novicia en el convento benedictino de Gandersheim, siendo rey Otón I, para tomar mas tarde las órdenes en calidad de canonesa, lo que le permitía tomar sólo los votos de castidad y obediencia, pero no el de pobreza. De este modo, podía poseer su propio patrimonio, recibir a los invitados y tener su biblioteca y sirvientes, aunque, como el resto de los miembros de su comunidad, tuviera que ceñirse a las normas de vida monacal incluyendo, por supuesto, el oficio divino.
Fué alumna, primero del monje Rikkardis y luego de Gerberga, hija de Enrique I, duque de Baviera y sobrina de Otón I, una de las mujeres con mejor educación de su tiempo, que  se tomaría un especial interés en el desarrollo del talento literario de la joven.
Así conoció Roswita no sólo la obra  los padres de la Iglesia, sino también las obras de los autores de la poesía clásica, Virgilio, Horacio, Ovidio, Plauto y, fundamentalmente,  Terencio y los evangelios apócrifos. 
Roswitta escribió, siempre en latín, poemas y leyendas en los que desarrollan martirios y  trató en diversas ocasiones el tema de la venta del alma pero es conocida, sobremanera, por sus obras dramáticas a imitación de Terencio  y sus comedias Gallicanus, Dulcitius, Callimachus, Abraham, Paphnutius y Sapientia,en las que manifiesta la voluntad de recuperar la moralidad pagana de las obras clásicas y combinarla con la tradición y los temas cristianos,
El poema histórico Gesta Oddonis, fue compuesto en 967 en honor de Otón I , narrando la historia de su reinado desde su coronación hasta 962, y Primodia Coenobii Gandersheimensis, sobre el origen del convento de Gandersheim, que son consideradas como el primer ejemplo documentado de drama litúrgico medieval.




Los poemas latinos de Roswitta  se perdieron hasta ser recuperados por Conrad Celtis en el monasterio benedictino de San Emmeram en Ratisbona, y publicados en 1501. 

Desde entonces su reconocimiento público es mas que notable.



                       



¡Que tengan un buen día y una estupenda semana!


martes, 8 de marzo de 2016

Mujeres



El mundo es de todos y para todos y, entiendo, no debería haber cabida para tanta injusticia, desigualdad y falta de respeto. Hoy es 8 de marzo y celebramos el día de la mujer. 
He querido escribir unas sencillas palabras para los hombres y las mujeres que quieran leerlas con el ánimo de animar a la convergencia, a recorrer el camino desde la estimación del otro, a colaborar desde el reconocimiento que hemos de tenernos como personas. ¿ A qué conduce que haya mujeres minusvaloradas, esclavizadas, difamadas, torturadas, maltratadas, mal pagadas, silenciadas, violadas, secuestradas, injustamente tratadas? 
Hoy me vienen a la mente cada una de las mujeres de la familia; aquellas mujeres fuertes, sobresalientes, orgullosas, válidas, trabajadoras que soportaron durante años no ser dueñas de su propio patrimonio, que no pudieron gobernar su dinero, que estaban supeditadas al gobierno de los padres, hermanos y esposos sin mas razón que la de no ser hombres; las mismas que trabajaron para levantar sus haciendas, cosieron, limpiaron, cocinaron y mecieron las lágrimas de los demás; que salieron de sus casas  a un hospital, una escuela o una tienda; que no se casaron o sí, que tuvieron hijos o no, que cuidaron a sus padres, que bajaron la cabeza a veces y aprendieron a ceder y perdonar tanto. Recuerdo a los hombres de la casa y su enorme conflicto para encontrar un equilibrio entre el amor, la valoración y los condicionantes sociales.
Mi reconocimiento a cada una de ellas y ellos, por que su camino hizo que el mío, tan complejo, fuera el mío y el de nadie mas. En eso estamos.
No todas las mujeres de este mundo corren la misma suerte.  Aún hay muchas troyanas desplazadas, heridas en lo mas hondo, subastadas, atemorizadas, obligadas a ocultarse sirviendo a intereses de otros, mutiladas en su sexo, obligadas a los peores trabajos por los peores salarios y asesinadas en sus propias casas.

Por mi y por todas y cada una de nosotras, las de cerca y lejos, celebro hoy el 8 de marzo sin olvidar que cada día debería ser el día de la mujer hasta que no haga falta.

¡Feliz día y semana!

martes, 1 de marzo de 2016

La basílica de Santa Sabina en Roma. Perderse en el Aventino



Creo que es una inmensa suerte disponer del tiempo suficiente para hacer una visita al Aventino, una de las siete colinas sobre las que se levantó la ciudad de Roma. Allí, en pleno rione Ripa, en el oasis de un tranquilo barrio residencial romano,  se encuentran, junto al palacio de los Caballeros de la Orden de Malta,  los antiguos complejos conventuales de origen medieval de San Alessio y Bonifacio, Santa María del Priorato, Santa Prisca y Santa Sabina, con  los jardines de los Naranjos y de San Alessio, que constituyen un mirador espléndido sobre la ribera del Tíber.
Unos minutos andando desde la Plaza de la boca de la Veritá, dejando a un lado el Circo Máximo y siguiendo Clivo dei Publicci y la Vía de Santa Sabina, te trasladan a otro espacio y otro tiempo.
La paz que se respira al pasear sus calles y conventos hace olvidar que se encuentra una en pleno corazón de la gran ciudad eterna en el siglo XXI, justo allí unos 2000 años antes había un bullicioso y plebeyo barrio en el que los emperadores levantaron murallas, templos, termas, etc. 
La riqueza clásica del Aventino y su posición hicieron que fuera en esta zona donde de forma mas intensa se sufriera el saqueo de los godos de Alarico en el año 410 d C, pasando a ser abandonado como barrio de viviendas y devenir en un desierto urbano ocupado por eremitas y monasterios.
La colina, que había sido fortificada en época imperial -murallas servianas-  fué refugio en 537 del Papa Silverio, que había sido acusado por Justiniano de haber pactado con el ostrogodo Vitige. 
Las primitivas defensas fueron reconstruidas a finales del siglo X por Otón III , emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, que intentó, sin éxito, renovar esta posición política desde Roma.
Mas tarde, el castillo del Aventino fue ocupado por la familia Savelli.




El Aventino y la fortaleza Savelli

A finales del siglo XIX , toda la zona este de colina se convirtió en  un exclusivo y lujoso barrio romano que hoy queda a espaldas de los conventos, en una tranquilísima zona residencial. No solo no deben perderse su visita, sino que, si me admiten la propuesta, les invitaría a conocer, de forma prioritaria, Santa Sabina.



La colina del Aventino vista desde el Campidoglio, fotografía hacia 1895


Plano del Aventino en época romana. 


Il Buco dellla serratura, en la puerta del Palacio del Gran Priorato de la Orden Soberana y Militar de Malta, que también alberga la embajada de la Orden de Malta ante la Santa Sede. Miles de personas hacen cola para asomarse por ojo de la cerradura desde donde se puede ver la cúpula de la basílica de San Pedro al fondo  de un pasillo enmarcado por cipreses.



Vista del otro lado del Tiber desde el Jardín de los Naranjos de la colina del Aventino, junto a Santa Sabina.




https://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Santa_Sabina_(Rome)#/media/File:SantaSabinaByRoeslerFranz.jpg

La Basílica de Santa Sabina ha sido sorprendente y, para mi, un inesperado hallazgo. Construida en el siglo V d.C, siguiendo los cánones de las antiguas basílicas de época romana, es una de las conocidas como menores de Roma y sobre ella existe un título cardenalicio.
Parece claro que su construcción se debe a la actuación del sacerdote de origen dálmata Pedro de Iliria, quien la mandaría erigir entre 422 y 432, levantándose el templo sobre una casa romana, que la tradición a  atribuye a la noble Sabina - posteriormente santificada junto a su sierva-.
Desde el año 1219, la iglesia fue confiada por el papa Honorio III a Santo Domingo de Guzmán, que vivió y trabajó en esta iglesia y en la que se conserva todavía su celda, hoy convertida en capilla, y, por ello, a la Orden de Predicadores, constituyéndose en su sede general.
Del expolio del antiguo templo romano de Juno Regina, situado en sus inmediaciones,  procederían las veinticuatro columnas que configuran hoy la planta de la basílica cristiana, si bien existe un buen número de piezas romanas recolocadas en diversas zonas del templo como el pórtico y el atrio.



Las esbeltas columnas, de fuste acanalado, están hechas en mármol, y presentan capiteles corintios decorados con hojas de acanto.




A los pies de las tres naves  se encontraba un atrio exterior porticado y una fuente, espacios que servían para albergar a los no bautizados, los catecúmenos, así como el nártex, todos  profundamente transformados.
Las paredes de la fábrica original del templo son lisas, con grandes ventanas abiertas en la parte más alta de la nave central y los espacios entre columnas de la nave central aparecen decorados imitando el opus sectile. Sobre estos motivos decorativos debía hallarse ciclo de imágenes con escenas del Nuevo y del Antiguo Testamento, absolutamente desaparecidas.
Al mismo siglo corresponden los restos del antiguo campanario que es perceptible e identificable en la base de la espadaña barroca, situada a la izquierda de la fachada de la iglesia. 






1. Entrada principal
2. Atrio 
3. Lapis diaboli
4. Puerta de madera tallada
5. Mosaico con la dedicación
6. Tumba de fray Muñoz de Zamora
7. Schola Cantorum
8. Ábside
9. Capilla de santa Catalina de Siena
10. Capilla de san Jacinto







Opus sectile en los intercolumnios de la nave central





En la contrafachada se conserva el mosaico de dedicación del templo, cuyo texto, distribuido en seis líneas, es el siguiente:

CULMEN APOSTOLICUM CUM CAELESTINUS HABERET 
PRIMUS ET IN TOTO FULGERET EPISCOPUS ORBE 
HAEC QUAE MIRARIS FUNDAVIT PRESBYTER URBIS
ILLYRICA DE GENTE PETRUS VIR NOMINE TANTO 
DIGNUS AB EXORTU CRHISTI NUTRITUS IN AULA 
PAUPERIBUS LOCUPLES SIBI PAUPER QUI BONA VITAE 
PRAESENTIS FUGIENS MERUIT SPERARE FUTURAM

Cuando Celestino tuvo el grado supremo de la dignidad apostólica
e irradiando el mundo entero como el primero de los obispos
ésto que admiras aquí fue fundado por un presbítero de Roma
de la nación ilírica, Pedro, un hombre digno de llevar este nombre
porque se nutrió desde pequeño dentro de la corte de Cristo
rico para los pobres, pobre para sí mismo, y que, huyendo de los bienes de la vida
presente, mereció esperar la vida futura.






La representación de las iglesias hebrea y de los geniles.
http://www.radiovaticana.va/gallery/esc/giorno_13/index.asp?lng=en


A ambos lados del texto se representan la iglesia de los hebreos y la de los gentiles.
Esta parte, la única conservada, se complementaba -según algunas fuentes del siglo XVII- con los símbolos del Tetramorfos y las imágenes de San Pedro y de San Pablo.
De la basílica paleocristiana del siglo V es también la puerta de madera de ciprés con dieciocho recuadros originales -en origen fueron veintiocho- cuya conservación es excepcional, si bien es cierto que ha tenido algunas restauraciones y añadidos, como la banda de racimos y pámpanos de uva que recuadra cada una de las escenas.




Se representan en estos 18 casetones, sin orden y entremezclados, episodios del Antiguo y Nuevo Testamento desde Moisés, al profeta Elías, la Epifanía,  los milagros de Cristo, su  Crucifixión -una de las más antiguas representaciones conocidas y la primera en colocarlo entre los dos ladrones, aunque a un tamaño mayor-, la Ascensión, etc. Se apunta que la autoría de las escenas es dúplice, correspondiendo a autores con inspiraciones diferentes, una helenística y otra tardoantigua




Escena de la crucifixión, de tradición tardoantigua

Una curiosidad es que, en el año 1836, al realizarse la restauración de la escena del paso del Mar Rojo, el rostro del faraón -a punto de ahogarse- fue cambiado por el del ya fallecido napoleón Bonaparte.

El interior basilical está conformado a la manera clásica, mediante tres naves, divididas por las columnas expoliadas, como ya apuntamos, del templo de Juno Regina, y un ábside semicircular correspondiente a la nave mayor. Posee un transepto tras el que encontramos un sencillo iconostasis y un ábside semicircular con tres vanos flanqueado por dos estancias, la prótesis y el diaconicon.




Sobre el arco triunfal se sitúan quince clípeos, representándose en el central a Cristo y a cada uno de los lados las cabezas de los Apóstoles, profetas, papas, y en los extremos derecho e izquierdo dos edificios que simbolizan respectivamente la Jerusalén y la Belén celestes, desde las que salen nueve palomas al vuelo. 
Estos clípeos fueron pintados entre 1919 y 1920 por Eugenio Cisterna usando la técnica del fresco, en color sepia, sobre la base de una información  citada por Giovanni Giustino Ciampini en el siglo XVII, quien  vió los clípeos antiguos, que estaban realizados en mosaico, antes de que fueran destruidos hacia 1724-1730.  Se trata, pués, de una copia del siglo XX sobre la base de una copia del siglo XVII, muy significativa, pues da una idea de esta singular iconografía en un arco del triunfo. También es posible que el mosaico, que en la construcción paleocristiana del siglo V decoraba el frontal del altar, tuviera un tema análogo al reproducido por Taddeo Zuccari en el fresco de 1560.







Cerca del presbiterio se encuentra la schola cantorum, el coro, reconstruido en 1936 en una inspiración paleocristiana, también se reutilizaron restos de los antiguos plúteos. 



Relieves paleocristianos reutilizados en la actual Schola Chantorum, reconstruida en 1936

El altar mayor, colocado sobre un suelo realzado, se caracteriza por un frente de altar en pórfido rojo.
La propuesta de lectura iconográfica global de la decoración interna del edificio señalaría entonces a la Iglesia aludida a partir de las Ecclesiae, profetizada por los dos príncipes de los Apóstoles (san Pedro y san Pablo), narrada en las Escrituras y elevada por la Iglesia romana, que sigue una elaboración cercana a la "Ciudad de Dios" de san Agustín. 
Se trataría de uno de los primeros ejemplos de iconografía cristiana en una sede monumental de Roma, en la que la cancillería del papa Sixto III (432-444 d.C.) elaboró, en clave conceptual, la voluntad de preeminencia de la sede romana, entendida, como Iglesia universal y la unión de la Iglesia de los Hebreos y de los Gentiles en el nombre de la nueva Iglesia romana.
Al exterior, carece de fachada, ya que está englobada en el atrio que calca la planta del antiguo nártex, uno de los cuatro brazos del antiguo cuadripórtico, actualmente dentro del monasterio dominico, aunque también puede accederse a través de un portal, precedido por un pequeño pórtico con tres arcos, situado en el lado derecho.



Fresco de estilo bizantino de Santa Sabina. En el centro la Virgen y el niño flanqueada por pedro y Pablo, las santas Sabina y Serapia, Jorge y Teodoro


En marzo de 2010 comenzó la restauración de una de las zonas de la Basílica de Santa Sabina en Roma. El trabajo duró cuatro meses, pero hubo una sorpresa que cambió el plan establecido. Al eliminar el yeso de una de las paredes del pórtico de la iglesia, apareció un fresco en el que se distinguía a la Virgen María y a Jesús datado entre los siglos VII y VIII entre los santos Pedro y Pablo, flanqueados por las santas Sabina y Serapia, mientras que en la parte inferior aparecen el archipresbítero Teodoro y  el presbítero Jorge, delegados papaples durante el III Concilio de Constantinopla, que han permitido datar la escena.






Se completa el conjunto con un  claustro cuadrangular con galerías en los cuatro lados que se abren hacia el centro con políforas sustentadas por columnitas marmóreas.
El interior fue profundamente remodelado durante las restauraciones de Domenico Fontana en 1587, primero, y de Francesco Borromini en 1643, después. Las restauraciones de Antonio Muñoz, llevadas a cabo en dos fases (1914-19 y 1936-37) devolvieron a la iglesia -transformada en lazareto a partir de 1870, a consecuencia de la supresión de los monasterios- su estructura originaria.
De las construcciones barrocas quedan solamente las dos capillas laterales de planta cuadrangular cubiertas con cúpulas, estas dos capillas están dedicadas respectivamente a San Jacinto (derecha) y a Santa Catalina de Siena (izquierda). 



Tumba de fray Muñoz de Zamora



Lapis diáboli, en realidad una pieza precedente recompuesta que se conserva en el centro de la Schola Cantorum




En Santa Sabina, se han celebrado cónclaves, elegido papas y constituye, además, la primera estación de la Cuaresma, pronunciándose allí la homilía papal el miércoles de ceniza.
Espero haber despertado en ustedes curiosidad e incitado a su visita.



¡Que pasen una feliz semana!

         



Bibliografía

Coburn Soper, Alexander; 1938: "The Italo-Gallic School of Early Christian Art", The Art Bulletin, Vol. 20, n.º 2, pp. 145-192.

Delbrueck, Richard; 1949: "The Acclamation Scene on the Doors of Santa Sabina" (en Notas), The Art Bulletin, Vol. 31, n.º 3, pp. 215-217.

Delbrueck, Richard; 1952 :"Notes on the Wooden Doors of Santa Sabina", The Art Bulletin, Vol. 34, n.º 2, pp. 139-145.

Kantorowicz, Ernst H.; 1944: "The 'King's Advent': And The Enigmatic Panels in the Doors of Santa Sabina", The Art Bulletin, Vol. 26, n.º 4, pp. 207-231.

Thayer's Gazetteer (en inglés), con Mario Armellini's Le Chiese di Roma (en inglés)
Iglesias de Roma: "Santa Sabina all'Aventino" (en inglés)


Enlaces

http://web.archive.org/web/20081221024446/http://www.rome101.com/Christian/Sabina/

http://penelope.uchicago.edu/Thayer/E/Gazetteer/Places/Europe/Italy/Lazio/Roma/Rome/churches/S.Sabina/home.html